| LEGISLAR
EN TIEMPOS DE CRISIS TOTAL
Los partidos políticos argentina están muy
fragmentados.
La coalición del ex Gobierno de de la Rúa, al
carecer de un plan de gobierno y terminar su cometido antes
del período reglamentario, produjo un efecto de centripetación
partidaria mayor.
Algunos de sus miembros están siendo enjuiciados por
sus actos de Gobierno.
Ello indica que gobernar en tiempos de crisis no es nada fácil.
Si no aciertan y se ajustan a la ley, puede llegar a los estrados
de la justicia.
Los congresistas se ven obligados a legislar de apuro y no
siempre aciertan en las medidas de emergencia.
Las exigencias y demandas de la población se agudizan
y la escasez de recursos determina que las respuestas sean
más teóricas que prácticas útiles,
normalmente superadas por la velocidad de los acontecimientos.
En esta crisis hubieron y hay necesidades cada vez más
insatisfechas.
En orden a la política, el Congreso, pese a las reiteradas
promesas no se han eliminado las listas “sábanas”.
Ello indica que predominan los intereses del comité.
Con ello, es casi seguro que en los comicios legislativos
mucha gente no vote a ningún político o partido,
repitiendo lo ocurrido el 14 de octubre de 2001, donde casi
el 50% del electorado votó en blanco, o anuló
su voto, o no concurrió al comicio (obligatorio).
Otro capítulo frente a la dicotómica fragmentación
es la elusiva voluntad política de dar quórum,
haciendo predominar más los intereses partidarios que
los generales.
Aspecto este último que se ha dinamizado con un temprano
llamado a comicios.
Ya resulta lamentable el conflicto entablado entre un sector
del Parlamento que ha iniciado un juicio político politizado
a la Suprema Corte de Justicia y otro que no comparte, en
tanto el Gobierno ahora procura anular su impulso inicial.
Además de que quizás nada ocurra, no deja de
generar por ello un fuerte debilitamiento institucional que
tiene resonancia internacional, a raíz de la devaluación
y pesificación de los ahorros de la clase media y alta.
Los servicios públicos a raíz de la crisis financiera
han quedado con deudas externas en dólares y tarifas
internas congeladas en pesos, lo cual las lleva a una situación
de default, salvo algunas excepciones.
Las comisiones bicamerales debieron intervenir en la cuestión
tarifaria y no lo han hecho.
Los decretos de necesidad y urgencia con sus marchas y contramarchas
no alcanzan a ser analizados, aprobados o rechazados por el
Congreso.
Desde el año 2000, a raíz de la renuncia de
Carlos Alvarez no se llamó a elecciones de Vicepresidente.
Si ello se hubiera producido, quizás hoy no tendríamos
un Pte. designado por el Congreso, que el pueblo no eligió.
Esta situación por imperio del art. 88 de la Constitución
Nacional ’94, determina que el Congreso se haya convertido
de hecho en un órgano que cohabita con el poder del
Pte. (que es un senador). Lo cual todo esto lo emparienta
con los regímenes parlamentarios europeos.
Varios diputados ocupan las carteras de los Ministerios o
Secretarías de Estado, lo cual corrobora lo dicho anteriormente.
Pese a la crisis total y a los hechos graves que ocurren en
todos los ámbitos del país, los legisladores
en su mayoría se han tomado vacaciones. Razón
por la cual estos hechos contribuyen al desprestigio de los
dirigentes.
En situaciones de crisis, el liderazgo y
acierto del gobernante y el apoyo parlamentario juegan un
rol anticíclico superador que inyecte confianza en
el pueblo. Esta situación aún no se ha dado.
Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi
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