Voto argentino condenatorio para Cuba
Decisión presidencial cuestionada por sus correligionarios

En vísperas del encuentro de la Casa Blanca del Pte. De la Rúa con su colega norteamericano, se produjo la votación en el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Evidentemente la entrevista fue dada antes, para que el voto argentino no fuera negativo, o se abstuviere y sí repitiera la condena del año anterior.
Cuba tiene merecida condena del voto argentino no sólo por las comprobadas violaciones a los DDHH en la actualidad, sino también porque en la década del '60 y '70 este personaje siniestro, exportó la revolución cubana y marxista a toda América Latina y al África, financiada por la Unión Soviética durante los años de la Guerra Fría.
Este gran socio de muchos jóvenes defensores de los DDHH, poco conocen o nada sobre los secuestros y crímenes llevados a cabo por las bandas de jóvenes adiestrados en Cuba.
Lo importante es que el Canciller argentino A. Rodríguez Giavarini haya explicado los fundamentos del voto positivo.
Lo inexplicable es porqué Argentina no expulsa al Embajador de Cuba en Buenos Aires y rompe definitivamente con el régimen cubano, después de los insultos proferidos por el dictador F. Castro.
La Argentina "no se pone en ejemplo de nada, pero le pide a Cuba que reciba los relatos sobre libertad de expresión y tortura, como haremos noso-tros con el relator de intolerancia religiosa en estos días".
Por segunda vez De la Rúa adoptó una postura a contramano lo que opinan sectores de la Alianza: R. Alfonsín, el ex Vicepte. C. Alvarez, Aníbal Ibarra y Federico Storani que reclamaron que Argentina se abstuviera como Brasil.
A raíz de estas legítima posición de Argentina hemos tenido que soportar los insultos por segunda vez del Embajador cubano acreditado en Buenos Aires y del dictador antes y ahora.
Efectivamente, Fidel Castro nos calificó hace unos meses atrás de "lame botas de las yankees", y ahora de "ratas y cucarachas, no de enanitos, por respeto a los enanitos...".
El Embajador Alejandro Alvarez Galeano, quien dijo que: "se ha consen-suado una nueva traición en contra del pueblo de Cuba". Y Fidel Castro dijo el 25/04/01 que
"El señor de la Rúa no es el presidente, quien tiene el poder es Cavallo".
Realmente es inexplicable la pasividad del Gobierno.
El Pte. ante una consulta periodística sobre los dichos de Castro dijo: "No los he leído ... "No creo que valga la pena contestar afirmaciones que creo injuriosas. Esas las contesta el Canciller".
La votación resultó ajustada: 22 a 20, de modo que el voto argentino pesó bastante.
La Cancillería votó junto con naciones democráticas e indepen-dientes como Canadá, Francia, Uruguay, etc.
Hubo mucha presión de EEUU. Naciones como Camerun, Guatemala y Nicaragua votaron a favor y Kenia, del no paso a la abstención. Estas fueron en total 10.

En síntesis, se puede afirmar que la votación fue muy reñida, pero justa en el caso de condenar a Cuba por violaciones a los Derechos Humanos.
Argentina junto a las Naciones democráticas mostró su posición claramente condenatoria, pese a proceder de una coalición pro castrista.
El Pte. estuvo muy bien. Lamentablemente, a raíz de los insultos recibidos debió expulsar al Embajador y romper relaciones, mal que le pese a sus co-rreligionarios y socios políticos.