| LOS
GIROS DE LA POLÍTICA EXTERIOR ARGENTINA
Una Nación bien conformada, con sus instituciones
democráticas, debe tener bien definidas algunas políticas
de Estado que quedan fuera de la política de todos
los días.
Las políticas de Estado son aquellas que no dependen
de la voluntad política de un Gobierno, de un partido
político o sector corporativo, sino que es el resultado
de la voluntad de la comunidad nacional.
Así es como el tema Malvinas, reivindicado después
de la guerra del ’82, se ha incorporado al texto de
la Constitución Nacional. También en el art.
75 inc. 22 del mismo instrumento, aparecen tratados y convenciones
de nivel internacional a los que adhieren la voluntad colectiva
de la ciudadanía.
En materia de regionalización, el Mercosur en sus 13
años de vida se va abriendo, paso a paso, institucionalizándose
desde lo político, más que en lo económico-comercial,
donde los vaivenes de las variables macroeconómicas
causan problemas de distinta naturaleza y magnitud.
Desde el gobierno del Pte. De la Rúa este Tratado ha
cobrado mayor jerarquía entre las prioridades de la
política exterior argentina.
La Argentina por su tradición, su cultura, su religión
cristiana está adscripta a los valores del mundo occidental.
Así es como desde 1994 los derechos humanos tienen
jerarquía constitucional y por tanto, son de aplicación
en todo el ámbito territorial de la República.
El prestigio de una Nación se obtiene a través
de sus conductas en el ámbito local e internacional.
Amartya Sen, Premio Nobel de Economía sostiene que:
“Aquellos Estados que viven en democracia y propenden
al ejercicio de las libertades fundamentales y al respeto
de los derechos humanos, aseguran en mucha mayor medida el
buen funcionamiento de la economía, que aquellos Estados
que mantienen regímenes totalitarios o autoritarios
e irrespetuosos de las instituciones establecidas”.
La diplomacia y la economía deben andar juntas en las
relaciones interestatales, regionales y mundiales.
Una de las cuestiones de la política exterior argentina
es si se debe o no establecer un orden de prioridades en la
relación con los países occidentales, principalmente
entre EEUU y la Unión Europea por un lado, y por otro,
se debe privilegiar una política latinoamericana, sudamericana,
del Cono Sur, o del Mercosur, o simplemente mantener relaciones
bilaterales con todos y cada uno de los vecinos.
La caída del Muro de Berlín trajo como consecuencia
la pérdida de importancia del Movimiento de los Países
No Alineados.
Por otra parte, en un mundo globalizado y cada vez con una
interdependencia, tendencia que se vuelven cada vez más
multilateral en lo financiero y en lo económico, más
allá del poder de los Estados y de los Gobiernos de
turno.
El proceso de democratización de todos los países
de América Latina ha llevado también a ligar
a todos los Estados del continente americano a reunirse periódicamente
para instrumentar acciones concretas de mejoramiento de la
comunidad americana, donde el intercambio de culturas hispano-parlantes
y anglo-parlantes avanza a pasos insospechados, creando una
relación nueva y de vastos alcances en el presente
siglo.
El discurso político de los nuevos gobernantes va incorporando
nuevas políticas frente a las amenazas y desafíos
de los hombres y la naturaleza.
La lucha contra el terrorismo ha ganado un espacio trasnacional,
más que contra el tráfico de ilícitos.
La pobreza, la exclusión, la marginalidad no son menos
y hoy componen la agenda de todas las naciones ricas y pobres.
El siglo XXI se presenta para Argentina plena de atractivos
para superar la crisis del año 2000, que dejó
profundas huellas en toda la ciudadanía y su dirigencia
y de las cuales se trata de recuperar con el esfuerzo propio
y la ayuda internacional.
Argentina cuenta con un importante patrimonio natural y cultural,
con un capital humano instruido que sin duda hace que la recuperación
y su reinstalación en la comunidad internacional se
vea facilitada.
La Argentina del Centenario
Argentina fue un país gravitante, granero del mundo
a principios del siglo XX, fue la novena potencia del mundo.
Su flota militar de acorazados y cruceros era la 7ma. del
mundo.
El precio del grano se fijaba en Rosario. No en Chicago.
Entre 1880 y 1920 Argentina fue uno de los países líderes
del mundo.
Paul Samuelson en sus textos de Economía le reservaba
un rol muy importante en América, junto a Canadá.
En la última parte del siglo XX, países como
Costa Rica, Islandia, Corea del Sur y en particular Singapur
con su líder de esta transformación. Lee Kwan
Yew publicó el libro: Del Tercer Mundo al Primero,
donde indica que hace treinta y cinco años era un país
pobre. Hoy es el 4to. país que tiene el más
alto PIB por persona.
Algo similar ocurrió con Corea del Sur, un país
agrario arrocero y nada más. Hoy exporta U$S 170.000
millones de mercaderías de alto nivel tecnológico.
La posición económica argentina de aquella Argentina
era holgada. Otros países eran de una talla menor,
como Brasil y México. Hoy ambos países junto
a otros 10, concurrieron a la reunión de Evian (Francia)
del G-8, los países más avanzados.
Ayer la posición periférica jugó en contra,
hoy en un mundo globalizado aún es posible tener esperanzas
del cambio ascendente.
Los factores
Carlos Helbling en un interesante artículo publicado
en Archivos del Presente Nº 26, considera que los factores
determinantes de una política exterior que prevalecerán
hasta el año 2015, según los prospectólogos,
son
- La fuerza arrolladora del conocimiento de la enseñanza
y de los nuevos inventos
- Los adelantos insospechables de la ciencia, la fuerza de
las instituciones, los avances de la tecnología digital
y de la biotecnología
- Un futuro genéticamente modificable
- La independencia y la eficiencia de justicia
- El anuncio del genoma humano
- La apertura hacia el mundo
La prospectiva elaborada para los años 2010/2015 señala
que serán EEUU y Canadá, los que estarán
frente en América y el Reino Unido, Francia y Alemania,
Países Bajos y Suiza según el informe sobre
competitividad aparecido en el reciente Foro Internacional
de Davos.
Quien ocupe el timón de la República y administre
la nave de un Estado conviene que en materia de política
exterior incluya una cruzada por el mundo del progreso sustentable
de las naciones rectoras.
Mientras grandes talentos de ayer y de hoy (Borges, Milstein,
Pelli, Baremboim, Bruno Gelber, etc.) crecieron aquí
y se insertaron en el mundo del conocimiento y de las artes,
encontrando un lugar donde expandir sus saberes. Porqué
no la Argentina toda?.
Algunos gobiernos y las clases dirigentes apoyados tal vez
en las supuestas ventajas de hallarnos lejos de las grandes
potencias, eligieron el aislamiento.
Hoy la Aldea Global impone a Argentina la urgente inserción
entre los países de primera línea, reconstruyendo
la confianza. En la primera y segunda Guerra Mundial permanecimos
neutrales; las consecuencias fueron desfavorables. Brasil
procedió de otra manera.
En América Latina, Chile y México son dos ejemplos
de políticas exteriores bien definidas.
Chile ha celebrado acuerdos con México, Canada, la
Unión Europea, Corea del Sur y el 6 de junio con los
EEUU. Así ha ampliado su mercado en más de 800
millones de consumidores de primer nivel. Fue y es una política
de Estado.
México como gran país hispano parlante del Norte
hizo prácticamente lo mismo.
Integró el NAFTA y ha celebrado acuerdos con muchos
otros países, lo que le ha significado un enorme crecimiento
y mejor bienestar de su población. De país petrolero
pasó a país industrial.
Las políticas y los principios
En lo político internacional, la posición periférica
geográfica ha contribuido a que en el campo internacional
se siguieran políticas de muy bajo compromiso, que
contribuyeron al auto aislamiento de la Argentina.
La decadencia económica a partir de la década
del ’30 con inflaciones permanentes de magnitudes variables
que incluyeron varias hiperinflaciones y culminan con el default
de una cuantiosa deuda externa prácticamente impagable,
acompañan a la diplomacia argentina en los foros internacionales,
al punto que al reciente Canciller designado, Rafael Bielsa,
preguntado sobre la imagen que se tiene hoy de Argentina,
contestó que “es abominable”.
Todos estos lamentables episodios nos fueron aislando de los
grandes procesos de la historia.
Guido Di Tella dijo que “sin exagerar podemos sostener
que la Argentina tenía su reloj biológico atrasado”.
El mundo mediático, con una revolución violenta
en materia de informática y telecomunicaciones, ha
colocado a los países más remotos en el centro
del planeta. La periferia sólo existe para las cargas
agrarias a granel.
El alineamiento con la democracia, las libertades y los derechos
humanos recoloca a la Argentina en los foros internacionales.
La frecuencia y nivel de las Cumbres de mandatarios del mundo
obliga no sólo a tener una actitud presencial, sino
también a plasmar decisiones acordes con las reglas
generalmente aceptadas del juego de la diplomacia, el respeto
a los principios y obligaciones que impone la comunidad internacional
y en particular, las principales potencias occidentales y
las Naciones Unidas.
Giros de la política
Mostraremos título ilustrativo alguna de las tantas
posiciones de la política exterior argentina, según
la situación mundial, regional y local del Gobierno
de turno.
Así el Canciller José Luis Murature en 1915,
cita que: “sin duda alguna, la distancia que nos separa
del teatro de las operaciones, facilita el cumplimiento sobre
la base de la Convención de La Haya de octubre 18 de
1907, que se considera como la condensación de principios
jurídicos universalmente aceptados y como la expresión
más completa de los deberes y derechos de los principios
neutrales en las cosas de la guerra”.
Nuestros deberes respecto de los beligerantes fueron cumplidos
lealmente…
En 1950 el Gobierno a través de su Mtro. de Relaciones
Exteriores, Hipólito J. Paz, dijo:
“La tercera posición adoptada por la República
Argentina como posición ideológica de paz, produce
la gran unidad de acción en su política exterior,
que complementa magníficamente nuestra unidad nacional
y que es, por otra parte, su consecuencia lógica”.
El Mtro. de Relaciones Exteriores y Culto, Guido Di Tella,
señaló:
“Propiciamos la integración con nuestros vecinos,
pero también propiciamos la integración con
los restantes hermanos latinoamericanos y del continente entero.
El éxito del Mercosur puede ser el camino idóneo
para la creación de la Asociación de Libre Comercio
de Sud América, propuesta bien recibida por varias
naciones, y para ser junto al NAFTA el pilar de una América
donde el libre comercio ser a una realidad de Alaska a Tierra
del Fuego”.
El Pte. Fernando De la Rúa asumió en 1999, fijó
como prioridad el Mercosur, como el objetivo de máxima
de la política exterior.
El Pte. Eduardo Duhalde, en su transitoria gestión,
aseveró en el mensaje presidencial del 1º de marzo
de 2002, “en materia de política exterior, ha
sido reforzar el acercamiento con nuestros vecinos, reafirmando
nuestra vocación de consolidar la alianza estratégica
que significa el Mercosur”.
Finalmente, el Pte. Néstor Kirch-ner, en su mensaje
presidencial del 1º de marzo de 2003 expresó que
“la política regional será la construcción
de una América Latina políticamente estable,
próspera y unida con bases ideales de democracia y
justicia social”.
En cuanto a la política subregional, estableció
que: “nuestra alianza estratégica con el Mercosur
debe profundizarse en aspectos institucionales, integración
económica, nuevos miembros latinoamericanos y prioridad
entre los primeros puntos de la agenda regional”.
Asimismo, fijó “mantener una relación
amplia, seria y madura con los Estados Unidos y la Unión
Europea”
Conclusiones
- La Argentina por su tradición, cultura y religión
cristiana está adscripta al mundo de los valores occidentales.
- La posición argentina en su política exterior
ha sido muy diversa., cubriendo un espectro que va desde el
aislamiento, la neutralidad, la tercera posición, el
No Alineamiento en el mundo bipolar de la Guerra Fría,
el enfrentamiento en algunos períodos con el capitalismo,
en particular el de EEUU y Gran Bretaña.
- Y últimamente, expresa una tendencia a la regionalización,
ya en el Mercosur o dentro de la Comunidad Latinoamericana
de Naciones.
- Solamente en el período 1989-99 la política
exterior argentina estuvo fuertemente ligada a la de EEUU,
al punto de constituirse en un aliado extra NATO.
- Los factores que prevalecerán para el diseño
de una política exterior debieran ser: el conocimiento,
los adelantos de la ciencia, los avances de la tecnología
digital y de la biotecnología, la fuerza de las instituciones,
la independencia y la eficiencia de la justicia, el compromiso
con las Naciones Unidas y sus regulaciones y la apertura hacia
el mundo para los alcanzar los máximos niveles de desarrollo
sustentable.
Director Propietario: Lic. Julio Bardi
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