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LA AUTOEXCLUSIÓN ARGENTINA. DESAPARECE EL MERCADO
DE CAPITALES
En su esencia el peronismo tradicional nunca quiso el capital
foráneo desde los albores de su nacimiento en la década
de los '40.
Tal es así que quedó gravado en la marcha que
los caracteriza y que resuena en los festejos, tal como ocurrió
con el ex Pte. Rodríguez Saa en el Congreso Nacional
cuando anunció con aplausos de los legisladores el
no pago de la deuda.
Desde aquel entonces al presente, el mundo ha cambiado bastante.
De un mundo bipolar asintóticamente pasamos -para algunos-
a otro unipolar, ubicando su núcleo en la hiperpotencia
económica, financiera y militar de los EEUU.
La política exterior argentina fue cambiando, de tercerista
pasó al intento de inserción en el 1er. mundo
en una inusual alianza con EEUU (1991-1999), para retornar
ahora en la retórica de aliado y amigo sin contenidos
sostenibles.
A raíz de su default, Argentina recibe un ataque desde
diversos frentes, siendo el de EEUU el más severo con
los juicios de valor del Sec. del Tesoro O'Neill, que nos
ofende permanentemente.
La solidaridad expresada por algunos países europeos,
por supuesto no se traduce a la hora de los negocios y menos
cuando se trata de empresas privatizadas de servicios públicos.
Pascal Lamy, sostiene que "No queremos que los inversores
se vayan de Argentina". Pero "ello dependerá
de las condiciones y los resultados con las autoridades públicas,
en especial en tarifas de servicios públicos".
Asegura que si no hay acuerdo participaría "a
un nivel político aquello que no se puede explicar
a nivel técnico van a hacerlo".
La UE quiere un acuerdo con "el Mercosur para crear una
gran zona de faci-litación de los negocios", dijo
P. Lamy.
Por supuesto todo ello dependerá de la discusión
que se inicia en estos días.
Por otra parte, el N° 2 del Tesoro de los EEUU, John Taylor
también envió su mensaje respecto a las empresas,
que debe darse igual el trato a inversores locales y extranjeros
en la renegociación de la deuda.
La devaluación del peso argentino frente al dólar
forzó a las firmas españolas a realizar previsiones,
reservas especiales y depreciaciones por 9.029 millones de
euros.
Las empresas chilenas con operaciones en Argentina, también
resultarán perjudicados en U$S 280 millones, ya que
tienen ventas en pesos y deudas en dólares.
Si el Gobierno argentino siguiendo la lógica del peronismo
tradicional y la izquierda sigue con el ataque al capital
extranjero, Argentina por muchos años quedará
excluida del mercado de capitales internacional. ¿Algo
para pensar?.
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