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Las dudas oficiales: MERCOSUR y/o ALCA
Cuando el Pte. de la Nación asumió el
cargo, en su primer mensaje a la Asamblea Legislativa, entre
otros asuntos, fijó la política exterior de
su Gobierno.
En esa oportunidad fijó como primera prioridad
estratégica el Mercado Común del Sur. Aspecto
que antes había sido reforzado por la presencia del
Pte. F. H. Cardoso en el mes de octubre, cuando ganó
las elecciones F. De la Rúa.
No existe ninguna duda que a esta altura de los acontecimientos,
Brasil estaba y está sumamente interesado que Argentina
integre plenamente el Mercosur y no establezca alianzas, convenio
o acuerdos por afuera del mismo.
Durante el período que precedió a la reciente
reunión del ALCA, en Québec, Canadá,
resulta que Argentina proyectó una imagen levemente
dual al intentar acelerar el ALCA para el 2003, sin por ello
salir del MERCOSUR.
Finalmente, la presión de Brasil y la debilidad
de EEUU de no contar con la ejecutiva herramienta del "fast
track" hizo que finalmente todo quedará como estaba
proyectado: ALCA para 2005. Con lo cual no hubo ni ganadores
ni perdedores. Pero quedó claro que se trasuntaba el
interés de negociar cuanto antes con el ALCA.
El representante comercial de EEUU, señor R.
Zoellick habrá tomado debida nota de la posición
argentina de atarse a la decisión de Brasil.
A estos episodios se agrega ahora lo que podríamos
llamar "la inquietud en Francia" publicado por La
Nación del 06.06.01, pág. 1, donde se dice que
"el problema de fondo de la Argentina, más que
su crisis financiera, es su indefinición en materia
de política internacional".
Tanto economistas de París como de Bruselas,
de la talla de Jean Paul Fitoussi, e intelectuales de nota,
Alain Minc, uno de los politicólogos más influyentes
de la actualidad francesa, comentan la cambiante posición
de Argentina respecto del MERCOSUR y de una eventual asociación
bilateral con los Estados Unidos de Norteamérica, "exhibidos
en los últimos meses pues el Pte. De la Rúa
y el Mtro. Cava-llo".
La conclusión máxima muy interesada por
cierto, es que Argentina debe seguir en el MERCOSUR y cualquier
otra iniciativa, es riesgosa y poco redituable en el largo
plazo. Pero "mucho peor resulta la aparente indefinición,
calificada como una falta grave de visión estratégica".
Al respecto habría que preguntar si hoy Argentina
tiene bien definidos los objetivos, políticos y estratégicos.
En todos los casos debe entenderse que las naciones
Estado asisten a una pérdida gradual de su soberanía
debido fundamentalmente a la fuerte interdependencia, que
existe en materia financiera, económica, comercial,
y paulatinamente política, social, tecnológica
y de seguridad.
De la visión francesa se recoge la crítica
de aliarse con EEUU dada las
diferencias económicas entre y con los países
latinoamericanos (se olvidan que en la lista en espera de
la UE, figura la isla de Chipre).
A ello cabe agregar la sobrevaluación del dólar
en estos días, frente a nuestro país Argentina,
en recesión desde hace tres años.
Al respecto el economista Fituossi agregó: "A
ningún inversor le interesa inver-tir en un mercado
que se achica".
Obviamente, es así. Pero desde la Nación-Estado
llamada Argentina, la decisión de su política
exterior es patrimonio de la Nación y del Pte. que
rige sus destinos.
Por otra parte, no deja de ser una crítica interesada
y unilateral. Brasil, está devaluando permanentemente
su moneda y ahora más aceleradamente a raíz
de la crisis energética que padece y que le impone
una reducción de 1 ½ % de su PBI.
Lo más serio y lo más grave que ocurre
entre Brasil y Argentina es que el MERCOSUR como Unión
Aduanera prácticamente no existe.
Por dos sencillas razones en doce años de existencia:
1° no se ha llegado a ningún acuerdo
de armonización macroeconómica
2° no se ha creado un solo órgano que
institucionalice el bloque
Sólo se ha prometido y comprometido su profundización,
pero se han quedado en la retórica de las buenas intenciones.
Por otra parte, los conflictos comerciales continúan
y prácticamente, salvo ex-cepción es el manejo
comercial es bastante unilateral.
Felipe de la Balze, define como viable "una integración
imperfecta cuyas características principales serían
una
= combinación sui generis, de zona de libre
comercio incompleta
= unión aduanera imperfecta
= bajo costo de institucionalidad
= preeminencia "de ipso" del Brasil
en el funcionamiento de la región"
Son muchos los problemas de
fondo no reparables en el mediano plazo,
tales como
= heterogeneidad de los países y sus economías
= diferencias sustantivas de intereses nacionales
unilaterales
= diferencias en los objetivos nacionales en relación
al contexto internacional
y las estrategias para lograrlos
= la inseguridad jurídica
= las acciones unilaterales de los socios mayores,
tanto en las medidas de autoprotección de sectores,
la promoción de otros con ventajas fiscales para atraer
inversiones extranjeras directas y en cómo pasó
en 1991 con la devaluación brasileña, la probabilidad
de ocurrencia de graves desequilibrios macroeconómicos
y fi-nancieros, con fuerte incidencia en los mercados vecinos.
Argentina estuvo al borde del default, salvada por un oportuno
megacanje.
En tanto, Brasil estuvo pendiente de los sucesos en Buenos
Aires, preocupados por el llamado efecto "contagio".
El MERCOSUR frente a este cuadro de situación se ha
frenado en su avance, está anémico y cuasi paralizado.
Tanto negociar acuerdos con la Unión Europea, con el
NAFTA, con el propio Estados Unidos en las actuales
condiciones, será una operación muy trabajosa
y con resultados muy inciertos, dados sus falencias intrínsecas.
El Canciller argentino, Adalberto Rodríguez Giavarini,
recordó las palabras de su Pte.: "Hoy es imprescindible,
vitalmente imprescindible, como opción estratégica"
por eso hemos coincidido con nuestros pares en la necesidad
de redefinir y relanzar el MERCOSUR tomando las acciones necesarias
para impulsar el proceso de integra-ción sobre la base
del equilibrio y la equidad".
Estas últimas muy diplomáticas palabras aún
esperan materializarse.
En tanto las primeras atan de pies y manos no sólo
a Argentina, sino que la ligan indisolublemente a Brasil y
a los vaivenes de su política interna y externa.
En mayor medida todas las naciones sudamericanas atraviesan
situaciones complejas focalizadas en lo político, o
en lo económico, o en lo social y algunas de sus combinaciones.
Hoy los especiales plantean la dicotomía MERCOSUR o
ALCA.
Las opiniones son muy divergentes, según los intereses
en juego.
Por supuesto que el Embajador Jorge Herrera Vega que representó
al país en Brasil, opina que los beneficios y costos
que el ALCA ocasionaría para los países del
bloque, aún no pueden ser percibidos con claridad.
Para Alberto M. Ferré, la crisis que genera el ALCA
en el MERCOSUR es una prueba histórica que exige madurez
de percepción y reafirmar valores históricos
y culturales.
Ricardo Laferriere, actual Embajador en España le reserva
a Argentina un rol de liderazgo en el MERCOSUR, necesario
para construir un nuevo espacio de integración hispano
hablante e iberoamericano, con una participación en
las compañías: norteamericana y española.
Brasil, pese a su retraso tecnológico e industrial
como Estado-Nación continente, mantiene claro su objetivo
de ser un jugador internacional al máximo nivel en
camino de competir con Estados Unidos en la conducción
continental al menos y brillar con luz propia entre las potencias
del mundo en largo plazo.
La negociación de Brasil con un país extra regional
como México, extracontinental como China y localmente
con el Grupo Andino y restantes vecinos hace pensar en la
construcción de un líder sudamericano, lo cual
en modo alguno es criticable, ya que constituye una legítima
aspiración.
La cuestión es si Argentina está dispuesta a
acompañar solo a Brasil en un mundo abierto en continua
transformación, tanto en el orden económico
como comercial, donde aparecen nuevos elementos intangibles,
pero reales como una globalización financiera, con
profundas interdependencias, relaciones y compromisos complejos,
donde no es nada decidir estrategias para un logro satisfactorio
como Nación-Estado y sus atribulados habitantes.
Una integración política muy fuerte con todo
el Cono Sur es básica, sustancialmente indispensable
e impostergable y a partir de allí Argentina debe establecer
acuerdos de libre comercio con aquellas naciones donde encuentre
equidad y reciprocidad.
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