UN MERCOSUR DEBILITADO POR LA CRISIS ARGENTINA

El Mercosur intentó ser una Unión Aduanera y no pudo. Mucho menos un Mercado Común.
Las violaciones a los pactos la asemejaron más a una zona de libre co-mercio. Hubo muchos intentos de profundización como institucionaliza-ción, sin resultado positivo.
Felipe de la Balze llegó a calificar al Mercosur de "integración imperfec-ta"; o sea, nada de las definiciones clásicas anteriores. Esto es malo para afuera porque afecta cualquier negociación en firme, tanto en su inicio como en su desarrollo.
El Mercosur estaba interferido por las controversias comerciales, así como falta en la representación y la de una política de armonización macroeconómica, si bien es cierto que toda integración debe tener un país que la encabeza por su tamaño y capacidades políticas. La disputa entre un Brasil hegemónico y una Argentina que se revela contra esa dependen-cia, dada su propia naturaleza de global trader, ha sido permanente, particularmente durante la presidencia de Menem, más que de la Rúa.
Estados Unidos ha estado presente en todos estas vivencias del Merco-sur, cuidando que Argentina no se alejara de su condición de Nación amiga y aliada extra NATO.
Durante todo el año 2001 desde distintos frentes brasileños se preveía y fogoneaba una devaluación argentina, único modo de generar una dependencia mayor.
Con el default anunciado por Rodríguez Saa y la devaluación en marcha lanzada por Eduardo Duhalde, Argentina ha pasado a tener una mayor dependencia de Brasil, en muchos aspectos.
La decadencia argentina ha tenido y tendrá efectos deletéreos sobre todos los países emergentes, y en especial del Cono Sur, por su interde-pendencia.
En el plano internacional, Argentina no pudo ejercer la presidencia pro tempore durante un mes y medio porque no estaba en condiciones de asumirla, dada la grave situación interna de caos político, económico, financiero y social.
La Cumbre de Olivos, donde se celebró la reunión del Mercosur, tuvo por leit motiv la crisis argentina y el pedido de apoyo al FMI, para evitar un mayor derrame a los vecinos, particularmente Uruguay y Chile.
Efectivamente, la crisis en Uruguay es de tal magnitud, con algunos bancos en crisis y la economía en regresión que ha obligado al Pte. Battle a recurrrir al auxilio de los EEUU, en forma unilateral y violando normas estrictas de protocolo del Merco-sur que prohíbe a sus socios. Battle despertó polémica y Botafogo advirtió que esas conversaciones contrarían las reglas de la Unión Aduanera.
Jorge Battle fue categórico:
"Vamos a hacer un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos de la misma manera que Brasil, lo hará con México".
Como ya es habitual, Chile, el candidato elegido para inaugurar el acuerdo del ALCA con EEUU en próxima fecha, también fue categórico en informar que Chile entrará a la unión aduanera cuando el Mercosur baje el AEC actualmente en 13% al de 5,7% que aplica Chile.
En cuanto a las expectativas habidas respecto del encuentro, no hubo:
 » Eliminación de barreras no arancelarias (desde la devaluación del real en 1999)
 » Creación del instituto monetario del bloque instancia previa de una moneda común
 » Flexibilización de los intercambios con Brasil que se hará cuando se flexibilice en política automotriz del Mercosur (PAM)
 » Condonación de multas a automotores
La única medida positiva ha sido por fin después de tantos años, crear un tribunal de controversias comerciales. Su funcionamiento hubiera evitado múltiples conflictos y, sin duda, poniendo orden en el mercado, se hubiera evitado esfuerzos estériles.
Sin duda la oportunidad de llevarse a cabo en la Quinta de Olivos, tal reunión ha tenido un significado especial al darle respaldo a Argentina y a su Pte. designado, E. Duhalde, en momentos que nuestro país permanece aislado financieramente del mundo.