EL BLINDAJE ES UN MARCO.
Asignaturas pendientes

El blindaje es una operación financiera delineada con el FMI y respaldada por el Dpto. del Tesoro de EEUU. La mediática del Gobierno está de-formando el concepto, haciendo creer que el blindaje es la recuperación de la economía Argentina. Es cierto que bajó el riesgo-país. Pero 700 puntos básicos sigue siendo alto. Es cierto que la Bolsa creció de un solo envión 20 % y cruzó la barrera del Merval de los 500. Pero ello no basta. Los compromisos firmados con el FMI son de difícil implementación: desregulación de Obras Sociales, cam-bios en la ley previsional, reforma tributaria, control fiscal de las Provincias; son cambios muy polémicos donde no sólo la oposición pone barreras, sino que en el mismo seno de la coalición se impone un "idem sentire" que supere el partidismo y entre en la concreción vía Congreso, ya que resul-tan insuficientes los decretos de necesidad y urgencia, pues crean un imagen de debilidad gubernamental y poca previsibilidad en el mediano o largo plazo. La economía argentina parece haber tocado piso, después de 30 meses de recesión, razón por la cual su vulnera-bilidad colocó al país al borde del default. La combinación de un fenómeno recesivo con la deflación de precios en una economía donde los precios son poco flexibles, ha dado lugar a la crisis presente. El factor externo a la economía doméstica influyó negativamente, con aumento de tasas del FED (de 4,75% a 6,5%) más la fuerte contracción de los flujos externos de capitales de U$S 210.000 (1996) a U$S 84.000 millones (en 1999) determinaron que aumentará la tasa de riesgo-país en los países emergentes. Otro duro ataque a la economía Argentina puede encontrarse en la devaluación brasileña de enero de 1999, y la fuerte caída de los commodities agrícolas, sin dejar de mencionar la importante apreciación del dólar que vuelve poco competitivo al país, coartando las exportaciones. El blindaje ha resuelto un problema de liquidez. El Gobierno no contaba con mercado de deuda, salvo que pagara tasas excesivamente altas. Lo que no resuelve es el problema de la solvencia. Algunos signos positivos aparecen en el horizonte. La tendencia a la baja de la tasa de interés del FED (5% para junio), la moderada recuperación de algunos cereales como el trigo, la mejora de la economía brasileña con reducción de tasas, la desaceleración de la economía de EEUU, que acompaña el debilita-miento del dólar y la apreciación del euro permiten mejorar las exportaciones a Europa. Políticamente, es un fuerte incentivo para el Gobierno iniciar una etapa ascendente del ciclo económico, con vistas a las elecciones legislativas. La recuperación del consumo como parte del activo, apoyada por una campaña de "buenas ondas" para una población castigada por la desocupación, el mal manejo de la economía y la especulación política de promesas incumplidas, parece algo infantil y hasta de mal gusto. Solamente un 10% de la población puede incrementar el consumo, pero generalmente lo hace en el exterior. Las claves del crecimiento aprovechando el blindaje, pasan por = aumento de las exportaciones y sobre todo un serio y responsable com-portamiento de la dirigencia nacional, frente a la crisis reinante en el seno de la población mayoritaria. La reducción del costo de la política nacional y provincial es parte de esta cruzada. Seguramente así como los sindicalistas se oponen a perder la "caja" de las Obras Sociales, de igual modo ocurre con los legisladores prendi-dos a los ampulosos y desmedidos presupuestos de las Legislaturas, que no condicen con el tamaño de las provincias, sus pobres economías y escasa recaudación. Para aumentar las exportaciones son muchas las medidas que pueden hacerse desde ahora, mejorando la competitividad y dar un fuerte impulso a la venta de carne argentina en Europa, así como entrar en forma muy agresiva a los mercados del Asia-Pacífico, sin esperar mucho más del Mercosur, o de la disputa en el ALCA para el 2005. Argentina debe según el ejemplo de Chile y de México, que el 80% de sus exportaciones van al mercado de los EEUU. Este esfuerzo exportador debe ser acompañado de una reducción del gasto público nacional y provincial que alivie la carga tributaria de las empresas y personas. Impulsar la baja de las tasas de interés es otra medida que viene muy demorada. Los Bancos han hecho su agosto, si no hay crédito barato no habrá crecimiento sostenido. De los errores graves del Mtro. no se habla. Existe un buen blindaje mediático y de colegas. Ha sido equivocado el aumento de impuestos al comienzo de la gestión, como así también el cambio en la Ley de Responsabilidad Fiscal que duramente le señala Roberto Ale-mann. Agrega la permeabilidad de Machinea a los reclamos sectoriales que piden rebajas de impuestos, y la falta de reformas tributarias que mejoren la recaudación. El cambio de régimen tributario, hasta ahora se muda de jurisdicción, sale de Economía y pasa a la Jefatura de Gabinete. El Gobierno fracasó en el logro de la cooperación de los especialistas. Sólo asesoramiento del sistema español por ahora. La política anti evasión está por verse. Se extraña a Carlos Tacchi. La entrada de capitales no corrige los desequilibrios internos, sino que los financia, dice Armando Ribas, y agrega: "Así que es posible que esa financiación aumente el desequilibrio, pues la inversión se dirigía a los bienes y servicios no transables, lo que provocaría un nuevo cambio en los precios relativos en perjuicio de los comercializables".

En síntesis, según el FMI después del blindaje, la Argentina está lista para crecer. El Gobierno ha hecho un culto de promesas que están lejos aún de las empresas (que no tienen capital de trabajo a bajo interés) y de la gente que no tiene dinero para aumentar sus gastos y no cree en las promesas del Mtro. Esta euforia se parece más al lanzamiento de una campaña política, que a la seriedad con que deberán llevarse a cabo profundas transformaciones y reformas de segunda generación de difícil trámite parlamentario y falta de convicción y fortaleza política de la coalición gubernamental. No frenar las reformas requiere coraje político. Por ahora nada para festejar. Sí para hacer mucho y bueno.