La nueva fragmentación partidaria

Mientras el gobierno discute una nueva conformación del Gabinete, con la pretensión de reflejar los espacios de poder en la nueva coalición que está en gestación a partir del ingreso del líder del tercer partido a nivel nacional por cantidad de votos (D. Cavallo - Acción por la República), los efectos sobre el arco partidario muestran la continuidad de la fragmentación que refleja la prevalencia de lo táctico por sobre lo estratégico.
Una aproximación a las notas y claves de la coyuntura, indica:
  · el aparato radical (alfonsinista, en parte) opera para acotar los espacios de poder del cavallismo, mientras el delaruísmo brega por colocar el rol presidencial por encima de la coyuntura, que es acaparada por D. Cavallo (mostrando una coincidencia táctica que posterga una lucha definitiva por la conducción partidaria); mientras la posible reincorporación del Frepaso dentro del Gabinete no reportaría ningún valor estratégico en el accionar del gobierno, pero debido al problemático frente social, podría ser una maniobra para terminar de desgastar a las figuras frentistas (la propuesta de la "agencia social" es una propuesta de gestión sobre lo existente, cuando en realidad lo que está ausente es la política social);
  · el menemismo percibe que es una instancia obligatoria de negociación por la oposición, pero reconoce su estrecho margen de acción con los gobernadores peronistas (operará al máximo para capitalizar la fragmentación que le permitiría volver a la primera plana de la política nacional);
  · el "efecto Cavallo" sobre la clase política dirigente muestra: incipiente desarticulación de la UCR (con posiciones tan enfrentadas como E. Carrió y el ex Mtro. F. Storani, ante el silencio de su titular); la división del Frepaso ante la falta de una estrategia clara por parte de C. Alvarez; la cautela del PJ ante quien era hasta hace poco tiempo un aliado en varios distritos; la presión sobre Alfonsín, Alvarez y Duhalde para que empiecen a fijar posiciones;
  · el distanciamiento del gobierno que pretenden la UCR y el Frepaso, insistiendo en la necesidad de cambios de rumbo que se plasman en ideas poco precisas en el momento de traducirse en ejecutividad, indica que ambas fuerzas políticas no tienen ideas alternativas para afrontar la delicada situación (en el caso del frentismo, la contradicción de sus dirigentes es aún mayor porque las propuestas hacen hincapié en una forma diferente de la gestión, pero no del modelo en sí; provocando una profunda división entre los que siguen a "Chacho" y los que se acercan más a la posición de Alfonsín, de rechazo a las bases del modelo económico);
  · el titular de la UCR no está de acuerdo ni con el modelo, ni con el ingreso de D. Cavallo, pero sabe que jugar al fracaso de este aporte extraalianza acota mucho los márgenes políticos de su partido en el futuro (por el momento su objetivo sería no ceder fácilmente, obligando al Gobierno a conducirse sobre el límite).

En síntesis, el gobierno pretende crecer bajo el paraguas de su ministro de economía, pero sin dejarlo crecer a él. Difícil el juego que se plantea en el seno del poder, un juego que tendrá como protagonistas a varios actores afuera de la escena. La Argentina presidencialista ha desplazado el poder hacia un ministro. La oposición ha resignado por el momento la discusión de los liderazgos. Cavallo sabe que todo pesa sobre él. La proximidad de la elección legislativa en el orden nacional apura las redefiniciones, pero estas dependerán -también- del éxito o el fracaso de Cavallo.