Partidos y coaliciones
Buenos Aires, 28 de marzo de 2001

 La crisis es política y la solución debe ser política. Las otras manifestaciones de la crisis que responden a causas propias, no pueden ser resueltas si previamente no se alcanza una solución política, aunque sea provisoria hasta esperar el resultado electoral de octubre que redefinirá el escenario.
 Este encuadre agudiza la tensión entre partidos y coaliciones.
  Una aproximación a las notas y claves del sistema partidario, indica:
 » No habría acuerdo dentro del gobierno aliancista para la nueva gestión económica (una política de shock, con una serie de resoluciones traumáticas para el oficialismo y también para la oposición) lo cual quedaría salvado por el realineamiento derarruista del Gabinete que deja afuera a gran parte de la UCR); mientras se aspira a concretar un pacto de gobernabilidad para darle blindaje político a las nuevas medidas (el ex Pte. Menem se pronunció a favor de convocar a un acuerdo con la oposición, aunque adjudicó a la ausencia de un fuerte liderazgo político por parte de De la Rúa los problemas en el campo de lo económico);
 » Las demoradas medidas revelaron el problema concreto de aceptación en el seno del poder político; el objetivo del gobierno de lograr consenso en las propias filas y alinear pasó a la Alianza detrás de las medidas económicas para después pasar a otras fuerzas políticas ha quedado reducido al "delarruismo"(previsiblemente recrudecerán las disidencias y tensiones también de los otros actores sociales y políticos, con final abierto);
 » En el bloque justicialista la división es tangible; sobre el fondo, el asedio de los gobernadores (en guardia frente al posible ajuste de las finanzas públicas provinciales), la CGT rebelde y la sombra de una creciente conflictividad laboral y la emergencia de importantes grupos empresarios que empiezan a considerar el actual modelo con menos indulgencia que una década atrás, constituyen la escenografía en la cual el gobierno de F. De la Rúa deberá recrear esa promesa que la Alianza constituía hacer 15 meses atrás;
 » La "salida" Cavallo oxigena al Gobierno, no sólo desde le punto de vista económico, sino también político (con una Alianza deteriorada que necesitará de nuevos socios y un PJ que seguirá discutiendo liderazgos, Cavallo proyecta un gobierno de unidad para superar los problemas en donde él tiene un lugar protagónico) toda vez que la política consiste en aprovechar las debilidades de los otros; Caballo se prepara para que en esta ocasión, el triunfo esté de su parte;
 » El tablero político pareciera indicar que esta es una jugada, que llevaría a la conformación de una nueva alianza con Acción por la República (serviría de puente contenedor con otra fuerzas, como el peronismo, los partidos provinciales ¿y Alvarez?; ya que el Pte. De la Rúa evitaría que esos apoyos llegaran directamente con el PJ, pues esto significaría resignar definitivamente ya su golpeado poder);
 » El gobierno tiene cada vez más frentes abiertos y un estilo de conducción y de intermediación ante el conflicto bastante cuestionable; la crisis política representa la paradoja de nuestro sistema político: un sistema bipartidista con terceras fuerzas que termina diluyéndose en la mecánica de esos partidos y en donde uno de los partidos mayoritarios no sabe ejercer el poder y al otro le cuesta definir su rol como oposición (de esta manera, lo político siempre aparece débil ante lo económico, las instituciones débiles ante las presiones y la democracia en definitiva, cuestionada en su eficacia);
 » El Frepaso insiste con una propuesta sobre tres ejes: 1) trasladar la importancia que se le da a la solvencia fiscal a las cuestiones de la microeconomía, de la competitividad y al apoyo de sectores productivos que puedan liderar un proceso de crecimiento sustentable; 2) la necesidad de que exista un programa social basado en un mínimo de inclusión y 3) tratar seriamente el tema de la evasión fiscal sobre todo en los sectores de mayor poder económico (el Frepaso acompaña a la Alianza, pero advierte que deben hacerse cambios; no participa en la toma de decisiones del Pte. y ha quedado fuera del gobierno);
 » La evolución del distrito bonaerense, clave electoral, es incierta (la candidatura de R. Alfonsín no termina de conformar dado que su performance es volátil y el gobierno especula con dar un golpe de gracia para neutralizar el poder del PJ y bajar el nivel de C. Ruckauf); toda vez que el oficialismo se juega un índice importante de gobernabilidad para terminar su mandato; y el PJ la definición de liderazgos y de una conducción.
 En síntesis, todos los pasos de la dirigencia política conducen a crear las suficientes condiciones para soportar las restricciones de una nueva etapa de ajuste que debe hacer el gobierno. Desde los gobernadores justicialistas hasta el gremialismo, desde la coalición hasta los sectores productivos. ¿Cuenta el gobierno con margen de maniobra, después de 30 meses de recesión económica y 14 meses de desaciertos políticos y económicos?. La lógica pareciera indicar que no. El sistema político nacional está cayendo en un "círculo tramposo" en donde el llamado "tercer elector" (los mercados) imponen sutilmente un juego de suma cero. ¿Cavallo romperá la trampa?.