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LA ARGENTINA FRAGMENTADA
LA POLÍTICA DEVORA A LOS IMPROVISADOS Y A LOS AMBICIOSOS
El Presidente A. Rodríguez Saa
a los siete días de su designación, renunció,
lejos de la Nación, a 800 kms. de la Casa Rosada desde
su pequeño coto de intereses particulares, entregando
su nota de dimisión al Edecán militar, en un
gesto despreciativo sin precedentes, para que entregara su
nota a la Asamblea Legislativa.
Invocó que una buena parte de sus parciales colegas
gobernadores (total 8, sobre 14) no habían concurrido
a su cita en la veraniega residencia presidencial de Chapadmalal.
La respuesta al ausentismo era bastante obvia, al trascender
sus deseos de quedarse hasta el 2003.
Encerrado entre prédicas demagógicas de 40 años
atrás y sus obligaciones impopulares, ante la grave
situación ocultada, las advertencias del Canciller
del Reino de España y del Presidente del Imperio Americano,
G. W. Bush acerca de sus compromisos contractuales de respetar
las reglas de juego y preservar la seguridad jurídica,
produjo su propia implosión refugiándose dolorido
y asustado en su pequeño coto de poder caudillesco
provincial.
Reflexionemos sobre estos acontecimientos lamentables desde
el análisis político.
La preeminencia de lo local. El Gobierno de una parcialidad
En los 14 Gobernadores justicialistas existe de hecho
una serie de enfoques locales y particulares. Se mezclan los
intereses provinciales con las aspiraciones individuales presidencialistas
de algunos Gobernadores. Pocos o ninguno piensan en la Nación,
en la gente y en el interés general. Prima lo particular
sobre lo general.
Los partidos políticos dejaron de ser lo que
eran antes. Ayer eran los mediadores, los intermediarios entre
la gente y los destinos de la Nación.
Hoy, los partidos políticos han perdido su identidad
original. La aparición de nuevos actores, algunos muy
poderosos los han desplazado y transformado en gestión
de intereses espurios.
El diluvio de la información genera deseos y aspiraciones
apartadas de la realidad cotidiana, acentuando el individualismo
y fragmentando la solidaridad de la sociedad.
La sociedad está separada de los partidos, de
los políticos y más cerca de algunos líderes
radiales y televisivos que superan en calidad y decencia a
aquellos, acentuando la brecha, que culmina en el desprecio
y la incredulidad.
Cuál contrato social
Sin líderes y sin cambios de paradigmas, la
sociedad civil es víctima de medidas estaduales (leyes,
decretos y resoluciones de organismos) que favorecen a algunos
sectores privilegiados (p.e. financieros) y perjudican a los
que, carentes de lobbystas y punteros quedan expuestos masivamente
al empobrecimiento y decadencia.
Se ha abandonado el postulado de la preeminencia de
lo político. Sólo existe como simple resultante
de los intereses privados internos y externos
El contrato social russoniano ha sido sobrepasado por
el contrato privado entre unos pocos.
Vg. la ley de Lemas impuesta por el partido peronista (para
resolver su interna fragmentada) en la Asamblea Legislativa
para elegir un Presidente interino por 90 días, es
un buen testimonio de la ausencia contractual societaria.
El espacio de lo político con mayúscula,
fue superado por el mercado de los intereses sectoriales y
personales.
Tuvimos tres Presidentes:
=
uno por 740 días
=
otro por 48 horas, provisional, y
=
un tercero por 7 días
Y como si esto fuera poco, el Pte. provisional
del Senado, heredero natural ante el vacío de poder
dejado por el último renunciante (Adolfo Rodríguez
Saa) no encontró nada mejor que renunciar a su cargo
y trasladarle la convocatoria a una nueva Asam-blea Legislativa
al sucedáneo, el Pte. de la Cámara de Diputados.
Los poderes de la República, mancillados
Las instituciones de la República han sido golpeadas
duramente desde adentro y desde afuera. Desde el interior
de la política por los propios protagonistas de la
política (Go-bernantes, Senadores y Diputados nacionales).
Desde la calle por los "cacerolazos" de una
clase media a nivel de pueblada que cambia Gobiernos, al son
del tan tan de la cocina política y los ataques bien
planeados preparados de grupos perfectamente organizados y
adiestrados en luchas callejeras a los que ya no les basta
el combate contra los policías, sino que han incendiado
(par-cialmente) y manchado los símbolos de los poderes
de la Nación, el Congreso y la Ca-sa de Gobierno.
Se ha perdido la simbólica pirámide de
poderes ligados los unos a los otros. ¿Dónde
están los jueces para juzgar a los responsables del
incendio en las piras públicas de los muebles y bienes
del Congreso de la Nación?.
¿Dónde está la voz condenatoria de las
autoridades del Congreso?.
Temen, están de acuerdo o son cómplices con
el ataque a los símbolos de la Nación?.
Una jueza federal ordenó la libertad de todos
los detenidos durante la refriega en las calles de la ciudad
Capital. Comercios y bancos fueron asaltados e incendiados.
No hubo responsables?.
Están resguardados los bienes públicos y
privados?
Si el Gobierno Federal ha perdido o comprometido el
monopolio de la fuerza y los jueces de la Nación no
juzgan a los que han dañado la propiedad privada y
del Estado ¿qué queda para después?.
Las autoridades olvidaron que existe la LEY y el ORDEN
como bases del Estado-Nación?. Sin ley y sin orden
no hay Estado ni instituciones que regulen los comporta-mientos,
las obligaciones y derechos de los particulares.
La desobediencia civil
Ya los ciudadanos están dejando de expresar
en su obediencia a la ley, sus afectos patrióticos
institucionales. Un dirigente sindical incita reiteradamente
desde la tribuna a la desobediencia civil sin que la justicia
de señales de preservar las instituciones
Se está llamando a un Gobierno de Salvación
Nacional, ¿entre quiénes, con quiénes
y para salvar a quiénes?.
Un ex vicepresidente renunciante que canjeó por
la Gobernación de la provincia más poderosa
ha advertido que estamos al borde la guerra civil. Poco después
de otra componenda coalicionista multipartidaria resulta elegido
para ser el 4to. Pte. en 12 días de historia política
nacional, por mandato legislativo durante recortados dos años
(hasta el 10 de diciembre de 2003). Aunque técnicamente
le resta solo un año y medio efectivo para ejercitar
la supuesta administración del bien común (legitimidad
de ejer-cicio)..Después de marzo de 2003 se relanzaría
la carrera electoral.
Grandes decisiones o pequeñas decisiones?
Si desaparece el espacio natural para el interés
general y la solidaridad, estaremos en presencia de pequeñas
decisiones.
Si prevalecen los intereses particulares y los luchas
intestinas estaremos en presencia de decretitos, resoluciones
y declaraciones discursivas de poca duración y trascendencia.
Por el contrario, si prevalece el interés de
la comunidad, si hay miras de objetivos de mediano plazo con
estrategias y metas que definan horizontes y caminos de avance,
es probable que salgamos adelante con fe y duros sacrificios.
Para ello se requieren ejemplaridad desde arriba y concreciones
inmediatas..
Se requieren nuevas leyes fundantes. Lamentablemente
el debate de los proyectos y cambios estructurales estuvo
ausente en estos últimos 70 años de ensayos
diversos donde predominó lo endógeno sobre lo
global
Ahora el mundo ha cambiado. Se ha globalizado. Los Estados-Nación
han cedido parte de sus decisiones soberanas a los bloques
locales, a la comunidad internacional y a los poderosos grupos
financieros liderados por el imperio americano.
Por ende, las decisiones son complejas, de difícil
elaboración, resolución y aplicación
Ya no se puede hacer lo que se quiere, sino lo que se puede.
La sociedad civil entrevé varios escenarios posibles,
pero no acierta en su elección. Existen multiplicidad
de visiones.
La clase política visiblemente separada de la
sociedad civil sorprendida parte, anarquizada otra, consciente
de la gravedad otra, carece de respuestas consensuadas, donde
lamentablemente dada la velocidad de la caída, ya casi
no queda tiempo para congregar voluntades y sólo resta
liderazgo y capacidad para el buen Gobierno.
La crisis de concepción espacial del poder a ejercer,
resta por ahora la expresión de decisiones trascendentes.
SÍNTESIS
Por ahora estamos en presencia de un entramado complejo
donde prima la fragmentación de los partidos políticos,
el desprestigio de los políticos y la sociedad sigue
enredada en tendencias litigiosas.
Aparecen signos anárquicos, desobediencia civil, impunidad,
irrelevancia respecto a la propiedad privada, a la preservación
de los bienes públicos y privados, inseguridad jurídica,
peligrosos estados anómicos, puebladas, saqueos y ataques
a los símbolos institucionales (Congreso y Casa de
Gobierno) a cargo de profesionales ideologizados del caos.
La clase dirigente y la sociedad civil están frente
a una de las más grandes encrucijadas de la Nación.
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