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LA RED DE CONTENCIÓN SOCIAL Y SEGURIDAD
Debilitamiento de la autoridad
La Iglesia, tanto desde el Episcopado como de la estratégica
Comisión de Pastoral Social y el órgano de Ayuda
Humanitaria Cáritas, de Monseñor Jorge Casaretto,
vienen siguiendo y advirtiendo sobre la agudización
de la problemática económica-social.
Los hechos sociopolíticos de Tartagal y General
Mosconi en la Provincia de Salta, revelan que la división
creada entre los partidos políticos y sus repre-sentados,
ha traído como consecuencia la pérdida de diálogo
y el papel mediador de aquellos con la población desocupada
y marginada.
Frente a la desesperación, la gente abandonada
recurre a la parroquia, a los sacerdotes y a los nuevos líderes
que la misma comunidad crea para transmitir sus demandas por
vía inicial pacífica y violentamente después.
Agotada la negociación política en Gral.
Mosconi, el paso siguiente fue el envío de las fuerzas
del orden, con el conocido enfrentamiento y hechos de sangre.
Restablecido el orden aparente, fue el Obispo de Oran,
Monseñor Lugones, quien recurrió al Mtro. de
Desarrollo Social Juan Pablo Cafiero, para requerir apoyo
y explorar vías de solución del conflicto.
Los Obispos del NOA hace un tiempo se reunieron con
los Gobernadores de la región y con el Pte. De la Rúa
para exponerles la gravedad de la crisis social y reclamarles
soluciones.
Los estómagos vacíos y los ojos de rabia
de la gente no esperaron.
La cuestión se ha complicado porque como bien
dijo el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio
existe el riesgo de que elementos violentos se enanquen en
las protestas sociales.
En Gral. Mosconi aparecieron grupos armados que desde
las emboscaduras del terreno dispararon contra la Gendarmería
Nacional.
Luego varias organizaciones de izquierda, el sindicalismo
"duro" y va-rias expresiones políticas populistas,
o sea progresistas, se manifestaron en contra de "los
gravísimos hechos represivos y de la conmoción
social que ocurre en Salta" y expresaron "su solidaridad
con las justas luchas populares en pro de la dignidad del
trabajo".
La réplica en la Capital Federal de la Izquierda
Unida (IU) fue un "escrache" frente a la Secretaría
de Seguridad y a la Casa de Salta con la participación
de legisladores del partido.
El Vice Gobernador bonaerense Felipe Solá, asocia
el peronismo con la paz social y sostiene que "no hay
paz social en la Argentina cuando no gobierna el peronismo".
Sin embargo, en Salta, Juan Carlos Romero, ex Gobernador
por el justicialismo, que aparece como un caudillo conservador,
dice trabajar coordinadamente con el Pte. De la Rúa,
a la vez que mostrando gran insensibilidad en la capital provincial
el día antes, en los homenajes populares al Gral. Güemes,
así como tampoco tenía ningún prejuicio
de asistir a una fiesta de casamiento en el tradicional Club
20 de Febrero, que congregaba sin distinciones políticas,
a lo más granado de la sociedad salteña.
Estos duros contrastes no favorecen para nada la mediación
y la solución de los problemas sociales planteados;
por el contrario, profundiza la brecha entre el Gobierno y
el pueblo, con peligrosa pérdida de autoridad e invitación
implícita a la desobediencia civil.
En el NOA, en los últimos años se lo ha
considerado como una zona crítica por los expertos
en el control y tráfico de drogas.
El Gobierno Nacional se apresta a poner en marcha un
plan integral de lucha contra el narcotráfico en todo
el país.
En el NOA, en los últimos años se ha observado
un escaso nivel de incautación de drogas por parte
de los policías provinciales, pero hay un elevado número
de aeropuertos clandestinos en la región.
El control de la frontera con Bolivia tiene prioridad,
tanto por su producción como abastecedor de cocaína.
Se teme que la situación se agrave por el "efecto
rebote" por aplicación del Plan Colombia y el
Plan Andino de aislamiento antidroga de ese país, en
combinación con los países vecinos.
Se ha comentado la presencia de "grupos infiltrados"
que nada tiene que ver con la población nativa salteña,
según declaraciones del Mtro. del Interior.
La Gendarmería fue atacada fehacientemente por
un grupo de 50 a 100 personas, que le dispararon desde el
monte, causando numerosos heridos (23).
En noviembre del 2000 en un enfrentamiento entre gendarmes
y piqueteros murió uno de estos en Tartagal. Allí
grupos armados irrumpieron en una comisaría y un depósito
judicial para robar armamento de guerra.
Sólo las investigaciones que lleve a cabo el
Juez Federal Abel Cornejo podrán dar a luz quienes
han cometido delitos en el expediente caratulado: "Interrupción
de vías de comunicación".
Para el Secretario de Seguridad de la Nación, Enrique
Mathov, son caras repetidas de otros conflictos.
El Mtro. del Interior y algunos expertos no comprometidos
con el oficialismo, mencionaron la irrupción de "guerrilla
urbana" como impulsores de tales actos violentos.
La mayor contención social se lleva a cabo a
nivel de Municipio entre autoridades, entidades de bien público,
clubes, instituciones educativas, sanitarias y en general,
organizaciones de la sociedad civil que son los que conocen
a la gente del lugar.
La distribución de Planes Trabajar del Gobierno
Nacional, entregados sin mayor información de base
socio económica a dirigentes de los piqueteros, jefes
clasistas y combativos, es un paliativo politiquero de corto
plazo.
Este equívoco político constituye un verdadero
boomerang, pues invita a repetir los hechos, a la vez que
acrecientan el poder de aquellos convirtiéndolos en
verdaderos héroes políticos y futuros dirigentes,
donde el ejercicio de la violencia es el arma principal para
obtener recursos sociales del Estado.
Salta es una provincia que tiene de raíz una
mala distribución de la riqueza, agudizándose
en los últimos tiempos por la prolongada recesión
y aumento del desempleo.
En Argentina, un estudio del Centro de la Nueva Mayoría,
muestra que "el 55% de las personas tiene un desempleado
en su núcleo familiar".
En síntesis, los hechos estratégicos
de violencia social ocurridos en la Pcia. de Salta, revelan
una mala distribución de riqueza, una agudización
del desempleo y lo más grave una ausencia de la autoridad
local, que no se ha preocupado por los problemas de exclusión
y marginación de la gente, que están siendo
usados por elementos extremistas que trabajan en red, incitando
al desorden y al es-tallido social. La red gubernamental actual
de contención social es ineficaz e insuficiente.
A la vez será necesario que los órganos de inteligencia
y de seguir-dad del Estado informen y prevengan a la sociedad
de los nuevos flagelos de la moder-nidad, como el crimen económico
organizado mundial, cambios en el tráfico de drogas
y el soborno corruptivo.
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