EL RESCATE DE LA ARGENTINA

La hiper crítica de los argentinos cometida por muchos y en exceso dentro y fuera del país, pintando escenarios de lo peor, se vuelve en contra de la Nación y de sus intereses.
Así creamos una imagen que llega hasta los límites de la necrofilia.
El gobernante dice que quiere evitar "el baño de sangre" y fija políticas públicas de paz social.
Otros publicitan que si no se ha hecho esto o aquello, vamos al caos y a la anarquía.
Hay mucha sinergia al abismo y poca a la reconstrucción.
Si ésta se elabora, se expone, se debate y se instala, los de afuera y los de adentro, desesperados por recuperar sus ahorros y posiciones económicas y financieras, etc., no atacarían en la forma que lo está haciendo.
El señor O'Neill, Secretario de Estado del Tesoro de EEUU, se permite una crítica que ofende a la Nación, a la sociedad civil, a las instituciones y las empresas, sosteniendo que "la Argentina por definición es una sociedad desorganizada".
Lamentablemente, no tenemos una representación diplomática que rechace esta intervención en los asuntos Internos. El señor O'Neill deberá leer la Carta de la OEA.
Llama la atención que un Instituto de Investigaciones Científicas como el Massachussets Institute of Tecnology, se mezcle en asuntos de política interna de un país, permitiendo que dos de sus investigadores emitan un informe por página Web sosteniendo que "la única solución a la gravísima crisis argentina es ser intervenida durante 5 años, y gobernada por Comisiones de distintas áreas de la Comunidad Internacional".
Rudi Dornbusch, economista estadounidense y Ricardo Caballero, chileno, consideran que Argentina está quebrada económica, política y socialmente, y dicen
» "sus instituciones no funcionan, el Gobierno no tiene reputación y la cohesión social ha colapsado"
» se sugiere que es hora de adoptar soluciones "radicales"
» los esfuerzos demandarán muchas décadas. La productividad y el sistema de crédito han sido destruidos
» el mundo deberá proveer apoyo financiero, solo una vez que Argentina acep-te realizar reformas y que manos extranjeras tomen el control y la supervisión del gasto, la emisión de moneda y la administración de los impuestos
» consideran que es imposible llegar a un acuerdo nacional porque nadie cree en nadie y no hay grupo de poder que pueda confiar a otro el timón para salir de la crisis.
En consecuencia según este estudio titulado Argentina en plan de rescate que funcione (a rescue plan that works) debe someterse a una "ayuda-intervención internacional". O sea, "un equipo de experimentados banqueros extranjeros debería tomar el control de la política monetaria. Y los pesos no deberían ser impresos en el país".
La conclusión, para ellos, es que no habría escapatoria a que la solución sea una radical intrusión externa.
James Neilson del Buenos Aires Herald (28.02.02) es un periodista que tam-bién pinta un cuadro de situación bastante negro
"a menos que el descenso por la pendiente se detenga muy pronto, la inter-vención extranjera, ya sea en forma de más paquetes de alimentos acompañados de equipos de asistentes humanitarios, o incluso tropas para el mantenimien-to de la paz, por más bizarra que esta última eventualidad pueda parecer aún, será totalmente inevitable".
Agrega el periodista
"Para que sea tanto aceptable como constructiva, tendría que ser pre-sentada como una sociedad entre la comunidad internacional" y muchos argentinos que fueran capaces de manejar un Estado democrático moderno, si pudieran rom-per la estrangulación impuesta por las corruptas corporaciones políticas, por los sindicatos y por sus compinches empresarios ...".
Este periodista no toma -como R. Dornbush- el caso Austria, sino el Japón derrotado también después de la IIGM y coloca al General Douglas Mc Arthur como ejemplo para transformar y modernizar ese país asiático.
Estimamos en primer lugar que los argentinos debemos rechazar estas humillantes intromisiones e introducir los cambios necesarios para contar con administradores del bien común, decentes, echando a los fariseos del Estado.
El Canciller Luis M. Drago y el jurisconsulto C. Calvo sentaron las bases del derecho de no intervención en los asuntos internos.
Ambos argumentos y doctrinas no han perdido actualidad. Es cierto que el Estado atraviesa una grave crisis.
Pero la Argentina es mucho más que un Gobierno, que una generación fracasada de dirigentes. Hay un pueblo que está pendiente de gestar los cambios necesarios y reconstruir este hermoso país, con ayuda solidaria, pero sin intervención extranjera.