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BASTA DE LO MISMO
Algo inédito que infunda fe y confianza
A Steve Forbes le preocupa más el crecimiento económico
que el déficit cero, y los altos impuestos, que significan
crecimiento cero. Si se reducen, el Gobierno tendrá
más ingresos. Esto lo hizo un potencial estadista como
José Manuel de la Sota en Córdoba, que incluyó
con ayuda del pueblo y se animó a reducir el gasto
de la política.
Este Gobierno desde 1999 viene haciendo todo lo contrario
y así le va.
Los argentinos estamos sometidos a la tasa riesgo-país
que nos imponen un grupo de brokers y especuladores internacionales,
además de un impuesto excesivo y recesivo del 21% como
IVA (que se suma a los 16% de tasa de interés sobre
Argentina como doble castigo), un peligrosísimo y obvio
estancamiento que nos ha llevado a tasas de desocupación
insostenibles en el tiempo (18% proyectado a diciembre 2001),
las inversiones locales y extranjeros se han reducido y el
"cobarde" capital huye (a razón de 900 millones
por día) alcanzando una cifra que supera los U$S 12.000
millones y amenaza vaciar las arcas del Banco Central.
Este empobrecimiento generalizado, lleva por un lado las gentes
a la calle en son de protesta justa (no hablamos de los especuladores
de la política y de la anarquía pre revolucionaria
y mucho menos subversiva).
Este Gobierno lleva más de 7 ajustes y no da en la
tecla.
Esta falta de futuro además de provocar pesimismo,
impulsa los jóvenes con cierto talento y capacitación,
a tentar en largas colas en los Consulados para encontrar
trabajo en países demandantes de gente de valor económico
(España, Italia, Canadá, Australia, EEUU, etc.).
En el país reina la incertidumbre y la confusión
generalizada, ante la fal-ta de un objetivo superior al Déficit
Cero (que es sólo una herramienta fis-cal).
Cuál es el proyecto superior y la estrategia para lograrlo?,
el Mercosur?, la Alianza estratégica con Brasil?. etc.,
etc.
Cuál es el proyecto propio en medio de esta globalización
irreversible de hecho, por más que el camionero francés
Bove lance su pertinaz antiglobalismo, o los Moyano de aquí
paralicen injustamente el país e intenten capitalizar
a los pobres sin trabajo.
Qué es lo que quieren imponer desde arriba ¿un
nuevo régimen comu-nista o fascista al estilo de la
URSS, o del Eje de la IIGM?.
La dirigencia nacional esta emergencia debe salir al frente
decididamen-te a parar esta epidemia de pesimismo y de desesperanza.
No nos podemos consumir en la trampa del riesgo-país.
En un economi-cismo sin sustancia social y cultura. Se necesita
acudir a las esencias del ser argentino y a la identidad como
Nación cultural.
Los cambios acelerados a los que asistimos han traído
mucho desaso-siego por imprevisión y falta de preparación
para afrontarlos con sereni-dad, inteligencia y respuesta
válida.
Se está confundiendo economía neoliberal con
sistema democrática liberal, este es superior a aquella,
pues de otro modo aquella carecería de contenido humanista.
Esta globalización ha traído mucha información
buena, amarilla y mala, que no todos saben diferenciar, también
ha permitido que los antiglobofóbicos se comuniquen
entre sí, al igual que la masa amorfa de líderes
de los piqueteros locales, donde cohabitan todas las tendencias
extremas, fracasadas y sólo saben mandar a los niños
y a los jóvenes al frente, en busca de mártires.
Algunos dirigentes nacionales parecen estar dispuestos a dejar
que se llegue al fondo de la disolución y desintegración
de la Nación, como lo advirtió la Comisión
Permanente Episcopal de la Iglesia Católica.
Ya la Iglesia de la Argentina, que es la que más tiene
diálogo con el
pueblo (ese millón de pueblo que van a orar a San Cayetano),
además de denunciar las injusticias y predicar la unidad,
se han comprometido a la reconstrucción de los vínculos
sociales y con otras Iglesias cristianas; procurar un servicio
social que impida que algún hogar quede sin comida
o sin medicamentos.
Los políticos deben aprender a leer en el corazón
de la buena gente que tiene la Argentina y evitar esta peligrosa
corriente de violencia y de enfrentamiento.
Como dice el Cardenal y Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio.
"Hoy la patria requiere algo inédito".
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