ANTES DE PROMETER, MIRAR AL MUNDO

 En general, en el discurso político doméstico preelectoral, está ausente la situación internacional y su probable evolución.
Argentina es un país con fuerte dependencia externa, tanto para colocar sus productos de exportación como para pagar su enorme deuda, equivalente a dos PIB anual, aproximadamente.
En el contexto interno, los candidatos de todos los espectros, desde López Murphy hasta Luis Zamora y aún Patricio Etchegaray, prometen desde el sacrificio acumulativo conservador hasta el fracasado distribucionismo marxista comunista, sin tener en cuenta los vaivenes del nuevo orden internacional en rápida evolución.
Observamos con inquietante preocupación el unilateralismo de la superpotencia empeñada en derrotar y destruir “países peligrosos” o “emisarios del mal” y a la vez cuidar las fuentes energéticas (petróleo) del Medio Oriente y Asia Central, conjuntamente con viejos (Gran Bretaña) y nuevos aliados (Rusia).
Una nueva guerra contra Irak elevando el precio del petróleo a más de U$S 30, 40 ó 50 el barril, puede hacer trizas la economía de nuestro “poderoso” vecino brasileño, dejando a Argentina más o menos bien parada.
Contrario sensu, en una segunda etapa, la superpotencia restablecida la paz, sin paz perpetua en esa región, mejoraría la economía de Europa, Japón, China, India y Brasil.
Estas serían entonces las alternativas del ALCA, del Mercosur, de un ZLC sudamericana (que tanto potencia Itamaraty, ampliando su rol tanto “mackendiriano” como “ratzeliano” combinados) de dominio en esta Sur América.
Seguramente la Casa Blanca, seguirá dividiendo y cooptando aliados abiertos o encubiertos para “reinar” en su soledad de superpotencia.
Todo ello, conduce a que la política exterior argentina deba tener de ahora en más un nuevo diseño, que por ahora ocultan todos los candidatos presidenciales, en este espectro fragmentado de la política doméstica.
Seguramente, de esta crisis, Argentina, si quiere emerger como en 1986
deberá ser un “global trader” cada vez con mayor valor agregado a sus tradicionales y primarias exportaciones. Más agroindustria, más pesca, más software y más competitividad en todo, desde el Estado hasta los emprendimientos privados.

Desarrollo industrial
En la carrera por las altas tecnologías, un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial –ONUDI-, dice que Estados Unidos produce el 25% del valor de las manufacturas mundiales, situándose así como el principal productor manufacturero.
Entre los países en desarrollo, México mejoró su posición llegando al cuarto lugar en 1998; Brasil pasó a ser de la 4ta. economía en desarrollo más importante, a la octava.
En cuanto a la alta tecnología, Brasil bajó al puesto 13, Argentina pasó del 39 al 41 y México del 35 al 43.
Por supuesto, la cooptación internacional de la supra y las potencias estarán presentes con el libre cambismo retórico.

Las promesas y las prioridades
Con estos antecedentes, con los pies en la tierra y mirando a los ojos de los argentinos, los viejos y los nuevos dirigentes deberán medir sus promesas, pues ellos ya los conocen sobradamente, y esperan que esta vez no serán engañados con falsas promesas, con magias, misticismo, mentira y corruptelas electoralistas.
¿Cuáles son las prioridades de la política externa?. Si optamos por desarrollar una política exterior realista, sin la carga ideológica del bipolarismo o la nueva serie de “progres” que constituyen una “buena” oposición sin dar a conocer el proyecto propio.
A fines del siglo diecinueve, la generación del ’80 tuvo que tomar decisiones geopolíticas para los próximos 15 años (1er. Centenario)
• ser un país aislado y salvajista
• aliarse con su competidora granaria, Estados Unidos, o
• con su complementaria industrialista, Gran Bretaña

Globalización y política
Hoy con las diferencias del caso, en el contexto de una fuerte y creciente mundialización de las finanzas, la economía, el comercio y aún la política, Argentina tendrá que mover sus piezas mirando al Norte, a sus vecinos y al mundo todo.
La revolución tecnológica, la digitalización, las llamadas tecnologías de la información, llevaron a un uso más intensivo de las computadoras, a las telecomunicaciones, a la telepolítica y a nuevas formas de comunicación entre el político y la gente.
Esta realidad ha producido cambios de gran profundidad, que afectan las relaciones entre todos los actores del escenario político, gobiernos, partidos, parlamentos, gremios, universidades, organismos más internacionales, empresas multinacionales, banca mundial, centros científicos y tecnológicos, foros, centros de debate y resolución internacional, etc.
Todo esto ha generado la necesidad de adaptación de las nuevas reglas de juego, donde no todos los países, los Gobiernos y los candidatos presidenciales se corresponden con estas realidades.
Un acertado equilibrio generará un producto que con la debida integración, voluntad política, constancia, sacrificio grave, nos podrá sacar de esta crisis.
Pronto las nuevas y las viejas conductas presidenciales deberían actualizar el tablero de situación mundial y expedirse, trazando objetivos y estrategias para lograrlos.
El electorado luego elegirá y exigirá actualización. Volver al pasado, o mirar el futuro con esperanza.

Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi