CONVERTIBILIDAD: UNA POLITICA DE ESTADO
A continuación transcribimos nuestro Editorial del 26 de mayo de 1999

El cuadro de situación de Argentina puede resumirse, en este último mes.

» Ambito económico
» Avance de la recesión
» Volatilidad de los mercados globalizados (crisis México, Sudeste    asiático, Rusia y Bra-sil)
» Limitada capacidad para reordenar las
   partidas de los presupuestos nacionales y provinciales
» Sucesivos respaldos presidenciales al Mtro. de Economía frente a las    presiones secto-riales
» creciente déficit fiscal y el correlativo aumento del endeudamiento    externo
» Caída de la inversión extranjera y de las exportaciones
» Efecto traslativo de la ¿exitosa? devaluación brasileña
» Comentarios dubitativos del ex Mtro. Cavallo sobre la convertibilidad   futura
» Comentarios de G. Soros acerca del peso sobrevaluado
» Intención de dolarizar la economía con pérdida de señoreaje
» Respaldo del Gobierno de EEUU (Sec. del Tesoro) - FMI
» Revisión de las tarifas de servicios públicos (alianza)

" Ambito político

» alta sensibilidad de los bandos políticos que explotan las   vulnerabilidades del otro, con efectos potenciales por lo mediático
» Congreso dividido en cuestiones fundamentales, como no mantener el   equilibrio del gasto votando nuevas partidas en lugar de restringirlas
» Desgaste del Gobierno ante la proximidad de entrega del poder dentro   de seis meses
» Divisiones coyunturales en el partido oficial, debido a la interna entre   el Pte. y el Gobernador de Bs. As., E. Duhalde
» Ataques al "modelo" del precandidato Duhalde para cambiarlo por otro   de perfiles indefinidos
» Ataques al modelo por parte de la oposición para darle un mayor    contenido social, con gasto adicional

" Ambito social

» aumento de la desocupación
» bloqueo de avenidas realizado por la militancia universitaria pública en   "defensa" del presupuesto educativo
» aumento de inseguridad personal y de la delincuencia
» crisis de la administración de justicia
» sociedad en camino al enfrentamiento
» peligro de desmembramiento social
  Argentina no es Brasil. Nuestro país y su sociedad sabe en demasía lo que es una hiperinflación, lo que es el caos cuando no hay moneda. De ahí que se trate de un país bi-monetario. Es una sociedad que cree en el dólar y no en el peso. Es una sociedad que no quiere que el grupo político-económico de turno le devalúe la moneda de la noche a la mañana, porque sabe que dejar flotar el peso es el caos, como dice el Dtor. Del CEMA, Carlos Rodríguez.
 El financista George Soros, muy suelto de cuerpo dijo que el peso está sobrevaluado, sin pensar que desató una corrida en todas las bolsas latinoamericanas.
 Soros y el comportamiento de la situación descripta crearon un clima como para que los inversores se pusieran en guardia e incluso algunos huyeran por temor a una devalua-ción.
 Posiblemente no saben que el mantenimiento de la relación un peso = un dólar es una decisión de la población, casi una cuestión cultural.
 No es suficiente tener reservas (32.000 millones), depósitos por valor de 78.000 millo-nes, saneados la mayoría de los bancos y acuerdos con Bancos extranjeros y el FMI para absorber corridas.
Es necesario una política de Estado consensuada y documentada por encima de la contienda electoral. Es difícil que lo haga la Alianza, por ahora sólo lo declama en su pla-taforma del 25.05.99. Sería importante que en estas próximas semanas se vea reflejado en algún acto o legislación del Congreso.
Es cierto que el mundo financiero de cuando en cuando ataca el sistema de cambio fi-jo. En este caso el peso. Es difícil cuantificar los ataques, pero que los hay los hay, más en las actuales circunstancias de constantes choques entre lo político-social y lo econó-mico.
La mejor manera de terminar este debate es el compromiso político que reclama la gente sensata de este país.
Ha habido categóricas respuestas del
Pte. Menem y de los principales candidatos presidenciales respaldando la convertiblidad, con indicación que la convertibilidad no será afectada ni antes ni después del recambio del Gobierno.
Cabe señalar que estas declaraciones no bastan. Se necesita una mayor vocación de los políticos para ajustarse a la realidad existente en todos los campos y retornar a los proyectos fundantes que han quedado encajonados desde 1995.
Hacen falta reformas estructurales para afirmar la convertibilidad.
Mejorar la asignación del gasto público, en particular del social, terminar con los super numerarios contratados en todas las esferas de poder, los ñoquis, reducir los gastos del Congreso y de los legisladores, depurar el ANSES, limitar las jubilaciones de privilegio, desatar una guerra contra el empleo en negro y la evasión y elusión fiscal junto con el último eslabón de administración de justicia que sancione a los evasores.
En el campo empresario es mucho lo que se puede hacer para mejorar la productividad y la competitividad de las empresas, no sólo bajando las cargas laborales, sino reabriendo la contratación.
Los precios están distorsionados por la dolarización y pueden corregirse sin devaluar.
Felizmente la respuesta de las autoridades monetarias y principales bancos del exterior han sido positivos.
Robert Rubin, ex Secretario del Tesoro salió presto a defender la convertibilidad. Los dichos de Soros fueron tomados como una mala noticia. Luego de esto se rectificó.
Reiteramos que la buena noticia será un cambio de actitud de la dirigencia política y la aprobación legislativa de las reformas que reafirmen y respalden la convertibilidad hasta convertirla en una política de Estado, en consonancia con la existente cultura de la estabilidad para terminar con el teoricismo falto de realidad.

Conclusión
Como se puede leer, casi nada ha cambiado ... aunque se manifiesta una tendencia a un sistema de cambio múltiple