LA LEGITIMAD DE EJERCICIO Y LA OBEDIENCIA CIVIL

Un Gobierno en crisis y un país en decadencia tiene todos los frentes abiertos.
Un Gobierno sin legitimidad de origen es cuestionado. Tiene su autoridad condicionada. Su poder no emana del pueblo, sino de sus representantes, que no es lo mismo.
La literatura de la ciencia política diferencia legitimidad de origen de legitimidad de ejercicio.
Nadie podía cuestionar la legitimidad de origen del Pte. F. De la Rúa. Si, en cambio su flaca legitimidad de ejercicio que lo llevó a la renuncia a la mitad de su mandato.
Muchas veces la realidad supera los reglamentos y las teorías. Puede aventurarse que una legitimidad de ejercicio real efectiva sentida por la gente, permite atenuar la falta de la legitimidad de origen.
El sabio artículo 88 de la CN en los casos de acefalía del PEN, permite salvar la circunstancia del vacío de poder del Estado Nacional, nombrando un Pte. temporario.
Un Gobierno designado temporario hasta completar mandato necesita aliados.
Aliados internos y externos de primer nivel en lo posible. Los aliados pueden estar instalados o plantearse la necesidad de generar otros nuevos.
Durante la Guerra Fría era fácil cambiar de bando y lograr ayudas y beneficios.
En un mundo casi globalizado y con una único poder completo y complejo como el de EEUU, no es nada fácil manejarse.
Se puede afirmar que los aliados domésticos de este Gobierno siempre estuvieron enfrentados con los Estados Unidos.
Durante el Gobierno del ex Pte. Alfonsín siendo Canciller Dante Caputo, se conformó el Grupo de Apoyo a Contadora, para el no pago de la deuda externa de aquel entonces.
Normalmente los aliados de un Gobierno son más por intereses que por convicciones. Hoy las alianzas son flotantes y de oportunidad.
Una jugada de poder de apoyo, por ejemplo a EEUU en la votación por DDHH en el caso Cuba puede alejar a R. Alfonsín y la UCR del Gobierno de Duhalde, o al menos enfriar y desperdigar la relación.
La salida de la convertibilidad, la devaluación y el corralito heredado han abierto una enorme cantidad de frentes cuyas heterogéneas y deshilachadas manifestaciones han restado aliados, o al menos apoyos silenciosos implícitos.
Hemos pasado de la aceptación silenciosa a la protesta ruidosa y "cacerolera", SIN PROPUESTAS, en momentos que se juega el futuro de los argentinos.
Las pulseadas diarias con los capitales internacionales restan poder externo y ganan espacios en el nacionalismo romántico-rupturista.
Se piensa poco en los servicios a la gente y más en las ideologías. Las negociaciones están paralizadas y el horizonte no ve la luz de ningún acuerdo.
Del FMI vienen noticias magras que exigen hacer los deberes desde hace 20/30 años. Las misiones al Fondo "mentirosas" ya no convencen a nadie.
Mario Amadeo, vocero presidencia, en su manifestación radial en Radio el 28.02 ha sido bien claro: NO NOS CREE NADIE, NO NOS QUIEREN DAR UN MANGO PARTIDO POR LA MITAD".
Bajo esta premisa muy pocas veces dicha desde los altos niveles gobernantes, no queda otra condición que pronunciarse con verdad.
Ya ocurrió con anterioridad con el elevado costo del anterior Gobierno, dijo que la aftosa había sido eliminada, y era falso.
Esos nos costó la pérdida de la colocación de la cuota Hilton en Europa. Ahora el Secretario Redrado quiere exportación extra por unos U$S 150 millones, por lo que dejamos de hacer y lo más grave es que otros ocuparán nuestro lugar. Lo difícil es recuperarlo. Y la respuesta de Lamy será NO.
Para Carlos Fara, analista político del Cronista, "el problema del Gobierno es que le faltan aliados" y "no tienen operadores políticos y comunicacionales importantes que instalen la agenda y den el debate".
Las pulseadas del Gobierno con el FMI son conocidos: si no hay reformas y reducción del gasto (déficit fiscal) difícilmente haya financiamiento. Esto fue tratado con la misión J. Remes Lenicov- M. Amadeo al FMI.
En tanto, los frentes internacionales son multi sectoriales, políticos y sociales con diferente poder de llegada y al no existir un plan conocido, discutido y consensuado, hace muy difícil decidir cuál será el resultado final.
Bien dice Fara que "la mayor conflictividad corresponde tejer una red de contención lo más amplia posible, que incorpore los elementos de los que carece la conducción política".
La realidad indica que la conflictividad aumenta y lamentablemente no se resuelve desplazando solamente la Gendarmería.
El caso es muy complejo y requiere respuestas complejas y rápidas. Tampoco sirve la plaza del SI, ni el necesario el plebiscito de legitimidad. Lo importante es la legitimidad de ejercicio y la obediencia civil.