| PARTIDOCRACIA
vs. NACIÓN
Hace pocos meses un Juez Federal (Cruciani) en una entrevista
radical sostuvo que Argentina era un territorio poblado por
habitantes. O sea que no había Nación.
Para que haya Nación se necesita que haya un "idem
sentire", una soberanía definida y defendida,
una comunidad de intereses, un sentimiento de patria arraigado
y una dirigencia dispuesta a priorizar el bien común
por encima de los intereses corporativos, de grupos, personales
y de los cortesanos de poder.
El premiado escritor Tomás Eloy Martinez, argentino
que reside en EEUU, escribe para la Nación desde Highland
Park, Nueva Jersey, un artículo titulado: País
sin Nación, donde desde la cómoda platea de
la superpotencia, describe nuestras miserias y remata con
un LO QUE AÚN QUEDA EN PIE DE LA NACIÓN ESTÁ
PRENDIDO CON ALFILERES (se refiere al hecho de que anticipar
las elecciones podría ser fatal).
Lo importante en este día patrio 25 de mayo, es meditar
y escribir cómo salir del actual pantano podrido estamos
envueltos y revueltos, en este cabildeo sin propuestas y sin
plan convocante.
El electorado no quiere a la dirigencia política actual,
por lo menos en un cincuenta por ciento, como quedó
demostrado en las elecciones pasadas del 14 de octubre, cuando
más de la mitad no votó o votó en blanco,
o lo autoanuló. El triunfo categórico fue el
de no voto (sobre la actual dirigencia), salvo contadas excepciones.
Este fenómeno no es nuevo ni local. Está ocurriendo
en casi todo el mundo: las corporaciones políticas
están desacreditadas por un lado, y por otro, mediática
mediante, le han aparecido competidores protagónicos
muy capaces y eficientes que llegan a en términos de
formación de opinión la gente con más
y mejores mensajes pública veraz y responsable.
Sin embargo, esta opinión autorizada e independiente
no puede llegar al Go-bierno, o mejor dicho a la administración
del bien público. Solo hay un esbozo a través
del crecimiento de la sociedad civil y sus entidades, ONG
cada vez más crecientes en número, variedad,
disciplinas, manejo y respuestas a las demandas de la gente.
Esta crisis nos ha hecho crecer y madurar a todos. Solo los
enceguecidas por el poder no ven o ignoran este fenómeno
que está ocurriendo en el seno de la sociedad argentina.
Las estructuras de la partidocracia reniegan del cambio, del
aggiornamiento y de las demandas de la gente. Nadie cede el
paso. Nadie dejar subir a los de abajo. El ascensor no funciona.
Hay que ir por la escalera ruinosa, perversa y casi intransitable.
Entre el partido y la ONG, la gente elige esta última.
Según una encuesta de Gallup Argentina (2000) el 26%
de los habitantes de Argentina participa en tareas solidaria;
o sea, un poco más de cuatro millones de personas.
Los Senadores acaban de sancionar una ley que fija límites
a los gastos proselitistas de los partidos, fija topes a los
aportes financieros que los partidos políticos pudieren
recibir provenientes del sector privado, no podrán
recibir aportes de empresas de servicios públicos,
ni de personas físicas o jurídicas domiciliadas
en el exterior, ni de asociaciones sindicales, patronales
o profesionales.
Hemos visto muchos deslizamientos de estos últimos,
nunca probados y sí semi ocultos que después
se compensan con retribuciones y favores legislativos o decretales.
A partir de ahora suponemos que el costo de las elecciones
bajará sustantiva-mente. Las fuerzas y alianzas políticas
dispondrán de 1 peso por elector habilitado en cada
distrito para cubrir gastos de campaña.
Esta medida en víspera de las próximas elecciones
presidenciales es muy salu-dable.
Chile, Brasil y EEUU, comparativamente gastan muchísimo
menos di-neros en sus campañas electorales que Argentina.
Todos sabemos que el gasto después viene incluido en
el precio del producto o en el impuesto, la tasa, la contribución
o el aporte.
Esta medida ayuda a la democratización de los partidos,
pero eso no basta.
Los Gobernadores en un gesto sin parangón (ejerciendo
un poder de facto) dispusieron que se avance en la reforma
política, se interpreta que la promesa significará
un cambio sustancial, necesario e impostergable.
Campañas cortas, internas abiertas, eliminación
de las listas sábanas, apertura para candidatos independientes,
achicamiento de las estructuras legislativas (Cámaras
uninominales en las provincias, reducción de Diputados
y Senadores, concejales sin sueldos paradisíacos, eliminación
de ñoquis en todas las estructuras del Estado y en
especial en el Parlamento, eliminación de prebendas
como la exención de impuestos, de jueces, reducción
de dietas, jubilaciones de privilegios, dación de pensiones
graciables y planes "trabajar".
Este saneamiento no sólo reduce el gasto público,
sino que significará un reencantamiento de la población
de saber que tiene representantes auténticos, que van
a defender sus intereses comunitarios.
Este proyecto ha sido enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso,
pero está hibernando políticamente, frenado
por los "lógicos" intereses partidarios y
personales de gobernantes de turno, que no están dispuestos
a ser austeros y sí a abusar de las prebendas y de
esa discrecionalidad mal entendida que utiliza el po-der temporario
otorgado.
En estado de pobreza actúan, repugna a la población
y al electorado, en particular que aún siga subsistiendo
estas estructuras irracionales que no se corresponden al tamaño
de país, a sus acreencias, a su producto bruto, ni
a su compromiso con más del 50% de la población
POBRE.
El constitucionalista Jorge Vanossi, hoy Mtro. de Justicia,
considera que el Estado se transformó en una confederación
de Gobernadores y que hemos pasado a "un parlamentarismo
falso y amorfo".
La Nación, 25.05.02, pág. 12.
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