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Protesta y el diálogo social
Una serie de decisiones oficiales precipitaron una tregua
en el frente gremial, en sintonía con el nuevo escenario
político, reponiendo la estrategia del "diálogo
so-cial". Tras el anuncio de la implementación
de un seguro de desempleo, algunas de las pautas y claves
que se observan son:
· el subsidio de $ 170 por mes para
206.000 familias que están por debajo de la línea
de indigencia alcanzaría a unas 900.000 personas (tendrá
un adicional de $ 20 por cada hijo en edad escolar, y se instrumentaría
en seis meses); los fondos surgirán de la unificación
de partidas sociales de distintos ministerios y sólo
se entregarán a quienes realicen al mismo tiempo actividades
comunitarias, labo-rales o de capacitación;
· el Pte. De la Rúa insiste
con su clásica invitación al consenso, ante
las quejas de sindicalistas y empresarios (la CGT dialoguista
pidió rescatar "la importancia de la idea del
salario, que más allá del dinero es estabilidad
laboral"; toda vez que la ministra Bullrich presidiría
el Consejo del Salario, la Producción y el Empleo,
aunque no se fijó fecha para la convocatoria);
· el Gobierno retrocedió
con la desregulación de las O. Sociales, logrando un
res-piro por parte del sindicalismo (si los paros continuaban
al ritmo de los ya rea-lizados, el gobierno de De la Rúa
podría superar el triste récord de R. Alfonsín:
13 paros nacionales);
· el relanzamiento de la mesa de
diálogo social, tuvo la aceptación de la CGT
"dialoguista" de R. Daer y la "disidente"
de H. Moyano (aunque Moyano des-activó el paro con
la certeza de que puede convocarlo cuando quiera) y aunque
los sindicalistas combativos (CTA) no concurrieron, a los
efectos requeridos fue suficiente con que hubiesen dado marcha
atrás su anunciada medida de fuerza; además,
el mítico secretario general de la UOM, L. Miguel,
volvió a dialogar con el gobierno (significa el inicio
del programa de competitividad en el sector y la posibilidad
de una reactivación en la industria metalúrgica);
· la suspensión de la desregulación
de las obras sociales, alegando que una serie de juicios y
amparos concedidos por la justicia ha trabado el funcionamiento
del sistema de salud, en la práctica había demostrado
escasa atracción para la sociedad y las empresas privadas
de salud;
· la medida implica derogar el decreto
de "necesidad y urgencia" que firmaron C. Alvarez
y J. Machinea; eliminando el fondo que se recaudaba para pagar
las prestaciones más caras y que el gobierno repartía
entre los gremios usando esa herramienta políticamente
(pero si la idea de desregular sigue vigente, los po-deres
especiales que le cedió el Congreso al PEN, permitirá
que se avance en otro proyecto pero con acuerdo amplio y previo
con las partes).
En síntesis, una serie de concesiones a la corporación
sindical apacigua la protesta gremial organizada, pero soslayando
la vigente protesta social. Las dos CGT mantienen el objetivo
de rodear al Presidente de apoyo político y limitar
a D. Cavallo. Tras la fachada del consen-so y la mesa para
el diálogo social, prevalece el interés sectorial
y la falta de rumbo gu-bernamental.
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