SIGNOS DE DESCOMPOSICIÓN SOCIAL Y DESENCANTO POLÍTICO
¿Dónde está la voluntad y la iniciativa ?

  Nuevamente se privilegia el ajuste fiscal con más y más impuestos vía generalización del IVA, a pesar de la crítica situación de las economías empresarias y del consumidor.
  Sólo un tercio del monto total del ajuste provendrá de una de las tantas veces prometida reducción del gasto.
Cuando se reduce el gasto supone que queden más fondos disponibles para el sector privado.
  Cuando se aumentan los impuestos, se seca la plaza, se encarece el dinero, porque el principal operador y absorbedor de los fondos disponibles es el Estado.
  En consecuencia, lo poco o nada de dinero disponible se disputa y se eleva la tasa. Resultante de todo este círculo vicioso es la recesión.
Nadie contrata. Se despide, o en todo caso, si mejoran las cosas, se suspende temporariamente al personal.
  Ello crea una gran incertidumbre laboral que aumenta la tensión en los lugares de trabajo y enturbia las buenas relaciones en el hogar.
  Es muy difícil conseguir trabajo a los jóvenes.
Un 29% de los jóvenes no trabaja y un 42% no estudia ni trabaja.
  El sector más castigado de la población es el sector de los jóvenes.
  Esta franja de la población, la más excluida en la búsqueda de los más diversos caminos de la vida. Desde el éxodo a la delincuencia.
  Los jóvenes sin orientación y sin educación son víctimas del alcohol y de la droga y en la desesperación terminan en el delito y la violencia.
A medida que cae la tasa educacional aumenta la delincuencia en esta franja juvenil.
  Los capos de la mafia usan a los jóvenes para el robo y el tráfico de la droga. Muchos de ellos, por su baja edad, resultan no imputables.
  La violencia se ha instalado en el país en todos los niveles. En el otro extremo los pusilánimes y los no violentos, resignados y conformes con su fatalismo, se entregan a un estado anómicos, combinados con un gran desencanto político.
  Además de la desocupación y la pobreza se suma la falta de seguridad jurídica y de las personas y de los bienes.
  La porosidad de la corrupción invade todos los niveles, desde el que no pide la factura facilitando la evasión hasta en gran embaucador, que se ha aliado con el funcionario de la empresa o del Estado y sirve a intereses ajenos para lograr fines de terceros ocultos.
  La impunidad se hace presente. La justicia lenta que no llega, hace el resto.
  La seguridad y la justicia están cuestionadas, quizás no tanto como los políticos.
  Por lo tanto, la sociedad desprotegida y sin saber a donde acudir, vista la retórica inconducente de explicar lo inexplicable, arma sus propios escudos.
  Un editorial de un respetable matutino señala, advierte de los síntomas de la desintegración social.
Se dice que "el país seguirá navegando entre las expectativas del miedo, la muerte, el secuestro, el despojo y el ultraje", y agrega que:   "los síntomas o atisbos de desintegración social, que ya asoman en las calles de nuestras ciudades, son un mensaje que la comunidad nacional no debe dejar de oír.
  La responsabilidad es del Estado. Este debe dar seguridad, comida a los indigentes y subsidios a los miembros de la sociedad civil a efectos de protegerlos de los graves riesgos.
  Las crisis en lo hogares se ha acelerado. El piso para vivir sigue descendiendo.
  En la encuesta de hogares se observan datos alarmantes. Las cifras de las encuestas de Consultora Equis de Artemio López debe preocupar a la clase política dirigente, que aún sigue gozando de los privilegios del poder.
  El sector de hogares con ingreso de $500.- o menos es que más ha restringido sus consumos diarios. Por ejemplo, usa productos de 2ª. ó 3as. marcas buscando menor precio, además de dejar de comprar algunos productos, en transportes bajo un 33% su uso, en telefonía fija un 35%, a un 25% le cortaron los servicios públicos, un 51% ha suspendido el pago de impuestos y para los chicos, un 10% dejó el co-legio secundario para hacer changas, ya que en promedio pueden aportar $ 56.- por mes.
  Para el grupo de $ 500.- a $ 800.- de ingresos ha restringido sus gastos en un 50% en diversos rubros como taxi, cine, delivery y dejado de pagar impuestos, parcialmente.
  La banda poblacional de ingresos de $ 800.- a 3.000.- también restringe algunos consumos como restaurant, taxi, teléfono, en promedio de un 40%, incluso el servicio doméstico, 26%.
  También los grupos más ricos de $ 3.000.- a 16.000.- mensuales reducen sólo teléfono, taxi y el servicio doméstico en un promedio del 36% al 23%. Algunos jóvenes estudiantes cursan en colegios de menor monto.
  Todos estos datos sirven para abonar las siguientes conclusiones:

= se agudizará la recesión
= los sectores más pobres serán los más castigados
= la clase media es la que más sufrirá por su pérdida de status     socioeconómico
= unos bajan de nivel por la escalera y otros por el ascensor
= nadie está satisfecho
= nadie se salva de estas restricciones en mayor o menor medida
= la excepción es la clase política, los jueces y los legisladores que no    pagan ganancias, etc.
= si el Estado salvaje sigue imponiendo tributos, está comenzando una    peligrosa desobediencia tributaria, de servicios municipales y    territoriales, que puede debilitar las arcas públicas
= los pequeños no pagan las cargas previsionales y el trabajo en negro    aumenta peligrosamente
  
Otro dato relacionado con el deterioro social es la comparación del aumento de la pobreza, aunque permanezca constante la tasa de desocupación entre

           1994             14% desempleo
                              19 puntos pobreza
           2000             14% desempleo
                               30 puntos pobreza por mayor degradación del salario
  Estos datos deben hacer reflexionar a la dirigencia nacional.
  La crisis abarca a todos.
  Los que más sufren este ultraje, en estado anómico pueden reaccionar violentamente.
  Se observa signos de descomposición del tejido social.
  La fragilidad de las instituciones contribuye a que no se visualice una solución.
  La violencia se irá enseñoreando a medida que no cunda el ejemplo desde arriba, la delincuencia estará con más presencia en las calles.
  Si los empleados de Aerolíneas Argentinas resuelven acampar en los aeropuertos y colocar ollas populares, no es una buena señal. La fuerza pública en este caso fue desbordada por la presión sindical sectorial.

        En síntesis, el cuadro económico, financiero, social, jurídico y de seguridad es muy grave. Todo hace pensar que estamos en presencia de síntomas de disgregación social, ya que el país seguirá amenazado por: el miedo, la muerte en las calles, el peligro de ser rehén, o muerto en un tiroteo; víctima del despojo impositivo y sobre todo desesperanzados; dejar de visualizar el horizonte de la vida. ¿Está todo perdido?. ¿Donde está la iniciativa, la volun-tad y la fortaleza para salir de este estado pre anárquico?.