la agenda laboral y las presiones

El inicio del año plantea una compleja agenda laboral, tanto al gobierno, los sindicatos y los sectores empresarios; que progresivamente serán influidos por las elecciones de renovación legislativa. Una aproximación a las claves, notas y temas del mundo laboral, indica:

- no se detuvo la caída del empleo privado durante el 2000 en los principales conglomerados urbanos (hay menos puestos ocupados, menos horas trabajadas y aumento de suspensiones y despidos), afec-tando en particular a las empresas de menor tamaño o con menos do-tación de personal;
- algunos datos oficiales, considerados por rama de actividad, mues-tran la ineficacia de las políticas de empleo que la Alianza aplicó en su primer año de gestión, sin desviarse del camino trazado por el gobierno anterior (flexibilización laboral y facilidades a la inversión extranjera con los que se esperaba recoger los frutos en materia de generación de trabajo);
- la bonanza del blindaje no impacta en el mercado laboral (durante enero, aumentaron los despidos y las suspensiones de personal con relación a diciembre: 155% y 160%, respectivamente; pero, en forma interanual, la cantidad de despidos bajó en enero 72% mientras las suspensiones descendieron 17% en el mismo período);
- la decisión de la CGT disidente de no unirse al paro convocado por la CGT oficial para el próximo 1 y 2 de marzo obedece a un racional cálculo de oportunidades (la convocatoria aparece más relacionada con una defensa de intereses sectoriales que a defensas de demandas concretas para la comunidad), con lo cual Moyano intensifica su estrategia de diferenciación con un sector del sindicalismo seriamente cuestionado desde la reforma laboral;
- el gremialismo rebelde les critica que hagan una huelga "por la caja de las obras sociales", pero espera del gobierno un reparto equitativo de los fondos adeudados (37 millones de pesos) mientras pide el aumento del salario mínimo y un cambio en la reforma previsional, la eliminación de la ley que reduce o fracciona la indemnización por despido, la derogación de la reforma laboral y la derogación del IVA en la canasta familiar;
- desde el gobierno los temas en debate implican un problema para la coherencia y credibilidad de la coalición (la desregulación de las obras sociales, el llamado a paritarias, la reforma al modelo sindical); mientras la gestión Bullrich avanza con la creación del Sistema Integrado de Inspección del Trabajo, la simplificación laboral, quitas en jubilaciones de privilegio y reglamentar las agencias de empleo privadas;
- Bullrich pretende alinear el sistema sindical con las normas de la OIT (mediante consenso de una comisión tripartita) implicando fomentar la pluralidad sindical, en línea con el sistema europeo (más de un sindicato por actividad); mientras un fallo judicial ordena al Congreso dar trámite (dentro de los 12 meses siguientes) a un proyecto de ley alternativo de refor-ma laboral elaborado por la CGT disidente (por el mecanismo de iniciativa popular);
- la OIT critica las restricciones al derecho de sindicación, a la auto-nomía sindical y al derecho de los gremios de elaborar sus estatutos; en tanto el gobierno acepta varios sindicatos por actividad (pero que la personería gremial la tenga el de más afiliados) asegurando que hay pocos países donde hay más libertad que en la Argentina para formar sindicatos;
- la convocatoria a paritarias, tal como lo establece la reforma laboral aprobada hace siete meses, eliminará los convenios colectivos vigentes desde 1975 (la última rueda de negociaciones se hizo en 1988; éstos de 1988 se renegociarán sólo si lo pide una de las partes o ambas), en la actualidad unos 20 convenios de carácter ultraactivo (los principales son los de aeronavegantes, metalúrgicos, navales, ceramistas, de propaganda médica, entidades deportivas, de la madera, viajantes, cuero, comercio, construcción, televisión y vestidos);

En síntesis, el mundo laboral se apresta a negociar una compleja agenda en un año electoral. El Gobierno muestra una dinámica gestión Bullrich aunque con resul-tados acotados por la crisis. La CGT "oficial" ofrece paz social si la administración aliancista atiende alguno de los tantos reclamos gremiales en materia de política socioeconómica.