| REDES
DE INTEGRACIÓN SOCIAL
Las fallas de articulación entre la política
económica y la social fueron el paradigma ausente de
la década del '90, cuyas consecuencias están
a la vista en este comienzo de siglo.
De la visión economicista predominante de las últimas
décadas al quiebre del equilibrio social, con alta
desocupación y exclusión, al presente las graves
consecuencias a la población argentina y en particular
a los más débiles y desprotegidos (niños,
ancianos y exclui-dos en general) muestra la desarticulación
habida.
La ausencia relativa de profesionales dedicados a la planificación
social en paralelo con la de los gurúes de la economía,
devino en crisis aguda, neta violación de los principios
de equidad del art. 16 de la Const. Nacional, agravados por
confiscaciones de bienes fiducia-rios en este caso, (ahorro
de la clase media y alta) que condena el art.17 de la CN,
aún no resuelta, y compleja con criterios asimétricos
y privilegios para los avisados.
La desarticulación entre lo económico
y lo social
Dos datos de distintas fuentes elegidos entre muchos, reflejan
el resultado de esta neta falta y falla de articulación
entre lo económico dominante y lo social subvaluado.
Escarbando en la inédita depresión argentina,
The Economist (transcripta y traducida en La Nación
del 1° de junio 2002) muestran como los nuevos pobres
(el chofer de ómnibus desocupado cría ranas,
caracoles, o lombrices) buscan distintas formas de sobrevivir
a la crisis.
La otra cara de este claro proceso de decadencia económica
lo refleja una declaración del ex Secretario de Desarrollo
Social y hoy vocero presidencial, Eduardo Amadeo, que admitió
(La Nación, 1° de junio de 2002, pág. 6)
que EL PAÍS SE ESTÁ CAYENDO COMO UN PIANO DEL
QUINTO PISO Y NECESITAMOS ESTABILIZARLO, decla-rando que "el
acuerdo con el Fondo es un medio para tener crédito",
porque no cabe otra alternativa "no hay plata. No por
el Fondo, sino porque no hay de donde sacarla".
En el default de Corea del Sur y su abrupta caída,
el ahorro del pueblo fue decisivo en su recuperación.
Aquí en nuestro país, después del corralito,
por ahora y por mucho tiempo el ahorrista argentino no colocará
"su consumo diferido en la banca nacional", sea
del Estado o privada.
Como dice R. Lopez Murphy: Duhalde "negocia por la percepción
de la crisis que genera ... es ideal para que renegocie la
deuda".
Necesitamos negociar bajo el escepticismo y pagar bajo el
optimismo. Con él vamos a obtener condiciones mejores".
Lamentablemente, este escepticismo al tener un derrame en
toda la sociedad civil, producen un peligroso estado de anomia,
en buena parte de la población, que con más
de un 50% de pobres está acorralada, aunque empieza
a generar con esa creatividad que tienen los argentinos ante
la crisis aguda, nuevas herramientas de sobrevivencia".
Tanto en la ciudad como en el campo argentino, comienzan a
gestarse soluciones de emergencia.
El plan impulsado por el INTA - PRO HUERTA llega a 2.500.000
personas de los cuales 400.000 son niños.
Creado hace 10 años, le enseña a la gente de
escasos recursos a cultivar la tierra, comer sano y bien.
Cuenta con 15.000 promotores voluntarios y el apoyo de entidades
como Cári-tas, la Red de Apoyo Escolar (RAE), municipios
y Centros de Jubilados.
En el interior pobre del país: Chaco, Formosa, Misiones,
el Instituto de Desarrollo Social y Prevención Humana
(INDES) es una ONG que promueve proyectos de desarrollo rural
sustentable, que brinda apoyo a 2.500 familias en el armado
de huertas familiares y comu-nitarias, y luego cría
de pollos, vacas, fruticultura y agro industria.
Destaca el INDES que resulta incomprensible los niveles de
hambre en nuestro país, cuando se producen 5 kgs. de
alimento por persona por día.
Según los recientes datos del agro productor, Argentina,
con su cosecha récord, se ha convertido en el primer
exportador de aceite y harina de soja, con embarques de U$S
5.000 millones (20% de las exportaciones).
La Fundación Plus aprovecha de esta producción
para comenzar con 1.500 tns. de soja anuales y fabricar 350.000
milanesas de soja y fideos para guisos destinados a 110.000
chicos de distintos comedores, distribución por que
realizará Cáritas.
SALVEMOS
A LOS NIÑOS
La Argentina es el quinto exportador de alimentos a sin embargo
6 millones padecen de insuficiencia alimentaria. Cualquier
gobernante no puede permitir este desequilibrio de verdadera
emergencia alimentaria.
No se resuelve con ayuda externa, sino con una articulación
interna promovida, inducida y articulada por el Estado, como
política de cualquier Gobierno y color político
partidario.
El Estado tiene que asegurar alimento a los niños,
así como su escolaridad, alimento y Educación
deben ir de la mano.
El Senado se afana por el quórum y el voto de la Subversión
Económica, mientras los chicos se mueren de hambre
en uno de los cinco graneros del mundo.
Los datos son escalofriantes. La mitad la población
son pobres (55,8%) y casi la mitad son niños.
Comparando Censos del 1991 y 2001, los niños son los
más perjudicados en el aumento de la pobreza.
La paradoja argentina es un territorio (no Nación)
donde "sobran" los alimentos, pero fracasa la distribución.
El desempleo que alcanza el 25,2% y el mal manejo de la administración
de recursos afectan esta dolorosa situación.
Se calcula que un 10% a 20% de niños argentinos padecen
de desnutrición crónica.
En estos casos el daño inferido es irreversible. El
retraso respecto de los bien alimenta-dos es de 5 a 8 veces
y se refleja en la educación, en el acceso al jardín
de infantes en le rendimiento en el aula y la repitencia,
como nuevo problema socio educativo argentino.
Alimentos y asistencia obligatoria a la escuela debe ser una
política de Estado priorita-rio:
PRIMERO LOS NIÑOS Y LAS MADRES EMBARAZADAS. SI NO HAY
COMIDA Y SEGURIDAD NO HAY NACIÓN.
Redes Sociales
Un ejemplo que vale la pena recomendar e instrumentar es
el llevado a cabo en EEUU, el que se formó en el Consejo
Argentino-Norteamericano instalado en Washington DC, EEUU,
que con 70 ONG estableció una red social de ayuda,
que bajo la presidencia del cardiólogo argentino Gregorio
Koss, la entidad envía ayuda a nuestro país.
En el Primer Congreso Nacional de Políticas Sociales
organizado por la Asociación Ar-gentina de Políticas
Sociales, que preside Eduardo Amadeo, el Secretario Ejecutivo
de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe, José Antonio Campo, plantea "ge-nerar
el encadenamiento de sectores enrolados en microempresas y
orientado a sectores exitosos internacionales en reemplazo
de una sola política de protección social y
dar viabilidad a la situación social, obligando a cualquier
órgano gubernamental, a dar a conocer un estudio de
consecuencias sociales de las medidas que se instrumenten.
O sea, "fijar metas de pobreza además de las de
desempleo".
Algo que no hizo en la década del '90 con Cavallo y
Roque Fernández.
El tema de la pobreza está instalado en el mundo y
va en dirección geosocial y geoeco-nómica, con
consecuencias geopolíticas de desequilibrio regional
como el que se está plan-teando en toda América
Latina.
Articular implica aceptar que el otro tiene capacidad para
aportar al trabajo común.
En Argentina, 24 Gobernadores y un Pte. designado ocuparon
el estrado para que jurara el Mtro. de Economía, R.
Lavagna, recién llegado de ser Embajador en Bruselas
ante al UE.
Cuando firmó la Mtra. de Desarrollo Social, Nélida
"Chichi" Doga, no sólo no hubo tal aparatosidad
y privilegio, sino que fue un acto intrascendente. Se trata
de una persona sin antecedentes, amiga de Hilda "Chiche"
Duhalde.
En Argentina, lo social siguen padeciendo de una "capita
diminutio" degradada frente a "los sabios"
de la economía, la manejan los amigos/as del poder,
con capacidad política, pero sin títulos universitarios,
que les habiliten en esa condición que exige la Constitución,
idoneidad para el cargo.
Al no institucionalizarse las políticas de Estado,
manejarse unitaria y unilateralmente desde el poder sin idoneidad
y sin suficiente transparencia, no sólo no hay articulación
en-tre lo económico y lo social, sino también
se pierde el control. Se producen todo tipo de acciones sociales
sin criterios de equidad y subsidiaridad, como a diario denuncia
la prensa.
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