SECTOR EMPRESARIO
Los compromisos del blindaje

La crisis financiera argentina generó a fines del 2000 un aumento del riesgo-país en todos los emergentes del mundo y en América Latina en particular.
De ahí la gran preocupación brasileña, ya que al pagar una sobre tasa de mercado, aumenta la deuda del país.
Dice R. Fraga que 9 países de América Latina representan el 53% del mercado de la deuda de los emergentes, que son 27. En un mundo globalizado el efecto dominó es más que evidente: México, Argentina, Brasil, representan el 36,1% del total de deuda.
Argentina solamente representa 11,7% del total y el 22% de América Latina.
En diciembre el "basic point" estaba en 797 por encima del promedio del 713 de todos los emergentes.
Después de la aprobación del blindaje, los títulos soberanos de Argentina bajaron a 785 puntos básicos; se recuperó la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Se notó la suba en los títulos públicos de corta duración.
Lo importante, más allá de los chisporroteos del volátil mercado es analizar el significado del blindaje en términos de compromiso.
El apoyo financiero superó lo esperado y alcanzó a U$S 37.700 millones. Un monto impactante que aleja toda duda de "default" por uno a dos años.
En primer lugar debemos destacar que esta mega ayuda representa un fuerte respaldo del Gobierno de EEUU no sólo en lo económico-financiero, sino también en lo político, que lo veremos reflejado en conductas futuras de la política exterior argentina. Las ayudas tiene costo político, más allá de bajar la tasa de riesgo.
La tasa de interés de los préstamos es marcadamente inferior (para FMI del 5,8% al 8,8% a mayor uso, mayor tasa; la del BM y BID a 7,16%) de modo que se supone una caída interna de tasas a niveles civilizados.
Por cada punto de caída de la tasa de mercado el Estado Argentino ahorra U$S 1.500 millones en un año.
Otro capítulo importante es que por primera vez (leading case de Argentina) el FMI previene la crisis y sale a auxiliar antes que se produzca. Lo mismo hizo con Turquía. M. Camdessus era el bombero de última instancia, cuando ya estaba todo perdido.
Ahora significa menor desembolso y menores costos de rehabilitación y reconstrucción. Es más barato prevenir que curar.
Con este mega respaldo, Washington y el mundo financiero (FMI, BM, BID y otros) apuestan a Argentina y a su Gobierno.
Veamos que compromisos adopta este Gobierno Nacional:
Presupuesto 2001
Ø Pacto Fiscal de las provincias
Ø Metas de déficit fiscal
Ø Reforma del Estado
Ø Desregulación de Obras Sociales
Ø Reforma jubilatoria
Ø Seguridad Social
Ø Política tributaria (antievasión y eliminación de impuestos distorsivos)
No todo es blindaje; hay préstamos dirigidos:
= Banco Mundial - BM
- Reforma de la AFIP
- ANSES
- Transparencia
- Compras del Estado U$S 300 M
* Desregulación de OOSS
* Reforma del PAMI
* Integración de OOSS U$S 300 M
# fortalecimiento finanzas
públicas y compromiso
federal U$S 300 M
- Plan Trabajar, desarrollo
provincial y protección
social U$S 1.600 M
En cuanto a los 12 Bancos locales prometen comprar LETES, Bontes, Bonos Pagaré y otros instrumentos, en condiciones de mercado. Este es un compromiso muy light, así como tampoco está muy claro como era la negociación con las AFJP por la adquisición de U$S 1.000 millones. Como se aprecia, los acuerdos a futuro están muy condicionados.
Lo más importante de todo es la conducta y la seriedad con el cumplimiento de los compromisos contraídos.
Tenemos un año electoral fuerte, comprometido, un respaldo político de la coalición oficial frágil y una oposición que hace valer su poder en el Senado.

En síntesis, el blindaje es una ayuda externa excepcional. El Gobierno de los EEUU ha dado un fuerte apoyo que espera ser correspondido en los hechos. Los compromisos contraídos por el Gobierno son de difícil gestión. Habrá muchos obstáculos y sólo un fuerte apoyo político del Gobierno podría superarlos.


04. SECTOR SOCIAL

La desocupación, una
vergüenza nacional

L
as crisis externas de Argentina provocaron altos índices de desocupación desde fines del siglo XIX, en los años 1890, 1914 y 1930.
Desde 1995, Argentina viene enfrentando un alto desempleo, con efecto combinado de causas externas e internas. En este último caso aparece el largo período recesivo actual como la principal causa.
Los cambios tecnológicos influyeron. El pasaje del transporte de carretas al ferrocarril dejó a muchos sin trabajo.
En 1912 la desocupación era del 5,1%. Durante la 1ª. Guerra Mundial alcanzó el 13,7%.
En los primeros años de la presidencia de H. Irigoyen 1916-1922 hubo alta desocupación y violencia (semana trágica de Buenos Aires, en 1919) y la represión de las huelgas en la Patagonia.
La llegada del Pte. M. T. de Alvear significó, inversión proveniente de Europa, recuperación de la economía y caída de la tasa de desocupación.
La crisis del '29-30 singularizada con el crack de la Bolsa de Nueva York, la recesión mundial y la pérdida de mercados se reflejó en Argentina, al punto que el Gobieno del Pte. Justo creó la Junta Nacional contra la Desocupación. La tasa era alrededor del 14%.
Hoy, según la encuesta del INDEC, la desocupación ha alcanzado al 14,7%, a la que cabe sumar la de subocupados del 14,8%.
Así como la recesión se ha prolongado en demasía a raíz de la implementación del políticas económicas equivocadas, también el tiempo para conseguir un trabajo se alargó en demasía, siendo los grupos jóvenes y los que han consumido sus reservas, los más vulnerables en entrar en los oscuros caminos de la delincuencia.
Las causas de la desocupación actual son múltiples. Las privatizaciones volcaron mucha gente indemnizada a buscar otros medios de vida, la tecnología produjo y genera alta desocupación, la busca de la productividad y la competitividad local y mundial exige mayor calidad y eficacia, sin contar el dumping, el contrabando y la subfacturación que arruina al mejor en poco tiempo.
La mujer se ha incorporado masivamente al mercado de trabajo, en tanto que año a año la tasa de población que se incorpora al torrente activo, llega a las 370.000 personas.
Las encuestas siguen repitiendo que la principal preocupación de la gente es la desocupación y la incertidumbre que conlleva, incluso en aquellos que tienen trabajo.
Con una tasa de crecimiento anual del PBI del 1% o menos, no es posible que la desocupación se reduzca.
Para que aumente, es necesario crecer en forma continua a una tasa superior al 5% del PBI anual.
Surge así la necesidad de
Ø activar la inversión
Ø flexibilizar las leyes laborales
Ø mejorar la capacitación laboral
Ø admitir cierta precariedad y marginalidad temporal en las disposiciones laborales
Ø dar crédito a los pequeños y medianos empresarios
Ø apoyar activamente los microemprendimientos
Ø luchar contra el
o dumping
o contrabando
o subfacturación
Ø mejorar la inspección fiscal
Ø convertir la lucha contra la desocupación en una política de Estado
Ø reimplantar el plan canje automotor
Ø bajar la tasa de interés y dar crédito al pequeño productor
Ø proveer capital de trabajo
Ø crear confianza

En síntesis, se ha dicho mucho para bajar la tasa de desempleo, pero se ha hecho muy poco. Sin confianza, sin inversión genuina no habrá empleo. Hace falta una política de Estado. El 14,7% es inaceptable. Una afrenta a la dirigencia nacional y a la sociedad civil.
* Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi