La cuestión del Cambio Climático Global

 

En el 2000 los 191 Jefes de Estado y de Gobierno que suscribieron en la Organización de Naciones Unidas la Declaración del Milenio, no incluyeron la cuestión del Cambio Climático Global.

Siete años después el tema cobra gran trascendencia mundial, que se refleja en los anuncios y declaraciones de los científicos del Comité Intergubernamental de Cambio Climático Global, reunidos en París a partir del 29 de enero de 2007.

En medio de este diluvio mediático ha habido todo tipo de informes, predicciones, algunas apocalípticas, que más que prevenir a los habitantes han logrado infundir miedos paralizantes y crear cierta suerte de fatalismo difícil de remediar, cuando el mundo moderno ha puesto muchas herramientas en la mano del hombre para mitigar los daños catastróficos de la naturaleza.

El efecto de los desastres, sin el procesamiento de la Gestión Integral del Riesgo, agrava la pobreza y frena los proyectos de desarrollo en la materia. Hay mucho por hacer y los políticos y los que mandan aún no se han sensibilizado lo suficiente para poner límites a la emisión de gases de efecto invernadero y otras medidas integradas y productivas que reduzcan las amenazas a la gente y a los bienes.

 

Las mediciones empíricas

La comunidad científica aún no ha podido demostrar las verdaderas causas de las catástrofes naturales. Empíricamente, las mediciones principalmente de este siglo acusan un calentamiento global del planeta, al que los expertos atribuyen al llamado efecto invernadero generado por la creciente emisión de gases de distinta naturaleza: de origen fósil, forestal, animal y humano.

Afirman los expertos que en este siglo se duplicará el ritmo del calentamiento. Las manifestaciones son más que evidentes. Así como en Groenlandia el derretimiento de los hielos dio lugar a la aparición de nuevas islas, en Argentina el glaciar Upsala que en 1928 formaba una rugosa masa de hielo en su terminal sobre un profundo valle, al replegarse ha dejado al descubierto un extenso y hermoso lago entre montañas.

Sin duda el derretimiento del Ártico, que año tras año pierde millones de hectáreas y de espesor de la capa de hielo, está influyendo sobre la climatología de la Europa del Norte, con sus extremas temperaturas invernales y estivales.

La temperatura experimentará un aumento de 1,8º C a 4,5º C dependiendo de cuantos gases de efecto invernadero se emitan a la atmósfera. La causa principal según los científicos es la actividad humana.

Los registros afirman que el aumento de las temperaturas medias globales, tanto del aire como de los océanos, del derretimiento de las nieves y los hielos y el consiguiente aumento del nivel del mar, son evidencias inequívocas. “Once de los doce últimos años están entre los más templados, desde que hay medios de registro de temperaturas de la superficie de la Tierra.”

En el siglo XX el aumento de la temperatura fue de 0,74º C, superior por tanto a los 0,6º C de calentamiento del informe anterior.

En los últimos cien años el nivel del mar ha subido 17 centímetros y en este siglo estaría entre 28 y 43 cms.

 

La reunión del CICC en la UNESCO, Paris

El objeto del Comité Intergubernamental del Cambio Climático Global consistirá en hacer comprender a los líderes políticos que es necesario tomar medidas drásticas con toda urgencia.

Los científicos mantienen diferentes puntos de vista. Los líderes políticos también. Está en juego el futuro de la Humanidad.

El primer informe de los miembros del Comité, que consta de unas 1.000 hojas se discutirá en estos días, hasta que se publique una síntesis de 12 páginas para el público en general y los gobiernos.

Habrá informes de dos grupos de trabajo más, escalonados en tiempo y espacio. El 2do. se discutirá en Bruselas y su texto está destinados a los poderes políticos para que actúen sobre las consecuencias esperadas por el Cambio Climático y las posibilidades de adaptaciones.

Por último, el 3er. grupo discutirá y producirá otro informe sobre las soluciones para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Este grupo se reunirá en mayo en Bangkok.

Sobre la base de las tres conclusiones, habrá un cuarto informe de evaluación que debiera ser aprobado en Valencia, España el próximo mes de noviembre.

Cada Grupo produce un informe de 1.000 páginas, una síntesis científica de 50 páginas y un resumen para gobernantes y público en general, de 50 páginas.

El Comité Internacional del Cambio Climático Global –CICCG- ya publicó tres informes: en 1990, 1995 y 2001.

 

La actitud de los Gobiernos

Esta sucesión de informes cada cinco años, alerta a todos los habitantes de la Tierra sobre los peligros que se ciernen y especialmente a los gobiernos, que son responsables de las medidas a adoptar.

En 1997 se aprobó el Protocolo de Kyoto. En ese tercer informe el CICCG vaticinó que el Cambio Climático inducido por el hombre va a durar siglos.

Algunos países desarrollados como EEUU se negaron a ratificar el Protocolo de Kyoto.

Los países BRIC: Brasil, Rusia, India y China miran para el costado, porque lo firmaron, pero emiten cada vez más gases, sin que mayormente nadie los acuse. Habrá que esperar grandes … desastres para que hagan algo?. Quizás la unilateralista superpotencia norteamericana dispondría alguna regulación a través del Consejo de Seguridad de la ONU.

El Tsunami del Océano Indico encendió la chispa de interés mundial por estudiar las medidas tempranas y proteger a poblaciones…, generalmente los más pobres. Las víctimas de siempre.

Indonesia fue una de las Naciones más perjudicadas por el Tsunami originado frente a la isla de Sumatra.

Hoy la isla contigua Java y en particular la capital, Yakarta (10 millones de habitantes) del estado de Indonesia (222 millones de habitantes), sufre una de las más graves inundaciones debido a tres días de lluvia continua, que dejaron un saldo de 20 muertos y 350.000 personas sin vivienda. Ríos de agua y barro de tres metros de altura, golpearon profundamente esa ciudad.

 

Las amenazas globales

Dos grandes amenazas se ciernes sobre el planeta: el holocausto atómico, con más países asiáticos dispuestos a entrar en el juego nuclear. Y las catástrofes crecientes derivadas del Cambio Climático Global. En ambos casos son los gobiernos los que deben disponer.

Una solución la propone Jeremy Rifkin en un artículo publicado en El País (España, 01 02 07). Sostiene que existen cinco pilares que deben cumplirse para afrontar el desafío del CCG y apuntalar los cimientos de la era posterior a la energía del carbono:

  1. maximizar el ahorro de energía en el consumo de combustibles fósiles;
  2. reducir las emisiones de gases que provocan el calentamiento global;
  3. optimizar la introducción comercial de energías renovables;
  4. introducir una tecnología de pilas de combustible de hidrógeno para almacenar energía renovable, y
  5. crear redes inteligentes para distribuir la energía por los continentes.

 

* En síntesis, como sostiene Ulrich Beck, a medida que se desvanece el mundo bipolar, pasamos de un mundo de enemigos a un mundo de peligros y riesgos. “Riesgo es el enfoque moderno de la previsión y control de las consecuencias futuras de la acción humana, las diversas consecuencias no deseadas de la modernización radicalizada. Es un intento institucionalizado de colonizar el futuro, un mapa cognitivo. Toda sociedad por supuesto, ha experimentado peligros. Pero el régimen de riesgo es una función de un orden nuevo: no es nacional, sino global” …

“La sociedad del riesgo global ha invalidado las normas … y todo se hace muy evidente con las compañías de seguro privadas, quizá el mayor símbolo del cálculo y la seguridad alternativa, que no cubren los desastres nucleares, ni el cambio climático y sus consecuencias, ni el colapso de las economías asiáticas, ni los riesgos de baja probabilidad y graves consecuencias de diversos tipos de tecnología futura”.

 

= Comentaremos próximamente el 1er. informe de los 500 científicos reunidos en Paris (UNESCO), publicado el 2 de febrero del cte. año, donde se expone un dramático diagnóstico sobre los cambios climáticos que accionarán sobre el planeta.

 

 

Buenos Aires, 5 de febrero de 2007.