EL ALCA: FLEXIBILIDAD O FRACASO

Los datos estadísticos de la economía mundial son un poco más optimistas. Las mayores economías del mundo empiezan a recuperarse.
Estados Unidos, Japón, China, India, la misma Europa, pese a los desajustes de Francia y Alemania muestran signos positivos que se proyectan al 2004.
Sin embargo, los conflictos políticos, bélicos, comerciales, económicos y sociales permiten afirmar que el mundo sigue siendo incierto, inseguro e inestable.
Cualquier apreciación para la toma de decisión debe tomar en cuenta estos tres parámetros, que a medida que transcurre el tiempo se vuelven cada vez más paradigmáticos.

La política exterior de Estados Unidos

A su vez en cualquier análisis de todo tipo no se puede ignorar a la superpotencia en su política exterior global y regional americana.
Estados Unidos y en particular el gobierno de Bush atraviesa una etapa engorrosa a raíz de las acciones emprendidas en Afganistán e Irak, donde su intervención unilateral dividió al Consejo de Seguridad, a la Unión Europea y al mundo en general. Incluso sus propios aliados del NAFTA y Chile y México en lo que toca al hemisferio, mantuvieron políticas independientes.
El ex Secretario del Tesoro y actual Vpte. del Citigroup, Robert Rubin, sostiene que muchos temen que el antagonismo hacia Estados Unidos “haga más difícil la posibilidad de hacer negocios afuera. Esta situación puede conducir a fricciones comerciales, a problemas de seguridad cada vez mayores y quizás influya en la image que los clientes extranjeros tienen de ellos. No hay conversación con empresarios estadounidenses en la cual no sea un tema excluyente”.
A nivel iberoamericano (ver Coyuntura política N° 992 - La Declaración de Santa Cruz y el estado de América Latina) y según los primeros párrafos de la Declaración de Santa Cruz de la semana pasada, traslucen una crítica al unilateralismo norteamericano y tenaz defensa del principio de no intervención en los asuntos internos de los Estado miembros de la OEA.
Con este marco internacional y continental se llega a la Cumbre de Miami para abordar el discutido proyecto en desarrollo del ALCA, con fecha temporal el 1° de enero de 2005.

Un examen crítico del NAFTA

Muchos suponían que el ALCA sería igual al NAFTA. Nada más equivocados.
Por empezar la alianza político comercial entre EEUU y Canadá no era nueva, sino que provenía de los ancestros con Gran Bretaña y las guerras solidarias de 1914 y 1939.
Las necesidades de seguridad nacional predominantes para extender la unión hacia México, ya que después de las experiencias de Nicaragua, Cuba y las revueltas subversivas del SubCte. Marcos indicaban la necesidad de asegurarse las espaldas y proyectar su área de influencia hacia el Caribe, Colombia y Venezuela, para cubrir el estratégico Canal de Panamá (único vínculo marítimo entre el Este y el Oeste norteamericano).
Respecto de los resultados del NAFTA, tanto para EEUU como para México, existen opiniones diversas y un tanto encontradas.
Un informe resta sustento tanto a los temores de los sindicatos de EEUU que atraería grandes cantidades de puestos de trabajo a México, así como las esperanzas de que llevaría a un aumento de los salarios junto con una reducción de la desigualdad, de ingresos y la inmigración ilegal.
La realidad de años después indica que los salarios son más bajos que cuando se aprobó el acuerdo, pese al aumento de la productividad. En cuanto a la migración hacia EEUU, sigue aumentando.
Otro equipo, el del Banco Mundial, sostiene que México hubiera estado peor sin el acuerdo, al recuperarse de una profunda crisis financiera a medidos de los ’90 y que la brecha de ingresos entre México con EEUU es menor de lo que hubiera sido de otro modo.
Luis Sevem, Gerente de Investigaciones del Banco Mundial, cree que la mayor productividad alcanzada por México fue el único camino para lograr salarios más altos.
Sandra Polanski del Carnagie dice que México hubiera estado mejor con un NAFTA mejor.
Sin duda, deberá estudiarse bien el caso México para lograr un ALCA mejor.
Lo que sí abrió la economía de México muy profundamente, pero lo que aún no se ha visto un neto incremento del empleo.
Y este es el gran tema de América Latina: el crecimiento del empleo.
Sin empleos genuinos crecerá la pobreza, la miseria, la falta de educación, las enfermedades y la violencia.
México aumentó notablemente sus exportaciones que bordean los U$S 200.000 millones. Toda su economía se ha orientado y volcado hacia la exportación provocando grandes cambios en la producción en gran escala.
Argentina tuvo un gran progreso a principios del siglo XX cuando su economía se volcó hacia el exterior y el 46% de su Producto Interno iba al exterior.
Argentina -debe reconocerse- como una economía basada en recursos naturales expandibles y que tienen que ser explotados con inversión (hoy escasa e incierta) y tecnologías para poder pegar el salto a una economía y sociedad del conocimiento.
El distribucionismo temporal puede ser una necesidad del poder y del electorado reinante, pero no puede ser una política de Estado que aspira a crecer e insertarse exitosamente en el mundo.

La política dual de Brasil

Itamaraty siempre fue una Cancillería que hizo de las relaciones internacionales un rito por su continuidad y calidad diplomática.
Esta vez con el advenimiento del líder del PT (Partido de los Trabajadores) Luiz Inacio Lula Da Silva, de origen obrero, antiglobalista y anticapitalista, se suponía que el choque con Washington era inevitable, y profundizada aún más, con sus relaciones “carnales” con Fidel Castro y Hugo Chavez, uno enemigo y el otro adversario frontal de los Estados Unidos.
Así también se manifestó, doblemente, en constituir un poder sudamericano en el mediano plazo y otro de corto plazo y de choque desde el Mercosur acompañado primero, por la política del aliancista Fernando De la Rúa que fijó como meta estratégica de Argentina el Mercosur, luego con Eduardo Duhalde, que siempre rechazó las políticas de Washington, a las que su antiguo compañero de fórmula presidencial adhirió en 1991 en tiempos de George Bush, al Consenso de Washington, para constituir un gran área de libre comercio “desde Alaska a Tierra del Fuego”.
Brasil, en tiempos de Lula (y antes H. F. Cardoso) negociaron para tener el aliado más importante, Argentina, de su lado y así lograr un frente de negociación ponderable que presionara para minimizar el ALCA en pos de un Mercosur y una Sudamérica más unida y potente.
Sin embargo, de la dureza inicial se pasó a una posición menos rígida.
Brasil fue el representante negociador frente a Estados Unidos.
Su supuesto potencial sudamericano no alcanzó para que los países del Pacto Andino y Chile se adhirieran a su proyecto. Por el contrario, Estados Unidos frente a la heterodoxia de posiciones variables optó por un acuerdo de mínima y negociaciones sectoriales por grupos de países según sus intereses y afinidades. Un ALCA de varias velocidades.

La asimetría continúa

Puede discutirse si es ventajoso o no pertenecer a una región donde asiente su territorialidad la potencia mayor del mundo.
Negociar con una potencia de tal magnitud con políticas unilateralistas no resulta sencillo y mucho más cuando la diversidad en tamaño, población y economía y estado de la democracia presentan gran asimétria. Costa Rica no es Brasil y Brasil no es Panamá.
El regionalismo imperante se presta más para los acuerdos entre países vecinos en los nuevos tiempos de las relaciones cooperativas acompañadas de gestos y medidas de confianza recíprocas.
La relación entre los Estados miembros del continente es compleja y más aún con los Estados Unidos; por tanto los avances en los términos de las asimetrías, son más lentos, más discutidos y su eficacia se verifica recién en el mediano plazo con madurez desideologizada.
Chile, bajo la presidencia del socialista Ricardo Lagos acumuló una tasa de PIB del 3,2% en nueves meses y se incrementa entre los países latinoamericanos de mayor prestigio, seriedad, con una baja tasa de riesgo-país, mientras que sus vecinos están discutiendo el país, espejo donde mirarse o aún no han crecido lo suficiente para tener espejo propio.

El costo de no abrir la economía
Chile abrió más y más sus mercados. Tiene un muy bajo arancel externo: 6%, que le permitió establecer relaciones comerciales con Canadá, México, Estados Unidos, la Unión Europea, Corea del Sur y países del ELF.
Otros países como los del Mercosur mantienen aranceles externos que van del 14% al 35%.
El ideal de un nacionalista proteccionista es exportar todo lo posible, prohibiendo las importaciones.
Sin embargo, una política “ pequeña” y cerrada en un país chico o mediano en el siglo XXI lleva al país irremediablemente al aislamiento y a la decadencia.
Para ser competitivos los países no sólo bastan empresas eficientes de gran productividad y resultados de sus balances, sino de la oportunidad de un entorno que permita participar dentro de regímenes de inversión previsibles y justos, de procedimientos aduaneros eficaces y transparentes y de gran respeto a las leyes y reglamentaciones gubernamentales.
El Ministro Consejero de la Embajada de Estados Unidos en la Argentina, sostuvo (Clarín, 19.11.03, pág. 27) “el ALCA tiene por meta reducir los aranceles, las barreras y las formalidades administrativas que mantienen los precios artificialmente altos para los 800 millones de consumidores de la región y obstaculizan la compra y venta de sus productos”.
Loren propuso “reducir las diferencias y elaborar un acuerdo ambicioso y equilibrado”.
La integración es un medio y no un fin. La conveniencia de integrarse a mercados más amplios es una meta inexorable en un mundo cada vez más interconectado, política, económica, financiera, social y culturalmente.
Para la Argentina, el Mercosur es un hito, el ALCA otro hito mayor, pero para un país con escasa población y gran extensión, el mercado es el mundo.
Si Chile lo hizo, Argentina puede. Ayuda a la paz subregional y mundial a las buenas relaciones, al mejoramiento de la población, haciendo de la política algo amigable y constructivo.

La negociación de Miami

Dadas las tendencias previas existentes, la modificación de la agenda evitó el fracaso de Cancún.
Los negociadores elaboraron una Declaración donde formalmente reivindican el proyecto original, pero con criterio más flexible y realista, abriendo las puertas a las negociaciones bilaterales, los cuales hasta nuevo aviso serían el escenario múltiple y comercial del futuro próximo.
Aún falta mucho en este Acuerdo parcial. De aquí a 10 meses, para concluir las negociaciones que pongan en marcha el ALCA en el año 2005.
Habrá que buscar acuerdos de contenido mínimo en los nueve capítulos de la liberalización
1- acceso a mercados
2- agricultura
3- servicios
4- inversiones
5- compras gubernamentales
6- derechos de propiedad intelectual
7- competencia
8- subsidios
9- antidumping y solución de controversias
En el futuro los acuerdos serán más difíciles dadas las actuales condiciones de los países negociadores.
La desgravación tarifaria no estuvo en la mesa. Habrá que esperar al 2005, entre el quinto y décimo año (2015), o después de 10 años de lanzado el ALCA.

Conclusiones
Esta negociación se salvó del fracaso. Hubo un Estados Unidos que no quiere quedar aislado del mundo y mucho menos de América Latina y un Mercosur, que pese a su aguerrida posición inicial, comenzó el camino de un acuerdo mínimo, posible y realista.
Todo esto estuvo fundado más en razones políticas que económicas.

Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi