| UN ALCA EXTRA LIGHT EN PUEBLA
De aquellos días de la Iniciativa para las Américas lanzada por el ex Pte. George Bush padre a principios de la década de los '90, de construir una enorme zona de libre comercio (ZLC) a la fecha, han transcurrido más de una década sin que se pudiera concretar este sueño de la estrategia norteamericana de liderar el nuevo continente en el campo comercial.
Hubo resistencias de una y otra parte, del Congreso de los EEUU y de los países latinoamericanos por variadas razones. Los obstáculos aún persisten y esto se registró en Puebla, México, donde quedó en evidencia la falta de acuerdos entre los 34 países que procuran integrar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El Comité de Negociaciones
El Comité de Negociaciones del ALCA se reunió en Puebla del 2 hasta el 5 de febrero, con los Viceministros de Comercio o equivalentes de los países del hemisferio.
Este ha sido uno de los tres encuentros preparatorios del Comité de Negociaciones, con miras a la reunión ministerial de Brasil, que aún no tiene fecha y que procura firmar el acuerdo a principios del año próximo.
El Comité estuvo encabezado por dos copresidentes, el brasileño Adhemar Bahadian y el estadounidense Meter Aligeler, que en todo ese tiempo buscaron encontrar punto de coincidencia entre los grupos que se constituyeron entre el llamado G-14 que lidera EEUU y el Mercosur que lidera Brasil junto con otros pequeños países.
La ZLC más grande del mundo
El ALCA de llegar a concretarse como está previsto para el 2005, abarcaría todos los países del continente, menos Cuba, con una población total de 801,5 millones de personas, importaciones por valor de U$S 1,6 billones y exportaciones por U$S 1,2 billones.
La división en Puebla
En la reunión en Puebla se buscaba establecer el marco en que se negociará la formación del área comercial.
El obstáculo mayor que se presenta es el espinoso tema de los subsidios a la agricultura.
A raíz de ello se formaron dos grupos con posiciones diferentes, uno li-derado por EEUU compuesto por Chile, México, Canadá, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y El Salvador.
El denominado G-20 está liderado por Brasil y los países del Mercosur, Argentina y Uruguay a los que se une Bolivia, Venezuela, los países caribeños Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominicana, Grenada, Guyana, Haití, Jamaica, San Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Surinam, Trinidad Tobago.
La opinión del Canciller de Brasil
Celso Amorin desde Lima, Perú, mandó mensaje fijando la posición de Brasil.
Sostuvo que el objetivo es crear “un ALCA que ni impida ni imponga, en realidad un ALCA que nos permita hacer los acuerdos de libre comercio que verdaderamente sean de libre comercio, y al mismo tiempo permitan a los países mantener cuestiones de normalidad esenciales a su desarrollo”.
Pese a las dificultades en acordar un ALCA viable para Brasil, Amorin considera que las relaciones de Brasil con Estados Unidos son “muy positivas” a pesar de las discrepancias habidas en esta negociación.
Las estrategias de EEUU y la contraparte Brasil
Hasta ahora Estados Unidos a partir de su estrecha alianza comercial con Chile ha ido enhebrando cual collar todos los países de la Costa del Pacífico. Perú estuvo a punto de integrarse a la posición del Mercosur, pero cambió de posición ante la posibilidad de lograr con EEUU un tratado bilateral de libre comercio.
EEUU logró varios tratados de LC con los países del denominado G-14.
Del lado de Brasil lo que se ha coleccionado es una buena cantidad de los denominados “Estados patio” de la región caribeña que no pesan mayormente en esta negociación, excepción hecha de Venezuela.
El G-14 busca que al menos algunos productos agrícolas continúen subsidiados, mientras el Mercosur plantea que todos deben dejar de recibir apoyos.
Esta rigidez de planteos, se mantiene por ahora, pero en algún momento deberá ofrecer mayor flexibilidad, al menos por un tiempo limitado hasta tanto se resuelvan algunos “issues” de marco mayor como las promesas de Doha entre los principales protagonistas del comercio mundial, donde los países del Mercosur son partícipes menores.
Por otra parte, Brasil intenta jugar a lo grande; en esta negociación en busca de protagonismo sudamericano, al menos en función de su superficie, población y gran producción agrícola.
La mancha verde de la soja RG se extiende por toda la región del Sur brasileño lindando con Argentina y ahora el Matto Grosso hacia el Norte.
En un lapso de 3 a 5 años este país estará en condiciones de adicionar a las 18 millones de has. existentes en la actualidad, otras 50 millones de has. en forma casi inmediata, así lograría incrementar su producción en 150 millones de toneladas a las casi 60 millones de toneladas actuales.
Junto con Argentina dominarían el mercado sojero mundial, que sería estimulado por la demanda de China y del Pacífico Asiático y los hambrientos del mundo con dólares.
El complejo sojero de Argentina exporta U$S 7.000 millones al año; es decir, un 22% de las exportaciones nacionales (2003).
De ahí que el Jefe del Departamento ALCA de la Cancillería de Itamaraty, Tovar Da Silva Nunes, sostenga que “Estados Unidos defiende sus intereses … y nosotros somos muy competitivos en productos agrícolas”.
“El ALCA –dice Tovar- es una negociación dura … no es un juego de damas, es póquer”, destacando que ninguna de las partes desea crear dificultades innecesarias”.
“Estados Unidos es nuestro socio, agregó Tovar, resaltando que aquel país compra cerca del 25% de las exportaciones brasileñas”.
Mientras hay diálogo hay esperanzas
Los bandos en que se ha dividido el ALCA a instancias de EEUU y Brasil, al no ponerse de acuerdo entraron en receso para evitar el cuasi fracaso de la negociación de un viejo sueño norteamericano de constituir la más grande unidad comercial del planeta … por ahora.
“La visión original de un ALCA único hemisférico (…) parece estar en la unidad de terapia intensiva”, dijo Eric Faros Worth del Consejo de las Américas, una organización empresarial a favor del ALCA.
La cita en Puebla constituye la ronda número 17, por lo que el proceso es lento y dificultoso.
Meter Hakim del Diálogo Inter-Americano, un centro de Estudios basado en Washington, sostiene que:
“Me parece que Brasil y Washington están demasiado distanciados para llegar a un acuerdo”.
En tanto, los sectores empresariales en Estados Unidos culpan a Brasil por “el jaque en las negociaciones”.
Para el director de Política Comercial de la Asociación Nacional de Manufacturas de Estados Unidos: “parece que Brasil quiere algo a cambio de nada”; o sea, “quieren un acceso total para la agricultura, pero sin abordar las reglas (de inversión, servicios, las compras gubernamentales y la propiedad intelectual) en este acuerdo común”.
Los plazos se achican y crecen las dificultades
La brecha abierta aleja las posibilidades de que se cumplan los plazos establecidos.
Estados Unidos con un gobierno en plena campaña electoral quiere sumar un cierre con un ALCA exitoso, pero todo indica que no lo será, al punto que ya dijo indirectamente Collin Powell que Latinoamérica no está en la primera prioridad si no que hay otras partes del mundo más importantes.
Brasil en plena búsqueda de protagonismo internacional y sudamericano, aprovecha de los complejos problemas mundiales y locales (seguridad y déficit fiscal) de Estados Unidos para ganar espacios geopolíticos y aplicar una estrategia de presentismo en todos los foros, aunque su economía y su enorme deuda aún no se han consolidado.
El hecho que de común acuerdo las partes resolvieron seguir negociando, es una señal positiva. La reflexión de estas cuatro semanas (se espera seguir en marzo) servirá para medir los intereses en juego de las partes.
Hubo avances concretos, pero aún falta mucho debate sin necesidad de politizar los desencuentros.
EN CONCLUSIÓN
Para 34 naciones que representan a 801 millones de habitantes, lograr un acuerdo comercial, es toda una proeza y nada fácil por cierto, dada la heterogeneidad de los partícipes: de la superpotencia EEUU a los Estados patios como Santa Lucía.
La negociación marcó una división global de intereses, con dos líderes: Estados Unidos (G-14) y Brasil con el resto, de menor tamaño y mayor agresividad.
El primer grupo redujo las aspiraciones en cuanto a servicios, propiedad intelectual, inversión y compras gubernamentales, pero no alcanzó para que los otros, el Mercosur y aliados, retrocedieran en defensa de la agricultura (los bienes y productos agrícolas) con la total eliminación de los subsidios.
En período eleccionario, Bush no puede eliminar los subsidios agrícolas y menos aún si no llega a algún acuerdo en la OMC con la UE y Japón.
Por ahora no se alcanzó un equilibrio “justo para las partes”.
El receso tiene la virtud de no convertir en un fracaso Puebla, como fue Cancún.
Si se sigue negociando es una señal positiva.
Brasil esperaría el triunfo demócrata en EEUU y su éxito interno. Si no se da, acordará a cambio de algo que haga al liderazgo brasileño en la ONU en América del Sur.
La Alianza Social Continental llama a gobiernos a no comprometerse ni siquiera en el ALCA extra Light o ambicioso.
Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi
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