| LA INSERCIÓN DE AMÉRICA LATINA EN LA RED DEL PODER
El Foro Económico de Davos que se clausuró el 30.01.05 en Suiza fue un buen indicador para medir el interés del establisment de los poderosos gobernantes, dirigentes, empresarios, banqueros y periodistas, por los países de América Latina.
David Lipton, ex Subsecretario del Tesoro de EEUU, consultado sobre el lugar en que quedó América Latina; en general, dijo que el foco de atención solo volverá a la región si hay algún conflicto que cause efectos geopolíticos más globales.
El Foro debatió las 12 prioridades fijadas para este evento: China, Cambio Climático, Globalización igualitaria, Europa, Economía mundial, Gobernabilidad, Islam, Medio Oriente, Pobreza, Liderazgo de los EEUU, Armas de destrucción masiva y Comercio internacional.
Como se puede observar, América Latina no está en la lista de prioridades.
La “vedette” del evento fue China, que a través de su vicepremier Huang Ju, expresó que su país gozará del mismo PBI per capita que los EEUU en el 2020.
La “joya preciada” de América Latina en Davos fue Brasil con la presencia del Pte. “regional”, Ignacio Luiz “Lula” da Silva, que aprovechó su protagonismo ante grandes inversores y líderes políticos.
Su rol se vio reforzado por la invitación de ese país a sentarse entre los poderosos del G-7 en su próxima reunión en Londres, junto con Rusia, China e India.
En el Foro hubo más de mil dirigentes, 25 Jefes de Estado y sólo un latinoamericano: Lula.
Para los países industrializados, Medio Oriente y Asia son prioridad; le siguen Africa y América Latina.
Una América Latina con mayor vocación por la seguridad jurídica, gobernabilidad política y políticas económicas-financieras previsibles y sustentables podrá ocupar un nivel más alto en la convocatoria planetaria de Davos.
En comparación con las graves consecuencias del maremoto desatado en el Océano Indico, América Latina con el ciclo de huracanes y los desastres hidrometereológicos que golpean distintas partes del subcontinente no alcanzan tampoco para reunir los miles de millones de dólares que Naciones Unidas, EEUU, Europa, Japón, las ONG y los privados están auxiliando a dicha región.
Inés Capdevila, de la redacción de La Nación (30.01.05), dice:
“América Latina es una región olvidada, no sólo para los EEUU, parece serlo para el resto del mundo. Y en ocasiones por ella misma”, y agrega:
“Es pobre. Pero no lo suficiente como para apelar a la conciencia moral de Occidente”.
“Es golpeada por calamidades naturales. Pero no lo suficiente como para apelar al altruismo globalizado”.
A lo largo de este ensayo, trataremos de demostrar que es posible otra evaluación y otro destino más promisorio.
América Latina con mentalidad de bloque
América Latina es una fraternidad singular por su origen común, campañas independentistas paralelas, accidentes geográficos singulares ricos y atractivos para un turismo creciente y distinto, aunque también cuenta con encierros étnicos, localismos rezagados, mentalidades fragmentadas, con predominio de soberanismos románticos e intentos de imperios frustrados del pasado.
Unidad de bloque latinoamericano?
ALALC y ALADI fueron parte de los últimos de proyectos más económicos y comerciales que políticos.
América Latina sin saberlo, formó parte de la primera gran globalización con el descubrimiento de Colon en 1492, cuando el hombre entendió que la Tierra no era plana.
Fue un gigantesco choque de culturas y de pueblos, unos con el predominio ibérico y otros con imperios (aztecas e incaicos) consolidados y luego desmembrados por la espada conquistadora y la cruz evangelizadora.
En una segunda fase de la revolución industrial americana, América Latina inicia una etapa de descolonización, adoptando sistemas republicanos, más transplantados que propios, que le permiten librar batallas independistas políticas, sin llegar a sacudirse del yugo imperial económico de turno ibérico, francés e ingles.
La tercera globalización está en sus inicios con el fin de la Guerra Fría y el desarrollo de una brutal revolución tecnológica que recién se manifiesta en los grandes centros urbanos, con sus cinturones de miseria provocados por el retraso educativo, la pobreza, el caudillismo balcanizador y clientelista.
Las oleadas tecnológicas de progreso no son para todos, dejan en el camino a los muertos vivos de la destrucción shumpeteriana.
El arado tirado por el buey es reemplazado por el tractor y la cosechadora computarizada, dejando el tendal de desocupados. Desaparecen los chacareros, aparece la empresa agropecuaria y el campo se tecnifica masivamente con los transgénicos, derribando bosques y creando riqueza y pobreza al mismo tiempo.
¿Cómo se puede crear una identidad de bloque frente a tanta heterogeneidad socioeconómica y fragmentación política?.
Si bien Julio María Sanguinetti sostiene que no se gobierna con encuestas (La Nación, Enfoques – 22.08.04), el Informe Anual de Latinobarómetro difundido ese mes, al medir las percepciones de la opinión pública de América Latina, indica que el apoyo a la democracia cayó del 61 al 48% entre 1996 y 2001, luego se estabiliza y en el 2004 mejora hasta alcanzar un 53%.
Sin embargo, esta caída no obsta para que el 71% de los encuestados coinciden que la democracia es el mejor de los sistemas políticos posibles, pese a las imperfecciones, la corrupción, la inseguridad y tantos males provocados por los mismos hombres.
Los golpes militares ya no tienen cabida y son condenados colectivamente a través de todos los tratados, convenios y el consenso generalizado de la gente, pero ello no es óbice para que esa misma gente provoque las revueltas callejeras que se transforman en golpes políticos tramados por sectores minoritarios las más de las veces y que terminan con la huida de los débiles gobernantes, como ocurrió con los de Mahuad en Ecuador, F. De la Rúa en Argentina, Sanchez de Lozada en Bolivia y Aristide en Haití.
Un estudio del Congreso de EEUU y la ONG Central Development retiene 74 países como débiles en el mundo y 5 de ellos en América Latina: Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Honduras.
El paradigma de no guerras entre países “hermanos”, pero sí conflictos coyunturales por causas comerciales, económicas, diplomáticas, de violación de fronteras, etc., no ayuda al ideal deseado clima de paz absoluta.
Existe una paz pragmática salpicada de viejas y nuevas amenazas.
Las instituciones políticas creadas hace 300 años con el advenimiento del Estado, aún resisten, pero las carencias de gobernabilidad política los debilitan a diario.
El político se ha vuelto más dependiente del partido que del ciudadano que incautamente lo eligió sin conocerlo.
Por eso la democracia no crece porque el ciudadano está descreído de la corporación política.
¿Cómo se puede crear una identidad de bloque de Mercosur o de América del Sur o de América Latina si las bases políticas de esa identidad, como la fuente de significado y de experiencia de un pueblo?. ¿Cómo funciona el “nosotros” y el “ellos” basados en el autoconocimiento y en el del otro?.
Primero tenemos que saber quienes somos nosotros.
Y quienes son ellos , los europeos, los chinos, los estadounidenses, los japoneses y las poblaciones brasileñas, chilenas, peruanas, venezolanas, etc.
Según el ensayista catalán Manuel Castells 1 la identidad es una construcción cultural realizada en la historia y en la geografía; es decir, por la experiencia colectiva de organización social y de ocupación y adaptación al medio ambiente.
Las bases están en el origen étnico, la lengua, la religión, los valores, las costumbres, las tradiciones, el estilo de vida, las instituciones, la arquitectura, las artes, la alimentación, etc.
Han transcurrido más de 500 años de la llegada de los europeos a América.
Casi 200 de vida política independiente, sin las guerras de los europeos y ni de los pueblos asiáticos y ni del norte y centro de África.
Hoy se manejan tres identidades
- identidad legitimadora impuesta por las instituciones dominantes de la sociedad (el establisment, la corporación política, las multinacionales, etc.)
- identidad de resistencia adoptada por los actores sociales, que se encuentran en situación de inferioridad o dominación (movimientos indígenas, los sin Tierra, los piqueteros)
- identidad de proyecto referida a los actores sociales que construyen una nueva identidad susceptible de redefinir su posición en la sociedad y transformar la estructura social ( la Unión Europea con su nueva Constitución-Tratado, el Mercosur, la CAN, el proyecto sudamericano de Brasilia, el Cono Sur, etc.).
Es posible construir una sociedad a partir de los valores interamericanos, no intervención, autodeterminación, arreglo pacífico de las disputas, respeto a las normas de derecho internacional, derechos humanos.
El escritor brasileño Gilberto Freire, mentor de los conceptos del mestizaje luso-tropical hizo con su libro “Casa grande e senzala” y pensamiento, que su obra trascendiera en la formulación de una exitosa política de Estado en el Brasil.
No existe una América Latina blanca, ni india, ni negra, sí una América Latina mestiza.
Un estudio reciente de la UBA menciona que el 56% de los argentinos proviene de indígenas de esta tierra sureña, determinado mediante análisis generales.
Sólo el 10% es indígena puro y el 44% es de origen mayoritariamente europeo (Clarín – 16.01.05)
Lo que existe es una lengua común y una cultura que día a día se enriquece con creaciones, iniciativas y también con influencias externas, pero que conserva la frescura de la madre tierra, de un nuevo continente.
Es por todo ello que se puede construir una identidad latinoamericana como los europeos, paso a paso desde 1945, están construyendo la suya.
América Latina económica
La tasa de crecimiento per capita de América Latina permanece estancada desde hace varias décadas.
El año 2004, el PBI creció.
Se destacaron países como Argentina, Chile, Brasil, México. En el 2005 la tasa será algo menor. El 2004 fue el año de los commodities: petróleo, cobre, hierro, soja, cereales en general.
La tasa de crecimiento no es mayor porque no incorpora suficiente valor agregado a sus productos de exportación.
En Argentina desde el 2001 el peso de servicios en el PIB cayó 16% y el agro y la industria subió un 12,1%.
La región cuenta con enormes riquezas potenciales materiales y humanas:
gran cantidad de recursos naturales
diversidad biológica
recursos turísticos
productos agrícola-mineros con demanda mundial
la población reside cerca de las costas y en ciudades
alfabetización elevada: poco más de 90% y alta semianalfabetización
razonable acceso a la educación
las condiciones sanitarias son buenas
la tasa de fertilidad ha caído
la situación de la mujer ha mejorado, así como la salud
Sin embargo, queda mucho por hacer y por superar la alta tasa de pobreza y la más alta tasa de desigualdad de ingreso mundial.
Para ello, como dice Jeffrey Sachs: “Latinoamérica debe invertir más en su habitantes para que puedan unirse a la vanguardia de la productividad mundial.
Las cifras de la CEPAL
El Secretario Ejecutivo del organismo mundial económico para América Latina, José Luis Machinea, publicó un informe que la región ha crecido al mayor ritmo desde 1980, con un 5,5%, pero en el 2005 se desacelerará al 4%. El motor del crecimiento fueron las exportaciones, que subieron un 22%, no sólo por la apreciación de las materias primas, sino también por los mayores volúmenes, 10,5%.
En el 2005, el contexto externo puede cambiar por las siguientes causas:
desequilibrio fiscal y comercial de EEUU
incremento del proteccionismo de ese país; p.e. la agricultura
los efectos recesivos e inflacionarios en la economía mundial pueden provocar el aumento del precio del petróleo y la desaceleración de China (fuerte comprador de materias primas agrícolas y minerales)
alza en las tasas de interés (EEUU la llevó a 2,5% recientemente)
disminución de crecimiento
deterioro de los términos del intercambio
Brasil alcanzó el mejor resultado desde 1994 al crecer un 5%. En tanto que Argentina, después de la grave crisis del 2001, se expandió por segundo año consecutivo alcanzando un 8,2% en el 2004. Chile favorecido por el alza del cobre creció un 5,8% en el 2004. Colombia bajó al 3,3% (de un 4,1%). Perú aumentó a 4,6%. México alcanzó un 4,1%, lo mejor después de los índices del 2000 y por último, Venezuela después de una tasa de -9,7% en el 2003, el rebote a causa de la precio del petróleo la llevó a un 15,3% en el 2004.
América Latina es dependiente de la economía mundial, en particular del nivel de demanda y del precio de los commodities. El 2005 será menos promisorio que el 2004.
Para sacar a América Latina de esta perspectiva desalentadora deberán producirse cambios profundos en la sociedad civil y su dirigencia.
La agenda latinoamericana 2005
El acontecimiento más importante será la Cumbre Hemisférica de Presidentes que se llevará a cabo en noviembre en Mar del Plata.
Sin duda, el tema del ALCA y su nulo progreso en los países atlánticos será motivo de especial interés por parte de EEUU.
Otras cuestiones aparecen en la agenda a medida que se cae el PBI, serán la pérdida de gobernabilidad a raíz de conflictos existentes, la mayoría internos, como el paradigmático caso de Bolivia y la apenas mejorada Colombia.
Le sigue en importancia el lanzamiento de la Comunidad Sudamericana de Naciones impulsada por Itamaraty desde 1999. Su concreción facilitaría la aspiración de Brasil de ingresar al Consejo de Seguridad como miembro permanente, junto con India, Alemania, Japón, en el caso que amplíe sus miembros.
Apreciamos que Estados Unidos, desde su actual posición de superpotencia no admitiría ni apoyaría un liderazgo hegemónico en la América del Sur.
La Comunidad de Naciones Sudamericanas serviría a Brasil de trampolín, como el único actor global de América Latina.
Duhalde desde el Mercosur también impulsa, además de la Unión Sudamericana, el acuerdo Mercosur-Unión Europea, un ingrediente que compite en parte con el gran anhelo de España de una Unión Iberoamericana, que en Guadalajara tuvo escaso apoyo, dado que muchos Presidentes no concurrieron.
América Latina como proyecto
Lentamente esta globalización en marcha va armando grandes acuerdos regionales. Sin embargo, el proyecto latinoamericano está en crisis, después de experiencias económicas de la ALAC y ALADI.
El crecimiento de los gobiernos de izquierda es un fenómeno que se está dando en Latinoamérica, quizás como consecuencia de una constante y creciente pobreza. Su falta de visión estratégica para salir de ella y de alianzas positivas, necesarias o temporarias para salir a navegar con rumbo propio y capitales de su propia gente, que confíe en su país y en sus dirigentes de turno, deberá ser revisada a la luz del avance de los países de economías abiertas y políticas liberales.
América Latina es marginada
Tienen enormes posibilidades de constituir un gran espacio cultural y social. Pero necesita acabar con el feudalismo panamericano. Ahora se necesita un gran espacio para la ciencia y la tecnología aplicada.
De este modo, el modelo económico se basará en sus propias fuerzas internas, sin copiar modelos de otras culturas.
Una inserción en la nueva economía global exige programas serios, sustentables, con concepciones estratégicas de mediano y largo plazo.
Un dirigente chileno con la talla de estadista, como Ricardo Lagos, opina que al “entrar al mundo global apuesta a entrar con todas las normas de la globalidad, no sólo macroeconómicas, sino también la que reclaman las sociedades organizadas”.
Es necesario en un mundo de inseguridad creciente, devolver a la gente su confianza en la democracia y principalmente en la libertad. Sin libertad no hay ni habrá democracia y en verdad el hombre latinoamericano en esta encrucijada está cada vez más dependiente que un hombre libre.
1 Sociedad de las Naciones – 3 Tomos - Editorial Alianza |