| NACIONES UNIDAS: LAS REFORMAS EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD
El sistema de seguridad está alterado. La nación más poderosa del mundo, hasta ayer (2001) invulnerable por más de 200 años, hoy está presa de miedo y a veces de pánico por un enemigo fundamentalista que con escasos medios y una convicción irreductible y dogmática, libra combates en cualquier tiempo y cualquier lugar de la Tierra.
Cualquier persona puede resultar víctima de ataques de los fanáticos radicalizados capaces de acompañar la muerte de los demás con la propia.
Esto modifica la antigua cosmovisión de un adversario abierto y desembozado como, como pudo ser la declaración del Pte. de Corea del Norte de poseer capacidad nuclear (12. 02.05).
Otra realidad nos ha dicho que el progreso y la prosperidad encuentran sus límites, así como la paz mundial.
El siglo XX dejó duras y trágicas enseñanzas con las víctimas y destrucción de la IGM. Dejó una región desvastada y crímenes inimaginables, donde una red de poder y la irracionalidad de un grupo de fanáticos produjo la masacre de millones de inocentes que encontraron seguidores para llevar a cabo un tremendo y masivo genocidio en 1939-1945, que no encuentra precedentes en la historia.
Las huellas indelebles que dejó al resto de la humanidad libre, fue suficiente para la creación de las Naciones Unidas, dotada de los instrumentos como el Consejo de Seguridad capaces de mantener y aún imponer la paz y la seguridad internacional si fuere necesario, según el Cap. VII de la Carta.
Las Naciones Unidas con motivo de cumplirse 100 años del Comité Nobel que proclamó que “la única vía negociable hacia la paz y la cooperación mundial pasa por las Naciones Unidas. Kofi Annan, su Secretario General, al recibir el Premio Nobel de Paz 2001, situó la misión de las Naciones Unidas en el siglo XXI en tres objetivos: eliminar la pobreza, prevenir los conflictos y promover la democracia.
K. Annan dijo que se requiere “una consecuencia nueva y más profunda de la santidad y la dignidad de cada vida humana, independientemente de la razón o de la religión” … “tendremos que proyectar más allá del marco de los Estados, por debajo de la superficie de las naciones o de las comunidades” … “la paz no pertenece solamente a los Estados o a los pueblos, sino a todos y cada uno de sus miembros de estas comunidades”.
Las aclaraciones pertinentes las formula K. Annan.
En un mundo incierto, la meta del milenio será eliminar la pobreza para el 2015.
Sin embargo, los esfuerzos hasta el 2004, registrados es que ha aumentado, según el informe de Rubens Ricupero, Director de la Conferencia para el Comercio y el Desarrollo de las Naciones Unidas.
En América Latina, sin bien permanece el interés por la democracia como la mejor forma de gobierno, han aumentado las preferencias por gobiernos autoritarios.
La democracia modera los conflictos, pero no los impide. A mayor autoritarismo, mayor conflicto. A fines del 2003 había más de 90 conflictos en el mundo. Por suerte, de baja intensidad, excepto Irak.
“Los obstáculos que ofrecen a la democracia tienen poco que ver con la cultura o la religión, como se pudo probar recientemente con las elecciones en Irak (80% de votación). Y mucho más complicado con el deseo de los que detentan el poder de mantenerse en el mismo a cualquier costo (vr. gr. Cuba).
Precisamente los conflictos nacen y se desarrollan en aquellos países donde no se respeta la ley y se violan los derechos de la ciudadanía. Con el agravante que lo local se derrama en la vecindad.
Prevenir los conflictos no sólo es responsabilidad de cada país, sino también de las Naciones Unidas.
El peso de los EEUU en las reformas en las Naciones Unidas
Estados Unidos al término de la IIGM jugó un rol decisivo en la creación de las Naciones Unidas cuando se firmó la Carta de San Francisco en 1945 con la firma de 52 países, incluyendo la Argentina.
Hoy existen en las Naciones Unidas, 191 países y todo parece indicar que es necesario un aggiornamiento de la Organización, en particular después de los atentados del 11-S, el 11-M y la amenaza instalada en el Oeste asiático con la política nuclear de Corea del Norte, que afecta la seguridad regional y mundial.
Las advertencias de EEUU poco o nada sirvieron para que un país extremadamente pobre colocará todos sus recursos al servicio del poder de la clase gobernante.
Tras los atentados a las Torres Gemelas y al Pentágono, EEUU saltó la valla del multirateralismo y puso por delante la prioridad de la seguridad de la Nación e invadió Irak.
Para EEUU, “cuando el Consejo de Seguridad legitima su política es útil; en caso contrario es un elemento de irritación, según Mall Ferguson de Colossus. Para los estadounidenses, según el sondeo del Pew Center de agosto 2004, el 88% cree que lo primero es defenderse de los atentados, el 72% luchar contra el SIDA y otras enfermedades y el 71% combatir las armas de destrucción masiva.(ADM)
El triunfo de G. W. Bush en las elecciones de noviembre de 2004, priorizando la seguridad y luego ratificada en el mensaje al Congreso sobre el “Estado de la Unión” confirma la política de Estado.
Dick Cheney aseguró que: “Nunca Bush pedirá permiso para defender a los norteamericanos”.
El mismo J. F. Kerry durante su campaña sustentó: “Nunca permitiré que ningún país ni ninguna institución vete lo que debemos hacer para proteger a nuestro pais”. O sea, que cualquier reforma debe tener en cuenta estas políticas de los EEUU. Ello motivó el enfrentamiento sobre la legalidad de la guerra con la posición de K. Annan, a lo que se suma el deterioro por las acusaciones de corrupción multimillonaria por el Programa Petróleo por Alimentos.
Los costos de las Naciones Unidas
Son conocidas las críticas por los costos de las Naciones Unidas y su poca eficacia, John Danforth, embajador ante la ONU, ha declarado a The Washington Post: “Naciones Unidas es una parte importante del multilateralismo, esencial para nuestra política exterior, pero es muy difícil que se aprueben resoluciones sólidas” (…).
“Está hecha para el compromiso y para hablar. Es muy difícil crear auténticas políticas para la florida estructura del multilateralismo, versión ONU”.
John Danforth, se pregunta para qué tener este edificio?, haciéndose eco de la ineficacia y gasto inútil.
EEUU aportó el 20% de los gastos; o sea, unos U$S 3.000 millones entre 2002 y 2003.
La política de poder
Varios fueron los esfuerzos del Secretario de Estado, Colin Powell para lograr que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara la intervención a Irak. Pese a la Resolución 1441, la oposición de Francia, Alemania y Rusia y el argumento de darle más tiempo a Irak precipitaron el desembarco de los aliados (EEUU, G. Bretaña y España) de las Azores. Así se llegó a un punto muerto en el Consejo de Seguridad hasta nuestros días, en esta materia.
En realidad, no fue la crisis de Irak, sino que el problema es la unipolaridad de EEUU, que resulta incompatible con el modo que funcionan las Naciones Unidas.
El mundo del poder cambió. Lo que cambió fueron las Instituciones del pasado. Cincuenta años en medio de una brutal revolución tecnológica no es motivo y causa para retornar al pasado lo irretornable.
Las oposiciones
Además de Rusia, Alemania y Francia que timonearon la oposición, el mundo de Países No Alineados (114 países en vías de desarrollo) se opuso a la intervención.
Dos grandes aliados comerciales como Chile y México se abstuvieron en el Consejo de Seguridad a la hora de la verdad.
Las divisiones culturales con respecto al uso de la fuerza no sólo separan a Occidente del resto del mundo. Cada vez más, también separan a EEUU del resto de Occidente.
Quiénes deben hacer las reglas, cada Estado per se, o las instituciones supranacionales ? 1 .
Lo cierto es que hasta la fecha, a pesar del esfuerzo por subordinar el uso de la fuerza a la norma de la Ley (monumento experimental del siglo XX) ha fracasado.
En Kosovo, intervino la NATO, sin autorización del Consejo de Seguridad..
Estados Unidos para este siglo XXI acaba de nombrar a 6 países Ejes del Mal: Bielorusia, Myanmar, Cuba, Corea del Norte, Irán y Zimbabwe.
Normas epifenomenales
“La Ley normalmente influye sobre la conducta; ése es su propósito. Sin embargo, estando en plena forma, las instituciones legalistas internacionales, los regímenes y las normas relacionadas con la seguridad internacional son en gran medida epifenomenales –es decir, reflejo de causas subyacentes-. No son determinantes independientes, autónomos, de la conducta de un Estado, sino que son los efectos de fuerzas mayores que dan forma a esa conducta. A medida que las corrientes más profundas cambian, y a medida que emergen nuevas realidades y nuevas relaciones –nuevos fenómenos -, los Estados se reposicionan para aprovechar nuevas oportunidades y reforzar su poder. Las violaciones de las normas de seguridad ocurren cuando esa nueva posición deja a los Estados fuera de sincronización con instituciones fijas que no se pueden adaptar. Las que alguna fueran normas activas se convierten en normas burocráticas”. 2
El mundo se desplaza aceleradamente hacia una nueva era de transición de cambios profundos.
Las leyes no son lógicas. Son empíricas. Cambian según los “momentum” de la historia, de los países, de los gobiernos de turno y de los grupos de poder.
La igualdad de los Estados
No es lo mismo la opinión de EEUU en la OEA que la del “Estado patio” de la caribeña Santa Lucía.
Los Estados no son igualmente soberanos. A medida que avanza la globalización, el mundo sin fronteras se hace más notorio.
El principio de la igualdad rige en la Asamblea de las Naciones Unidas, pero no en el Consejo de Seguridad.
Aquella igualdad no alcanza para manejar las crisis emergentes que se suceden día a día.
El Consejo de Seguridad sigue siendo útil para determinadas situaciones y casos (p. e. Timor Oriental, Haití, etc.). Pero cuando se refiere a situaciones directamente ligadas a la jerarquía superior del poder mundial, terrorismo y sobre todo ADM, como la amenaza nuclear de Corea del Norte y la potencial de Irán.
Ni el Consejo de Seguridad ni las Naciones Unidas encuentran la situación bajo el imperio de la Ley. El problema no es el uso de la fuerza, sino el mal uso de la fuerza.
Lo prudente ante el fracaso del Consejo de Seguridad y la pérdida de credibilidad del organismo supra será crear nuevas estructuras institucionales capaces de mantener la paz y el orden internacional, las de común acuerdo al menos de los grandes, no podrían desconocer la realidad de la preeminencia norteamericana, por lo menos hasta comience su ocaso … Como todos los imperios.
La credibilidad de la ONU
El fracaso del Plan Petróleo por Alimentos, investigado por el designado Paul Volcker revela “irregularidades muy serias” en la gestión del citado Programa.
Un informe previo del Senado de los EEUU revela que la defraudación en dinero a través del contrabando de petróleo alcanzó a U$S 21.000 millones. El programa estaba dotado con U$S 64.000 millones.
El jefe de personal de la ONU, Mark Malloch Brown, dijo que “El contrabando de petróleo estaba fuera del control de la ONU. Era responsabilidad de los estados miembros”.
El propio Volcker insistió en que las irregularidades en el programa son una fracción de los ingresos ilícitos que obtuvo el régimen de Saddam al margen del programa humanitario.
Las naciones del Consejo de Seguridad sabían que Saddam tenía convenios de venta de petróleo con Jordania, Siria, Egipto, Turquía, Jordania.
El ala más radicalizada de la derecha de EEUU lo acusa a Kofi Annan de violación de las reglas y procedimientos de la ONU.
El jefe de personal Malloch pide que “ponga en su debido contexto. Ahí está la gran historia y en ella la ONU es una parte muy pequeña”.
Pese al embargo económico a Irak, todos los países del Consejo de Seguridad sabían de estos negociados.
Según Volcker “las evidencias son extremadamente preocupantes“.
El informe Volcker acelera la reforma de la ONU, generando el incremento en la desconfianza de la Institución.
El sistema no es perfecto. La ONU sigue siendo indispensable, pero con cambios y refuerzos en la seguridad colectiva.
La reforma de la ONU es necesaria y una buena oportunidad para agilizarla y modernizarla en términos de resultados concretos y sin muchas dilaciones.
El conflicto Bush más derecha conservadora vs. Kofi Annan no es para que la sangre llegue al río, siendo que EEUU conocía el caso y no actuó.
El asunto es que Annan osó decir que la guerra fue ilegal y el ataque a Falluya un error.
Las reformas en el Consejo de Seguridad
Un panel de notables nombrado por K. Annan publicó un informe con propuestas para la reforma de las Naciones Unidas.
Las medidas procuran concentrarse en la prevención de conflictos y la reconstrucción de Estados fracasados.
Se propone una definición de terrorismo que ayudaría a las Naciones a unir fuerzas y luchar contra el terrorismo y establece reglas claras cuando puede estar justificado el uso de una “fuerza preventiva” para repeler una amenaza inminente.
Los diferendos por la ocupación de Irak dividieron a los Estados.
La hipótesis de reforma del Consejo de Seguridad
Desde 1945 la Carta de San Francisco prevé una composición de 15 miembros, 5 con derecho a veto: China, Francia, Rusia, EEUU y Reino Unido y 10 Permanentes elegidos por la Asamblea General , con una duración de 10 años.
La Comisión de Alto Nivel designada por K. Annan, formada por 16 personalidades internacionales, propone un Consejo articulado por 24 miembros:
5 miembros con derecho a voto
11-12 miembros no permanentes elegidos por 2 años
7-8 miembros semipermanentes elegidos por 4/5 años, entre los que se encuentran los de alto PBI, desarrollo y extensión territorial como Japón, Alemania, India, Nigeria, Brasil, etc.
Con el argumento de que ese organismo debería ampliar su representatividad, algunos Estados han reclamado a todas voces su derecho a ocupar en el Consejo un asiento permanente, tal el caso de India, Alemania, Japón, Brasil.
Nuestro vecino, si tal caso ocurriera, adquiriría una medida hegemónica en las cuestiones de paz y seguridad por un lado, y por otro, avalaría la propuesta de constituir la Unión Sudamericana que difundida por Itamaraty en 1999, hoy halla algunos fogoneros como el ex Pte. interino, E. Duhalde.
La Argentina se opone a la ampliación de los sitios permanentes y también a la creación de posibles nuevas categorías de miembros, como sería la de semipermanentes. La posición es de rechazar los privilegios y estar en contra del poder de usar el veto.
Esta posición fue explicada por el Pte. Kirchner desde el podio de la Asamblea General.
Los países que se oponen a los privilegios en el Consejo de Seguridad, se están agrupando para actuar de consuno. En el caso de Canadá, Italia, Australia, Nueva Zelanda, a los que se agregarían Austria, España, Polonia, Ucrania.
Creemos que EEUU se opondría a conceder un status mayor a Brasil, pese a las declaraciones de C. Powell en su visita (06.10.04). Dijo que Brasil es un candidato “muy serio” para ser miembro permanente del Consejo de Seguridad en la medida que este tenga un formato más amplio.
EEUU en la situación actual de hiperpotencia, no creemos que eleve la categoría de Alemania después de sus drástica oposición a la intervención en Irak.
El poder no se regala, ni se transfiere graciosamente.
Opiniones interesadas de miembros conspicuos
Durante el desarrollo de los discursos en la Asamblea General los principales países expresaron su apoyo a la integración de Alemania, Japón, India y Brasil.
El Mtro. Michel Barnier (Francia) afirmó estar de acuerdo con la ampliación de las dos categorías de miembros permanentes y no permanentes expresando su apoyo de Alemania, Japón, Brasil e India, más un país africano.
Jack Straw, canciller británico, apoyó lo mismo omitiendo el asunto africano.
La incorporación de Alemania y de Japón se explica porque juntos representan el 28% del presupuesto de la ONU.
En el caso de India porque representa una sexta parte de la población mundial y en el de Brasil porque intenta ser miembro permanente desde 1945.
Brasil alude su extensión territorial, más de 8 millones de kms.², su potencial y su población de unos 170 millones de habitantes. Su PBI en el 2001 era de U$S 1.300.000 millones, con unos U$S 7.000 per capita.
Lo importante es que tanto Estados Unidos, como Rusia y China, no han sido muy claros en sus decisiones y preferencias.
EEUU obviamente se muestra favorable a la inclusión de Japón (seguramente no diría lo mismo China), entre el grupo de miembros permanentes y, por supuesto, no está de acuerdo con la incorporación de Alemania.
Como se puede observar el juego de los intereses de las grandes potencias se mantienen muy reservado y solo se aplica en función del interés nacional y relativamente de los aliados de oportunidad.
La ONU se haría algo más democrática, pero el poder de veto de los 5, quita toda posibilidad de eliminar privilegios.
Entre todas las propuestas, la que parece tener cierta lógica es la del Panel de Alto Nivel sobre Amenazas, Desafíos y Reforma de las Naciones Unidas, que sugiere la creación de miembros semi permanentes, cuyos mandatos durarían entre 4 y 5 años y carecerían del derecho de veto. Tampoco tendrían garantizada su estabilidad, de modo que a su debido tiempo podrían ser reemplazados por otros países, ya fueren de la misma región o de otra. Dependiendo de los criterios de selección. Evidentemente, ciertos criterios rotativos serían muy aconsejables.
En realidad Argentina desarrolló un papel poco activo en apariencia. Podría estar moviéndose por líneas más reservadas dentro de la comunidad internacional.
1 Archivos del Presente N° 31 – Michael Glennon – 2003 – pág. 123
2 Ibidem – Archivos del Presente |