SEGURIDAD INTERAMERICANA

La seguridad cobra una valoración diferenciada, según el sistema mundial, regional y local.
Para no ir demasiado lejos y hacia atrás, la amenaza de las Potencias del Eje durante la IIGM y posteriormente de la URSS, trajo como corolario para esta parte del mundo, el Tratado de Asistencia Interamericana Recíproca (TIAR) en 1947, generado fundamentalmente ante la eventualidad de una intervención extra continental y las secuelas de la expansión marxista – maoista - comunista impulsadas por la Unión Soviética y China en el período bipolar del mundo del poder (1945-1989).
La caída del Muro de Berlín (1989) , aún hoy, no impide las pequeñas recidivas y las nostalgias del fracaso a través de una sórdida guerra sicológica que aún gana adeptos, cuando con la democracia no se come ni se sueña.

Las nuevas amenazas

El mundo ha cambiado en los últimos lustros del siglo XX. Para algunos por la implosión de la URSS, para otros,
por la revolución tecnológica de las telecomunicaciones y la cibernética que nos convirtió en habitantes de una aldea global, donde las variables tiempo y espacio cobraron una nueva dimensión.
Al término del sistema bipolar no cesaron ni el narcotráfico ni el terrorismo, las guerras civiles internas, ni tampoco las acciones o intervenciones de Estados poderosos sobre minorías o pequeños Estados.
Una actualización de las viejas y nuevas amenazas, ponen en lista las siguientes:
• Terrorismo transnacionalizado
• Guerrilla narcotraficante
• Guerrilla terrorista
• Crimen organizado internacional
• Violaciones a los DDHH
• Disputas territoriales
• Luchas étnicas-raciales, religiosas y civilizacionales
• Reivindicaciones indígenas
• Egas. humanitarias complejas
• Desastre ambiental y natural
• Corrupción
• Violaciones al sistema democrático en las Américas
• HIV
Después del 11-S

El despiadado e inhumano ataque a las Torres Gemelas en pleno Manhattan revela la falta de límites morales a la capacidad de destucción de la humanidad por parte de individuos, grupos fundamentalistas, sectas y aún naciones (“del mal”) que no reparan prácticamente en nada, ni aún en su propia existencia.
Bruscamente hemos entrado en una vulnerabilidad extrema frente a un terrorismo fundamentalista que usando tecnologías muy modernas, no encuentra límites de fronteras y sus líderes permanecen invisibles.
Sin ir más lejos de esta afirmación, la captura del estratega del ataque a las Torres Gemelas, Jalid Sheikh Mohamed, planificador (Nº 3) de Ben Laden, fue atrapado casi un año y medio después del asesinato masivo de miles de inocentes.
Este tipo de ataque, si bien tuvo por blanco al “enemigo real y simbólico”, EEUU, por la naturaleza global de esta guerra sin fronteras y quizás sin final y sin grandes victorias, habilita a cualquier país como escenario de los ataques. De ahí pues que muchas manifestaciones por paz encuentran su causa profunda en la ansiedad y el miedo que despierta el terrorismo y las armas de destrucción masiva en manos incivilizadas y fanáticas.

Las instituciones de seguridad continental americana

Las instituciones más una red creciente de acuerdos, protocolos, declaraciones, convenios, se concentran en tres instituciones continentales.
La Organización de Estados Americanos (OEA), que es ámbito político diplomático por excelencia, que a raíz del 11-S y acorde con las Resoluciones de ONU contra el terrorismo (1173 y 1177) en la reunión de Cancilleres de la OEA el 21.09.01 se solidarizó con EEUU, se comprometió “a fortalecer la cooperación para impedir que grupos terroristas operen en sus territorios y adoptó el com-promiso de perseguir, capturar, enjuiciar, sancionar y acelerar la extradicción de perpetradores, organizadores y patrocinadores del terrorismo”.
La segunda institución es el TIAR (1947), que ha sido sobrepasado por los hechos (caso Malvinas) y por la Resolución de la OEA contra el terrorismo.
El tercer elemento que aún permanece desde el TIAR es la Junta Interamericana de Defensa, cuya misión ha quedado desactualizada, es y ha sido motivo de estudio para su perfeccionamiento a la luz de las amenazas. Por otra parte, no todas las amenazas se corresponden al ámbito militar, sino que se derramen al ámbito público policial.
El narcolavado y el tráfico de drogas es un tema típicamente civil que se corresponde a los policías y fuerzas de seguridad, Gendarmería, carabineros, etc.
En esta materia frente a situaciones de emergencia como en Río de Janeiro, el Gobierno del Pte Lula Da Silva ha ordenado que en Río de Janeiro participen las FFAA en el programa de lucha contra el narcotráfico.
La crónica periodística indica que pese a la presencia del Ejército, la violencia aumentó durante el Carnaval de Río. El número de homicidios saltó de 59 a 70 (2001-2). La Gobernación pidió que permanezca el Ejército en las calles de Río para colaborar en la lucha contra las bandas de narcotraficantes.
Al parecer, la disposición no cayó nada bien en las Fuerzas, donde hasta hace poco lo previsto era participar en el Programa Hambre Cero y en la reparación de caminos.
Sobre esta cuestión espinosa, la política exterior de EEUU ha venido insistiendo en que las FFAA participen en la lucha contra el narcotráfico. Las respuestas de los países latinoamericanos, en general ha sido negativas.
Una medida positiva en el ámbito internacional que acerca no sólo las FFAA al pueblo, sino que pone orden y brinda servicios es el apoyo a la comunidad en crisis, sin clientelismo político y en general sin intereses mezquinos.

La Junta Interamericana de Defensa

Casi siempre ha permanecido a la sombra de la OEA como un organismo poco útil a los fines de la seguridad continental y mucho menos en la guerra. Ahora ha cambiado su rol.
Su función es delicada, ya que los ataques no son externos, sino invisibles, sin frontera y se mezclan en la sociedad civil con la delincuencia.
Hoy, por ejemplo, hay personajes de las FARC que predican sus causas por los países sudamericanos, incluso Argentina, que toman contacto con políticos nacionales y las universidades del Estado les brindan sus tribunas y sus aulas para que estudiantes poco avisados se enganchen en sus causas y prácticas antidemo-cráticas, belicistas y subversivas.
Que puede hacer la JID, si los Gobiernos permiten que el derrame de las guerrillas colombianas (FARC, ELN, etc.) invada a los vecinos sudamericanos.
La JID, sin embargo, frente a estas amenazas y otros como el terrorismo, es un órgano de consejo para los Embajadores ante la OEA y su Secretario General.
El 14.09.01 el Consejo de delegado de la JID expresó su solidaridad y condena a los terroristas internacionales y a aquellos países, organizaciones e individuos que facilitarán los actos de terrorismo cometidos.
La JID se comprometió “firmemente a fortalecer la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo en todas sus manifestaciones”. Incluso la JID cuenta con el Colegio Interamericano de Defensa que es un órgano de alto nivel estratégico y geopolítico con capacidad de investigación de casos americanos y mundiales y de acertadas recomendaciones.
En la actualidad el Pte. de la JID y el Director del CID es la misma persona, el Mayor General US Army, Carl H. Freeman.
El CID a raiz del 11-S organizó un semanario sobre el sistema interamericano y las recientes amenazas transnacionales”. Los temas fueron:
• Los DDHH y las RRII
• El Sistema Interamericano y las Naciones Unidas
• La Seguridad y Defensa del Sistema Interamericano
• El terrorismo, la subversión y el narcotráfico en el continente
• El Sistema Interamericano y las amenazas transnacionales.
Lo citado comprueba que cuando las amenazas se materializan, los órganos de planificaciones se ponen en marcha y hacen propuestas adecuadas. Lo importan-te –a veces- es evitar las generalizaciones. Deben respetarse las particularidades a partir del 11-S la JID se ha dedicado a analizar los futuros escenarios que po-drían afectar la seguridad hemisférica, además de identificar aquellas medidas que la OEA pudiera adoptar o proponer a los Estados que la OEA pudiera adoptar o proponer a los Estados miembros para contrarrestar los impactos del terroris-mo. Así es como se estableció el Equipo de Acción de Crisis a fin de analizar la situación y responder a las necesidades de la OEA u otros órganos pertinentes.
La grave crisis económica y financiera que asola a grandes países como Brasil, Argentina, Venezuela, que está derivando en hechos de violencia creciente (piqueteros en Argentina bloqueando ciudades, cocaleros amenazando al Gobierno del flamante Pte. de Bolivia, narcotraficantes cariocas amenazando la gobernabilidad local; y en un pasado no muy lejano, la guerrilla de Sendero Luminoso poniendo en juego la seguridad y estabilidad del Estado peruano, que obligó al em-peñamiento de la totalidad de las FFAA y de Seguridad del Perú; el “ejército” de los sin tierra brasileños frenados por una esperanzada promesa de reforma agraria del Pte. Lula Da Silva.
Los desafìos son crecientes. Los partidos políticos hoy desorganizados y divididos están perdiendo terreno en captar las demandas del pueblo.
Las ONG han avanzado ocupando todos los espacios de la sociedad civil, pero encuentran bloqueados los accesos a la representación, porque los partidos políticos, se han abroquelado alrededor de disposiciones que los protegen, sin en-tender o haciéndose los distraidos que deben aggionarse y recuperar los espacios perdidos o dar cauce a nuevas corrientes.
En la medida que todas estas nuevas fuerzas, corrientes sociales, intersectoriales no encuentren respuesta, la seguridad interior y regional estará en juego, alejando inversores al faltar un clima de convivencia y confianza en las instituciones y su dirigencia.

La escasa respuesta a la seguridad

En general, los Estados y sus Gobiernos, mientras a ellos no les toque alguna amenaza cierta, permanecen poco permeables a la cuestión.
En tanto que cuando ocurre una situación de vulnerabilidad, ya es demasiado tarde para tomar las contramedidas preventivas.
Faltan estudios, análisis, previsionalidad y adopción de medidas para cr ear una cultura de la prevención en materia de seguridad.
La inseguridad es el resultado de muchos factores.
La delincuencia no se combate solo con reducir el conflicto peruano-ecuatoriano, sino con medidas económicas, sociales y políticas.
La inseguridad es el resultado de la imprevisibilidad, el desorden, la corrup-ción, la pérdida del control, la ausencia del Estado, la debilidad de las dirigencias, etc.

La estabilidad política de la región

En América Latina funcionan democracias bastante débiles.
De tiempo en tiempo, las caídas de Gobierno bordean el golpe de Estado. Los militares se han retirado de los temas políticos, haciendo un paso al costado. Sólo garantizan la Constitu-
ción, la defensa territorial y la paz interior en situaciones de extrema emergencia.
Algunos Gobiernos apenas se sostienen en el poder. Más por factores externos de obligaciones internacionales (cláusula demócrata) que internas por mantener la continuidad del régimen democrático, aunque poco representen para el pueblo.

Mantenimiento de la paz continental

Se considera que la fortaleza de las instituciones americanas ha permitido mantener la paz en la región.
La OEA y las reuniones bianuales de Ptes. de las Américas han contribuido a ello. Del mismo modo, el Grupo Río en el conflicto peruano-ecuatoriano.

Prevención y seguridad

Todo el continente incluyendo a EEUU carece de una acendrada cultura de la prevención y de la seguridad.
Ante cualquier evento adverso, la sociedad no está preparada suficientemente, espiritual ni materialmente.
La cura del mal está en la vacunación previa.
Lo mismo ocurre con las nuevas amenazas. Los Gobiernos y las dirigencias están mirando para el costado. Tienen temor de adoptar las medidas preventivas en cada caso, para no alarmar, molestar y perder votos o popularidad.
La sociedad y los países se sienten desprotegidos.

La inseguridad interior proyecta seguridad exterior

Hagamos algo antes que sea demasiado tarde.
El proceso de recuperar la seguridad suele ser muy costoso.
Si las democracias se debilitan, qué queda para la Seguridad.
La seguridad es un componente de la estructura del Estado moderno.
Si el Estado está ausente, la seguridad se tambalea local y regionalmente.
La alta vulnerabilidaad de EEUU quedó demostrada porque el Estado carecía de políticas e instrumentos de seguridad interior.
De poco valen los escudos espaciales cuando el enemigo inidentificable está dentro royendo la integridad de la sociedad civil.
Dice Robert Kaplan -1- “el pueblo norteamericano aprendió que para influir moralmente en el mundo se debe primero preservar la seguridad propia, así como la reputación del poder. La necesidad de mantener el poder y la seguridad deben venir primero, nuestros valores vendrán después “.

Doctrinas y principios ligados a la Seguridad
A medida que cambia el mundo y las relaciones de poder, varían las doctrinas de seguridad.
En el área americana, Monroe y Drago son las expresiones de dos concepciones diferentes.
Monroe (1823) en aquella época decía “los continentes americanos, por la libre e independiente condición que han adquirido y que mantienen, no pueden en lo sucesivo, ser considerados sujetos a ulterior colonización por parte de ninguna potencia europea”.
Más adelante en 1912 el Secretario de Estado Root afirma: “es un hecho inevitable y lógico que nuestro destino manifiesto es controlar los destinos de toda América”.
La praxis de la política exterior norteamericana registra numerosos hechos de intervención en el Caribe y Centroamérica.
Pero en 1902, nuestro Canciller Drago en víspera de la intervención colectiva realizada por Alemania, Inglaterra e Italia contra Venezuela para forzarla a pagar su deuda contraída con particulares de esos países, envía una nota al Pte. Roosevelt, repudiando el empleo de la fuerza para forzar a un Estado a cumplimentar sus obligaciones de pago. El tiempo consagró este contenido que derivó en el principio de no intervención en los asuntos internos de un Estado.
La aplicación de esta hoy llamada doctrina Drago es vulnerada a diario, para el caso de las enormes deudas externas de países latinoamericanos que se ven presionados a cumplir “normas” del FMI, órgano liderado por el G-7, en particular EEUU.
Para no ir tan lejos, semanas atrás EEUU destacó 150 soldados a algún lugar de Colombia para rescatar a tres norteamericanos apresados por las FARC que tripulaban una aeronave e reconocimiento.

La seguridad en el Mar

Increible para estos tiempos. Aún continua la piratería en algunos como el Océano Indico y el Pacífico, etc.
En el Mar Argentino ZEE, las violaciones a las convenciones internacionales sobre conservación de las especies y las depredaciones de buques piratas que explotan sin piedad, la riqueza ictícola es un hecho que con frecuencia, señala la prensa en noticias y diversos editoriales, donde se observa que la seguridad del Estado y su brazo armado de control y de la justicia dejan mucho que desear, al que se agrega el ingrediente de la corrupción en el otorgamiento indebido de canones y permisos de pesca en algunos casos.
El otro capítulo es el tránsito ilícito marítimo de importantes cantidades de droga que salen por las costas y/o ríos o entran procedentes de países vecinos.

La Triple Frontera

Merecería todo un capítulo especial. El caso de la Triple Frontera en ciudad del Este, ha mostrado especial preocupación en los países involucrados y por los EEUU como “guardián” de la seguridad continental en la lucha implacable contra el terrorismo transnacional.

-1- Washington Post

Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi