LA GOBERNABILIDAD DE BOLIVIA Y LA PAZ AMERICANA – 1ª parte

El estado del mundo

La actual situación mundial se caracteriza por la caída de las amenazas nucleares y la feroz lucha por el poder entre la ex URSS y los EEUU.

En cambio se suceden luchas por los espacios de poder económico, comercial, financiero y político, preferentemente.

Globalmente considerado el mundo está en crisis. Una crisis social y moral profunda y creciente donde la desigualdad divide a cada región y cada Estado. La desigualdad se ha instalado en América Latina y el Caribe, creando una situación de debilitamiento de las estructuras y el sistema democrático.

 

Los Estados Débiles

El mundo está más débil y más violento. Los Estados más poderosos se han debilitado. En un universo diverso, unos crecen más que otros.

Muchos Estados, fruto de su juventud se debilitan por sus carencias de herramientas para el progreso y desarrollo de los pueblos que crecen demográficamente sin sustentabilidad en el tiempo.

La pobreza visible e invisible, la desorganización urbana, la criminalidad, la corrupción, la violencia, el tráfico y el lavado de drogas, el alcoholismo, la desorganización institucional, son todas manifestaciones de la sociedad actual.

El documento “on the Brink Weak States and US Nacional Security “describe como los casos extremos de Estados fracasados: Haití, Somalia, etc.

Otra categoría es la de los Estados debilitados cuyas características están determinadas por brechas o fallas de seguridad, incapacidad del Estado y fallas de legitimidad.

Bolivia es uno de los 74 Estados débiles que cita dicho documento.

Cuando la combinación de estas funciones esenciales se presentan en los países debilitados, el resultado afecta el bienestar del pueblo, la seguridad de las víctimas y la estabilidad del sistema internacional.

El informe elaborado por el Congreso de los EEUU juntamente con la ONG Center for Global Development, recomienda medidas sugeridas orientadas hacia la prevención de los problemas donde la cooperación internacional y regímenes juega un rol primario.

Los pares de mayor desarrollo y las agencias de Naciones Unidas y América deben producir cambios en sus políticas y estrategias para en última instancia, reducir las amenazas a la paz y a la seguridad internacional 1 .

 

Los países democráticos en América Latina

Desde la década de los '80, sin mayores precisiones opera en América Latina un proceso de democratización, en mayor o menor grado que se adopta con el sistema más apto, para poder compatibilizar el crecimiento económico con equidad social.

El pasaje de regímenes autoritarios a sistemas democráticos trajo muchas esperanzas de reivindicación política (ejercicio del voto) reavivamiento de los partidos políticos y de reinserción en el mundo occidental, con renovados bríos para integrar un continente con 34 Presidentes elegidos democráticamente, participando en Cumbre de las Américas.

La renovación y compromiso con la democracia aumentó a tal punto de los países pese a los golpes de Estado civiles, bien se cuidan de aparecer con soluciones de fachada democrática, a fin de evitar la exclusión prescripta en la cláusula democrática de las Américas.

Haciendo un balance a comienzos del siglo XXI se pudo observar que la eficacia de los gobiernos, así como la gobernabilidad dejó mucho que desear en la mayoría de los países, al punto que se ha puesto en peligro la estabilidad del sistema y ha habido una caída en la creencia de que la democracia resuelve todos los problemas de la gente, especialmente los más pobres.

Recientes estadísticas (encuestas) señalaron que hubo un aumento en el porcentaje de gente que quiere volver a los sistemas autoritarios y al caudillaje vernáculo.

Es curioso, mientras pareciera que en los autocráticos países árabes, empieza a despertar el signo democrático en la América Latina , revolucionaria, constructora de Repúblicas en el siglo XXI , se quiere retroceder cerrando oportunidades educativas, sociales y económicas.

 

El concepto de gobernabilidad

La gobernabilidad es la capacidad de las instituciones de una comunidad política de actuar eficazmente, lograr la estabilidad institucional, conducir los destinos del país con objetivos claros, transparentes y eficaces, abrir los cauces de la participación de la ciudadanía, especialmente de los jóvenes y mejorar el bienestar general con equidad, así como la calidad de vida de todos los habitantes.

Una buena gestión gubernamental trae no sólo apoyos y consensos, sino también la aceptación de la obediencia ciudadana en el pago de impuestos, respeto por el otro, diálogo y construcción de una sociedad civilizada.

Así los acuerdos básicos entre los diferentes sectores políticos, supone el arribo a políticas de Estado permanentes por encima de los avatares de la coyuntura.

El resurgimiento de la pobreza, la marginalidad y la exclusión han crispado el ámbito político por su impotencia, en mejorar los niveles de distribución de la riqueza, para buscar sociedades más equilibradas, con mayores oportunidades de acceso al empleo, la educación, la salud, la vivienda digna, la participación ciudadana, y en suma, una mejor calidad de vida.

Los mecanismos de participación de la sociedad civil deben ser reactivados no sólo para superar la apatía, el conformismo retrógrado, el clientelismo por un lado y por otro, la desconfianza y el distanciamiento de la acción política como motor del sistema democrático.

América Latina por ahora no tiene las guerras que se libran en el Oriente próximo, ni se ha instalado el terrorismo transnacionalizado que mete miedo en las sociedades desarrolladas de Occidente.

Tampoco padece de las luchas tribales del África Central (Congo, Sudán, etc.) y las invasiones de migrantes hacia Europa y EEUU atraídas por el bienestar y oportunidades de vida y empleo.

Sin embargo, el aumento de la pobreza, la pérdida de equilibrio, el debilitamiento de la gobernabilidad, el descrédito de la clase política y dirigencial, más preocupado por su sobrevivencia que por el subsistir de la gente han traído fuerte preocupación sobre el devenir de las naciones latinoamericanas y cierto clima de inestabilidad institucional.

 

El caso boliviano

Bolivia siempre fue una Nación muy rica en grandes recursos naturales. Explotados primariamente por el imperio español. En la época colonial las minas de plata de Potosí dieron respuestas a las ansias de riqueza del conquistador.

El siglo XIX la minería del estaño dominó el escenario político hasta mediados del XX. Y a partir de entonces las fabulosas reservas de gas natural y en parte de petróleo lo han convertido en centro de disputas internas y externas por disponer, hoy, del recurso energético más buscado y causa de guerras en todo el mundo, particularmente en el Oriente próximo.

Bolivia como es tan rica en recursos, igualmente es la Nación más pobre de Sudamérica, con dos tercios de los 9 millones de habitantes, con una inestabilidad política permanente que produjo casi 200 golpes de Estado en los últimos cien años.

El enfrentamiento actual es de carácter político y social y hasta el presente la misión del Estado, no encuentra su rumbo porque el capitán de la nave encuentra escollos en cada milla, resultando imposible avanzar.

El equilibrio institucional es cada vez más difícil de mantener.

El choque se presenta entre dos concepciones de cómo construir un Estado que hoy existe, como organizarlo y cómo servir a la sociedad para sacarla del actual marasmo de pobreza y de violencia creciente.

El Pte. Carlos Mesa es un líder sin partido que tomó el cargo cuando su Pte. Gonzalo Sánchez de Lozada fue destituido y renunció tras una dura represión que causó más de 70 muertos y 200 heridos, a seguidores del líder sindical Evo Morales, un dirigente aymará que no terminó la escuela primaria. Nacido en Orenoca, provincia de Oruro, es un activista desde los 13 años, ligado a los sindicatos indígenas cocaleros.

En 1988, Morales fue elegido dirigente de la Federación del Trópico y actualmente es el líder del Movimiento al Socialismo (MAS), que es la segunda fuerza en el Congreso Nacional y aspira como árbitro de esta situación al cargo presidencial.

Carlos Mesa es periodista e historiador, hijo de dos prestigiosos historiadores del arte.

Mesa, ligado a los medios de comunicación, entró a la política de la mano de Gonzalez Sánchez de Lozada.

Cuando Mesa llegó al poder, lo hizo con el respaldo de Evo Morales.

Ambos luchan en modo diferente por la nacionalización de los hidrocarburos, pero en distintos tiempos. Evo Morales, ya, todo al Estado.

Mesa con su proyecto paralizado en el Congreso, marca los tiempos: vivir y dejar vivir.

Mesa prefiere respetar los contratos y crear nuevas empresas del Estado que compitan en el mercado.

Ambos líderes no se pusieron de acuerdo porque tienen dos concepciones distintas del Estado.

La de Mesa es un Estado abierto a la inversión.

Evo Morales es un modelo cercano al de Castro o de Chávez.

 

Los bloques

Los cocaleros de Evo Morales y los sindicatos vienen desde hace tiempo bloqueando los caminos con elementos naturales (piedras y árboles) los caminos de Bolivia, no sólo cerrando el tránsito, sino también paralizando la economía y de ese modo intenta ahogar al gobierno de Mesa, que se opone a rajatabla, reprimir a los pobres con la Policía y las FFAA, ante tal sistemática obstrucción.

Esta situación llevó al Pte. Mesa a presentar su renuncia al Congreso que fue rechazado de inmediato, dejando descolocado al líder Evo Morales.

Mesa reafirmó su legitimidad de ejercicio tras el plenario del Congreso, dándole ánimo para el paso siguiente: llamado anticipado de elección presidencial, legisladores, que fracasó y constituyentes para agosto del cte. año.

Sintetizando , el perfil político está dado por:

  • la debilidad interna
  • los movimientos separatistas y autonomistas internos
  • los problemas con sus vecinos
  • la complejidad internacional
  • la cláusula democrática americana
  • la urgencia de estabilización
  • el escenario adverso de la pobreza
el rol preventivo de los países americanos

1 “Los Estados Débiles” - Coyuntura Política Nº 1011 – Año 21 – Tomo 119