LA GOBERNABILIDAD DE BOLIVIA Y LA PAZ AMERICANA – 2ª parte

Las inversiones en América Latina y los obstáculos en Bolivia

Diversos informes de diferentes organismos coinciden en señalar que se operan cambios positivos en materia económico-financiera en América Latina.

Existe un moderado optimismo por la evolución de la región y la impresión fue shock de la caída está siendo superado con gran esfuerzo.

La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe aumentó un 44% en el año 2004, alcanzando a la suma de U$S 56.377 y según el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Las mayores inversiones se colocaron en Brasil ( 18.165 M ), seguido por México y Chile (U$S 7.602 M ). En este país el aumento en términos relativos fue muy superior (por tres respecto del 2002), debido a las perspectivas de crecimiento, a la estabilidad política, claras reglas de juego y a la forma de acuerdos de libre comercio (con numerosos países del 1er. mundo, que totalizan 900 millones de habitantes con buena moneda).

En Bolivia la inversión fue de US$ 137.000 M y en Argentina U$S 1.800 M .

El Secretario Ejecutivo de la CEPAL destaca la necesidad de atraer más capitales extranjeros capaces de “generar un entramado con la producción local, de hacer investigación y desarrollo que deseamos en la región”.

Destaca Machinea que el aumento de la inversión no significa que las naciones de la región hayan resuelto sus problemas relacionados con los escasos beneficios que les reporta la operación de empresas transnacionales en su territorio.

La inversión todavía no ha recuperado el promedio anual que se logró en el período 1996-2000 en A. Latina.

En Bolivia los permanentes conflictos políticos que quitan estabilidad, sumada a la fuerte corriente de nacionalismo anti empresas multinacionales, produce inevitablemente una caída manifiesta de las inversiones.

La misma ley de Hidrocarburos recientemente aprobada que provee un impuesto adicional al actual de las empresas petroleras del 30% (Evo Morales pretende el 50% de las regalías sobre la producción) produce automáticamente un estancamiento en la producción y una revisión de las políticas de exploración y explotación de dichos capitales.

A raíz del conflicto, las exportaciones cayeron un 10% en lo que va del año (U$S 51,4 M ) sobre el total actual de U$S 148,7 M ).

El impacto de las protestas y bloqueos de caminos, sólo para La Paz, es un pérdida de U$S 4,4 M , un quebranto diario de U$S 3,4 M y en Cochabamba deja de percibir U$S 2,8 M por día.

En el Alto, 130 firmas sufrieron daños de distinta consideración por la violencia política. El turismo, el transporte, la producción agrícola cayeron.

En el 2003 más de 60 compañías cerraron sus instalaciones en El Alto. Allí las protestas sociales provocaron la muerte de 64 personas y la dimisión del Pte. Gonzalo Sánchez de Lozada, que dispuso la represión.

El Pte. de la Cámara de Industria y Comercio de El Alto, Gustavo Azurduy se manifestó contrario a los bloqueos, las huelgas, las protestas violentas y advirtió que si las manifestaciones persisten, tendrán que cerrar.

Por otra parte, el Pte. Carlos Mesa por una razón de principios y tras reconocer el derecho de los trabajadores, al reclamo, se niega terminantemente a reprimir, pues no quiere nuevos derramamientos de sangre boliviana en el país.

 

El valor estratégico de Bolivia

Bolivia hoy con las reservas del gas se ha convertido en un actor de importancia geopolítica dentro del escenario energético regional, superó a Argentina (25 tcf) a Perú (13,3 tcf) y se acerca a Venezuela (142 tcf).

La construcción de los gasoductos a San Pablo y Argentina constituyen nuevos ejes de desarrollo, que más allá del transporte del producto constituye uniones físicas, que ligan política y económicamente a los países en pos de un mayor desarrollo.

Por otra parte, Bolivia ocupa una posición central en el Cono Sur al lindar con cinco países (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Perú).

 

La urgencia es estabilizar la región y afirmar el rol de los países del Mercosur

El interés por el tema de la democracia representativa en el continente americano data de la 1er. Conferencia Interamericana de 1890. Desde entonces hasta nuestros días la búsqueda ha sido permanente para arribar al buen puerto de la estabilidad con gobernabilidad democrática.

Toda la serie de Cumbres y Congresos y los que vendrán no han logrado aún satisfacer las necesidades básicas de la gente.

El récord mundial de la desigualdad socioeconómica de América Latina es un acicate para iniciar un cambio acelerado antes que mañana sea demasiado tarde.

La transformación productiva sirve para la estabilidad política, la transformación de la sociedad y la equidad social.

Si se deja la crisis actual librada al azar de los juegos de poder, una caída de la democracia en Bolivia repercutirá en todo el Cono Sur, generando serios conflictos. Por ello la gobernabilidad y el desarrollo deben ir juntos.

Los países del Mercosur están signados por la contigüidad, los encadenamientos, la cooperación horizontal y la vertical de los países mayores, Brasil y Argentina hacia los menores como Bolivia, Uruguay y Chile.

En el tema de la integración física juegan un importante papel la conectividad de los sistemas productivos, energéticos y de transporte.

Estos derrames pueden producirse entre países con distinto nivel de desarrollo relativo. Tal es el caso que nos ocupa de Bolivia respecto de Brasil y de Argentina.

Los tres se necesitan y deberán instrumentar mecanismos extensos (físicos) e intensivos (de productividad) para hallar el equilibrio subregional.

Las regiones contiguas, el NOA y el NEA están ligados culturalmente a Bolivia. Este es un nexo que facilita la cooperación, entendimiento y el progreso recíproco.

La vinculación de Bolivia con Argentina no es sólo el gas, sino también las cadenas productivas de todo tipo de tejidos de lana y alpaca hasta el turismo ecológico en áreas limpias.

Argentina y Brasil deben actuar de consuno para apoyar la democracia en Bolivia y brindarle ayuda socioeconómica.

 

La ingerencia de EEUU en La Paz

El Embajador John Maisto en recientes declaraciones (13.03.05) dijo que “Bolivia tiene una oportunidad histórica”, afirmando que “EEUU queda firme y completamente comprometido con el Pte. Mesa”, agregando:

“Hay un grupo de apoyo que forman 19 países del hemisferio y siete organizaciones internacionales. El problema no es de recursos. El problema tiene que ver con decisiones políticas que solo los bolivianos pueden tomar”.

También advirtió que es preocupante tener en la región, países con problemas de inestabilidad.

Destacó que los bolivianos “tienen que pensar muy cuidadosamente” sobre la autoridad de las organizaciones como los lideradas por el dirigente cocalero Evo Morales y el indigenista Abel Mamani.

Maisto sostuvo que: “puede salir algo positivo de esta situación porque la democracia es complicada, en particular en un país que no solamente es pobre, sino que además sufre presiones regionales y reclamos indígenas.

 

Los frentes políticos abiertos en Bolivia

Los contendientes de uno y otro lado no se dan tregua. Reagrupan sus fuerzas, fijan sus objetivos y trazan sus estrategias para la toma del poder.

Se perfilan dos opciones, una autoritaria profunda de izquierda cuasi revolucionaria que ambiciona la toma del poder y la otra de centro izquierda dispuesta a moderar el proceso, apoyada por las petroleras y los Gobiernos de Estados Unidos y de Brasil y Argentina.

La primer opción cuenta con la red de movimientos indígenas latinoamericanos, la reivindicación de sus posesiones territoriales, el apoyo del movimiento bolivariano de Chavez, la narcoguerrilla de las FARC de Colombia, algunos sectores de la izquierda y el integrismo vernáculo de Argentina.

Esta alianza entre el MAS, la COB y el MIP pretende la toma del poder, conformar una Constituyente corporativa actualizando las Asambleas del Pueblo setentistas.

 

El pacto sociopolítico amplio

Se requiere un pacto interno y externo compatibilizado que asigne la estabilidad de Bolivia, del Cono Sur y de América Latina.

Un Gobierno autoritario boliviano no es un imposible, aunque más no sea transitorio y a título de ensayo mucho no podrá sostenerse.

Todo Gobierno de Bolivia requiere el apoyo de EEUU, Brasil, Argentina, Perú y los protagonistas del petróleo (léase Repsol, Petrobrás, Shell, British Gas, British Petroleum, Consorcio Pacific LNF (Shell), etc., cuidando que todo el proceso sirva al cumplimiento de la Carta Democrática Interamericana.

Para Joaquín Morales Solá (La Nación 27/03/05, pág. 15) “Bolivia se hunde en la intransigencia de los actores sociales y en la conmovedora fragilidad del Pte. Mesa. Aletea sobre este conflicto el peligro de un proyecto cesecionista ”.

“La participación de Bolivia corroería la paz en el Sur de América. Una carrera armamentista podría suceder en Chile y Perú; Venezuela está financiando a los mesiánicos grupos indigenistas de la región andina y lo seguirán haciendo en tal caso; y Brasil y Argentina se disputarían las reservas gasíferos bolivianos, las más importantes de América Latina. El eje de la paz también tambalearía en la región”.

En tanto, Roberto Garreto, Representante Regional de la ONU, para América Latina, el área registra “una mejora importante en la vigencia de los DDHH, aunque la globalización amenaza los derechos económicos, sociales y culturales … desde hace años no se decretan estados de sitios y de emergencia, como los que se dictaron en las dictaduras que eran jurídicamente un régimen excepcional”.

Creemos que en todas estas apreciaciones juega un rol importante, la política de EEUU que ha comenzado a preocuparse seriamente por el vecindario de allende el sur.

Queda por observar si en la hora del centro izquierda, alcanza a construir desde la democracia una estrategia de crecimiento económico y desarrollo social capaz de profundizar la integración regional (energía, comunicaciones, transporte).

 

Escenario político latinoamericano 

El ascenso de la Alianza liderada por Evo Morales es incompatible con los objetivos de libertad y democracia.

Los países involucrados tienen que llevar a cabo esfuerzos más allá de sus propias simpatías ideológicas para mantener el equilibrio regional.

 

La política regional 

La política regional latinoamericana tiende hacia un variado abanico de gobiernos de opciones de centro izquierda.

El integrismo diverso en crecimiento en los próximos años es posible que aumente su enfrentamiento con el gobierno unilateralista de Bush y que impulse un sentimiento antinorteamericano mayor al actual.

El director de la Cía. Porter Goss citó que debido a las elecciones programadas para los próximos meses, la región representa “ un potencial foco de inestabilidad”, lo que todavía pone en riesgo la seguridad de los EEUU.

Otro punto de vista es ver toda esta movilización como parte de un saludable dinamismo democrático. Al respecto cabe citar en positivo que los hechos de Bolivia, revelan una inmediata vitalidad política, aunque dudamos de su espíritu y creencias en la democracia.

Las recientes declaraciones de la Secretaria de Estado Condolezza Rice revela una ventana de alerta sobre los regímenes populistas que se extienden por la región.

El riesgo consiste en que “la apertura hacia el populismo que pueda derivar “en demagogias sobre las diferencias de clases” que pueden ser peligrosas (The Washington Post – 26.03.05).

“Se trata de un populismo a la antigua del tipo no deseable”.

Rice señaló que el continente debe enfocarse en como los gobiernos democráticos cumplen mejor con sus pueblos” y evaluar de la mejor manera para que la asistencia al desarrollo sirva para “luchar contra la corrupción” en América Latina.

“La corrupción –dice Rice- es básicamente un impuesto a los pobres”, y agregó que para EEUU “no se trata de si los gobiernos son de derecha o de izquierda, siempre y cuando sean democráticamente electos”.

Nosotros agregamos que no sólo se trata de la legitimidad de origen, sino y muy importante la legitimidad de ejercicio, fuertemente afectada por la corrupción.

Los próximos años América Latina, con su pobreza y la violencia será escenario de inestabilidad política, con interdependencia en lo económico y social.

Es posible que sus recursos estratégicos (petróleo, gas, agua, biodiversidad, madera y minerales) sean motivo de una aceleración de los conflictos presentes y otros nuevos.