| UNA
COALICIÓN GOBIERNA A BOLIVIA
Gonzalo Sánchez de Lozada asumió por segunda
vez la presidencia de Bolivia, en el país más
pobre de América del Sur.
Lo acompañaron los Ptes. de Perú, de Venezuela
y el Príncipe de Asturias, Felipe de España.
Se lamentó la ausencia de los Ptes. de Argentina, de
Chile y de Brasil.
El combate a la pobreza y la exclusión fueron objetivo
de su campaña electoral, así como derrotar la
corrupción.
En este último aspecto, con la presencia del líder
cocalero y socialista Evo Morales, será aún
más profunda la lucha entre las coaliciones gubernamentales
y el partido independentista de creciente presencia en el
mundo aymara.
Los indígenas aimaraes, quechuas y guaraníes
obtuvieron cerca de un tercio de los votos.
Esto representa una historia inédita y constituye el
primer triunfo de los indígenas en América,
el que seguramente será seguido en Perú, Colombia
y particularmente en Ecuador, donde se aliaron con los militares.
Gonzalo Sanchez de Lozada, líder del Movimiento Nacional
Revolucionario (MNR) recibe el aporte y el apoyo del Movimiento
de Izquierda Revolucionaria (MIR) que lidera el ex Pte. Jaime
Paz Zamora.
Conforma así una corriente centro izquierda, al que
se suma en el Congreso la pluralidad multiétnica.
La cuestión de la coca dominará al escenario.
La presencia del director de política antidrogas de
los Estados Unidos, John Walters en la ceremonia de asunción
es un incentivo para asegurar el control del producto: la
cocaína y el reemplazo por cultivos alternativos.
Evo Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS) busca la legalización
de la coca, con lo cual se prevé un choque a nivel
de indígenas que cultivan cuatro veces por año
la hoja de coca. Enemigo acérrimo de los Estados Unidos,
declaró que la asunción de Sanchez de Lozada
es un triunfo de la Embajada de ese país.
Evo Morales encabeza una poderosa bancada 38 miembros, la
mayoría de ellos dirigentes agrarios.
Los peligros del contagio financiero que se yergue sobre la
región, constituyen una de las más serias preocupaciones
del Gobierno del flamante Pte. de Bolivia.
Sanchez de Lozada, de 72 años de edad, es un acaudalado
empresario minero, que asumió el poder del Estado de
Bolivia, para “frenar la crisis económica y hallar
soluciones a las protestas sociales”.
Un buen análisis crítico global le señala
que está asumiendo para:
“Enfrentar un desafío grande porque nos encontramos
en un momento difícil ya que estamos atravesando una
crisis que derrumba hasta a los más poderosos”.
Invita:
“Con la unión de todos los sectores a resistir
la crisis y superar esta crisis que ronda a toda América”.
Internamente bien señala que:
“lo único que falta es separar y borrar las fronteras
artificiales que dividen nuestro lago sagrado (por el Titicaca)
y nuestra etnia aymara”.
Bien ha definido la crisis sudamericana como:
“un colapso económico, contagioso, peligroso
y terminal”.
Sin duda, está observando los procesos que se desarrollan
en el corto plazo en Argentina, Uruguay y Brasil, donde pese
a los auxilios preventivos y efectivos de los organismos de
crédito internacional, no alcanzan para parar el contagio
fi-nanciero.
Bolivia no ha escapado al denominador común de la recesión
que ya lleva 4 años, el déficit fiscal de 6,5%,
el desempleo se ha triplicado (8,5 %), el cierre de empresas
y la decepción de líderes y pueblo al no encontrar
una salida interna ni externa a la crisis.
El informe de la CEPAL para Bolivia es terminante: está
en crisis, en emergen-cia, sumergida en problemas económicos,
de violencia y de narcotráfico.
Se aprecia que con una buena administración, dada su
baja tasa de inflación (0,5% anual) a fin de año
podrá remontar su economía.
El flamante gobernante propuso al pueblo:
“Obras con empleo es mi contrato con los bolivianos,
a través de la construcción de caminos, de proporcionar
gas a domicilio, de construcción de viviendas, la electrificación
rural y el riego en 90 días más”.
Este compromiso exige créditos, capital de trabajo,
empresas, administración eficiente y eficaz y resultados
inmediatos. Todo un desafío que se aprecia supera las
disponibilidades de financiamiento local. Todo lo cual hace
suponer que recibiría financiamiento externo subsidiado.
En términos de análisis político, creemos
que las coaliciones duran poco tiempo en estos países.
Los partidos al no ver resultados inmediatos, se alejan de
sus obligaciones contractuales con el pueblo.
Prefieren actuar desde la oposición, mellando el poder
remanente del gobernante emergente.
Con ello no hacen más que traicionar el mandato popular,
preservarse y buscar el poder por el poder mismo.
Esperemos que esto no ocurra en Bolivia.
Este país, núcleo pétreo que limita con
5 países, debiera ser un país equilibrado y
próspero para evitar la instalación y la irradiación
de los mercaderes de la guerrilla, el narcotráfico,
el terrorismo y la consecuente desarticulación del
Cono Sur.
El nuevo gobierno intentará lograr un Pacto Social
de muy difícil gestión, para superar la crisis.
Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi
|