EL DESENCUENTRO TEMPORAL ENTRE EEUU Y BRASIL
Buenos Aires, 04 de abril de 2001

  Los Estados Unidos han demostrado la voluntad de acelerar el calendario y de tratar los temas que son sensibles para nosotros, pero nuestra voluntad depende también de la que muestren los demás".
  Palabras de Robert Zoellick que ponen de manifiesto los condicionamientos de este emprendimiento nacido en 1994 por los Ptes. de las Américas y que se intenta adelantar al 2003 en lugar del 2005, como se fijó en ese entonces.
Durante todo este tiempo se ha venido trabajando con un borrador, que fue negociado en nueve grupos diferentes y está acotado de paréntesis y reservas, de temas críticos que no han podido cerrarse aún y que finalmente se intentará hacerlo los días 6 y 7 de abril, bajo la presidencia pro tempore de Argentina, en la persona del Vicecanciller argentino.
  Zoellick, es el titular de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Uni-dos (USTR), una sigla que en adelante veremos con frecuencia. Por lo menos de aquí al 20/22 de abril cuando se reúnan los Ptes. en Québec, Canadá para decidir esta cuestión.
  El principal obstáculo se encuentra en Brasil, según Zoellick
 "Brasil enfrenta un desafío; tiene que decidir si será el principal jugador en el Cono Sur, o si quiere ser una economía global, y para lograrlo tendrá que entablar una rela-ción económica con los Estados Unidos".
Para Zoellick los países de la región se encuentran ante "una oportunidad extraordi-naria de avanzar en la integración".
  EEUU está apremiado por esta cuestión por diversas razones.
  Primero, porque el Pte. Bush ha dado prioridad a sus vecinos latinoamericanos comenzando por México y seguidamente se han entrevistado siete Ptes. de la región: Canadá, México, Colombia, El Salvador, Brasil, Argentina y Chile (algo sin precedentes, a poco de iniciar su administración sólo tres meses).
  En Buenos Aires se fijaría un calendario para tratar los puntos sensibles, entre los cuales para los países hispano parlantes deberá figurar el sector agrícola.
  La tendencia mundial en materia de comercio es el regionalismo.
  Los vecinos no los elegimos; están ahí. Sólo podemos elegir la forma de relacionarnos.
  Celso Lafer, el Canciller de Brasil ha dado una clara definición de vecindad respecto del ALCA, como en su momento lo hizo F. H. Cardoso respecto del Mercosur, cuando dijo que "el Mercosur es un peón y eso no basta".
  Según Lafer el ALCA para Brasil es una alternativa, no es un destino.   Seguramente Lafer y principalmente Cardoso e Itamaraty piensan en un Brasil "global trader", que negocia a la par con la UE, China, Rusia, Japón y la India; o sea, sus voluminosos pares de naciones continentes.
  Brasil, pese a su extensión y sus 170 millones de habitantes, presenta muchas debilidades, como se dice para jugar en primera en el plano de los países desarrollados.
  Brasil estuvo especulando con las dificultades de Clinton de lograr el "fast track" comercial debido a las resistencias de los propios demócratas en la defensa de los sindicatos y los ambientalistas norteamericanos.
  Pero la voluntad política y las urgencias del Pte. Bush son otras.
Respecto a las primeras, Zoellick ha sido bien claro:
  "El presidente Bush tiene un interés genuino en la región, y espero que así sea recibido, porque puede no durar mucho. Sería altamente desafortunado si se pierde la oportunidad al comienzo de la administración; espero que haya una respuesta similar en la región. Bush no perderá el interés ni cambiará su actitud, pero demandas en un presidente de los Estados Unidos son muy significativas".
  La demanda del Pte. Bush es acompañada de una caída significativa en el consumo interno y en la producción, que deberá ser acompañada de una caída en la tasa de interés, reducción de los impuestos y un aumento de las exportaciones.
  Al respecto, América Latina es un mercado apetecible en el área del dólar de más de 400 millones de consumidores y que bien podría compensar en parte este bajón de la economía norteamericana.
  La heterogeneidad de intereses de los países latinoamericanos hace que la negociación sea dificultosa y más aún para Brasil con sus naturales aspiraciones de ser un operador comercial mundial.
  El Pte. de Brasil antes de volar a Washington para su encuentro con el Pte. Bush, anticipó que "Brasil tiene una posición muy clara. Queremos integración comercial, pero también queremos proteger nuestros intereses. Por eso tenemos que analizar con mucho cuidado lo que puede pasar en cada sector de la economía. Esto no es una deci-sión del Gobierno, es una decisión de la opinión pública brasileña".
En este tiempo en Brasil han avanzado más los partidos políticos de centro izquierda e izquierda que los otros. Tanto el Partido de los Trabajadores de "Lula" Da Silva, como también la instalación de gobiernos locales de izquierda en San Pablo y Río Grande do Sul que hacen que en un futuro inmediato sea usado en contra de la gobernabilidad de F. H. Cardoso, en momentos que pierde apoyo su gestión gubernamental.
  De ahí su advertencia respecto de "la opinión pública brasileña".
  México ya comparte una posición de privilegio respecto al libre acceso al mercado norteamericano.
Bush manifiesta su interés temporal al decir que
"Cuanto antes podamos tener un acuerdo de libre comercio en el hemisferio, mejor. Si es en 2003 o en 2005, bueno ..., veremos si es que no podemos convencer a nuestros amigos de América del Sur sobre la sabiduría de hacerlo lo antes posible".
  En el encuentro Bush-Cardoso del 30.03., éste último explicó que el ALCA "es una de otras tantas negociaciones comerciales en la que están embarcados los brasileños, y que a la fecha no tiene importancia" porque "lo importante es saber cuál es el acceso que vamos a tener al mercado norteamericano".
  Para Bush la respuesta también fue genérica: "Lo importante es que tenemos espíritu de cooperación" después de hablar con su colega brasileño Cardoso al preguntarse si "es bueno el ALCA para el pueblo brasileño" y al no encontrar respuesta positiva está di-ciendo que prefieren la participación para un nuevo tiempo.
La agenda de negociaciones incluye nuevos rubros: servicios, finanzas, comunicaciones, transporte y propiedad individual, etc., éstos temas propuestos por EEUU y Cana-dá por los países más avanzados del continente, contrastan con los rubros tradicionales de menor valor agregado y de obstáculos: agricultura, subsidios, barreras no arancela-rias, acceso a mercados, etc.
  Hoy nadie regala cuando se trata de cuestiones comerciales. De ahí que las negocia-ciones sobre la construcción de
una zona de libre comercio entre países tan heterogéneos y con intereses nacionales quizás coincidentes en el largo plazo, pero no en el corto.
  El problema no es Brasil, ni tampoco la Argentina, sino nuestra falta de competitividad.
  El Mercosur se ha debilitado; más que una unión aduanera es una defectuosa zona de libre comercio, al que por ahora Argentina por su emergencia económica ha debido denunciar el arancel externo común a terceros países para proteger la producción de bienes locales.
La disyuntiva no sería Mercosur o ALCA, sino llegar al ALCA vía Mercosur. Los próximos días serán esclarecedores.
Brasil en función de su interés global compite virtualmente con el interés de los EEUU.
  Lamentablemente ni Brasil ni Argentina han construido un Mercosur con fuerte poder de negociación frente a terceros.
  Bush y Cardoso no llegaron a ningún acuerdo. EEUU tenderá a profundizar la alian-za con Argentina, Chile, Uruguay y aislar a Brasil.

» Perspectiva
Por los antecedentes recogidos es probable que la oferta y la presencia de la superpotencia, produzca una división de las aguas comerciales continentales, donde Brasil y su nueva aliada Venezuela, mantengan una actitud temporal resistente al ALCA, en tanto que los países restantes de América Latina, se inclinen o se postren ante el dominante socio mayor, entre ellos Argentina.