LA POLITICA DE BUSH PARA AMÉRICA LATINA

"Defenderemos a nuestros aliados y nuestros intereses", dijo G. W. Bush en su primer mensaje a la Nación. En los últimos tiempos todas o casi todas las acciones que emprendió EEUU han sido en compañía de sus aliados mayores o menores, pero aliados al fin.
Hace pocas semanas el Canciller A. Rodríguez Giavarini dijo que EEUU era un aliado de la Argentina. Nuestro país entró en una categoría especial de aliado desde los tiempos de Clinton-Menem, cuando se la calificó como aliado extra NATO, aspecto que nunca ha sido desechado, sino por el contrario ratificado bajo circunstancias especiales, como cuando el Mtro. de Defensa, R. López Murphy firmó con su par norteamericano, William Cohen, un acuerdo de transferencia de material sensible en un hotel en Brasilia, que estaba previsto hacerlo en Buenos Aires.
Así como durante la Administración Clinton en 1994 puso en marcha los Acuerdos para las Américas, entre los que se incluye el ALCA, es probable que prospere este acuerdo en virtud de la tradición e impulso que intenta dar la nueva Administración de la Casa Blanca. Los demócratas no lograron el "fast track" debido a la posición antigloba-lista de los sindicatos. Diferente será con Bush en el poder. Los empresarios estadounidenses presionan para llevar adelante el "fast track" y seguramente cuanto antes mejor, aprovechando las políticas de libre giro de las ganancias crecientes de las empresas privatizadas de servicios públicos y las mayores rentabilidades una vez instaladas. América Latina y Argentina han jugado siempre un rol muy secundario para la política exterior de Argentina. Pareciera ser que para la Adminis-tración Bush, América Latina tendrá una mayor prioridad en los asuntos del Dpto. de Estado. Así lo ha ratificado G. W. Bush en su primer mensaje: "servir a la Nación, empezando con sus vecinos".
Esta vecindad está referida a un orden práctico. Impulsar los acuerdos comerciales con América Latina. En ese sentido, funciona un Comité de Viceministros de Relaciones Exteriores presidido hasta abril por Argen-tina, que procura adelantar algunas cuestiones, en especial las para arance-larias. Con mucho optimismo el Canc. Rodríguez Giavarini pone énfasis en el adelantamiento de la puesta en marcha, aspecto que Brasil rechaza a los efectos de mantener la protección sobre más un centenar de productos de origen brasileño. Seguramente EEUU se adelantará unilateralmente con Chile, que es un país con muy bajo AEC del 9% con tendencia a bajarlo al 6%. Chile será el primer país de América Latina que llevará este experiencia y será de gran interés para Argentina, que sería el 2do. país de la región, para lo cual tendrá que excluirse del Mercosur, con gran dolor de Itamaraty.
Últimamente se ha reiterado la voluntad política de negociar en bloque, más ahora con la llegada del nuevo Canc. de Brasil, Celso Lafer. Otro de los temas fuertes es que continuará el embargo a Cuba, pero flexibilizado con el acceso de medicamentos y alimentos para el pueblo. Powell ha ratificado la intención de regionalizar la política de lucha contra el narcotráfico, con lo cual el Plan Colombia será priorizado y podrá extenderse en variados aspectos a toda la región; más aún teniendo en cuenta el fuerte debilitamiento del Plan de Paz del Pte. Pastrana, a raíz de la fuerte acción ofensiva de las FARC y de las Fuerzas de Autodefensa y el ELN, que pretenden disponer de zonas liberadas como las FARC, con lo que práctica-mente habrá varios Estados dentro de un mismo Estado, la seguridad del Canal de Panamá se verá comprometida y el Gobierno de Pastrana sería una figura retórica. Venezuela se ha convertido en un serio problema.
La ambición de Chavez de establecer la Gran Colombia bajo el signo bolivariano, la estrecha relación establecida con su colega Fidel Castro y, por último, la conducción de la OPEC a cargo de Alí Rodríguez, un venezolano que afecta la política de precios relativos, especialmente en Eu-ropa y Asia (Japón) tendrá un espacio de poder especial, teniendo en cuenta que Venezuela es el principal abastecedor de crudo a los EEUU después de México. Seguramente EEUU pretenderá una política más activa de la OEA, ya que su papel en el caso Perú (Fujimori) fue poco destacado bajo la conducción del Secr. Gral. César Gaviria. Se espera una política más activa en pro de acele-rar los procesos de democratización en toda América Latina. En las políticas de los países de América Latina la integración subregional tiene prioridad, siendo el Mer-cosur el que más ha evidenciado voluntad política de profundizar su proceso. En América Latina, los bloques de integración subregional son variados en magnitud y potencialidad. Seguramente en la próxima reunión de Mtros. de Economía del ALCA,el tema se planteará. Desde ya que EEUU pretenderá tratar el asunto país por país. Más allá de las tradicionales relaciones de EEUU con los países del área, será necesario la aplicación de iniciativas que cambien la tónica de un crecimiento sostenido para alejarse de la pobreza y el desencanto político de la democracia.