|
100 AÑOS DE ORCADAS Y LA SECRETARÍA DEL TRATADO ANTÁRTICO – parte 1
Introducción
La crisis económica social y política de los años 2001-2002 y el peso de la deuda externa incumplida llevó a la Argentina, a muchos ciudadanos y gobiernos, un verdadero síndrome de exclusión en la comunidad internacional, a la que se sumaron ciertas conductas negativas a través de distintas manifestaciones públicas.
Sin embargo, los Estados que mantienen su capacidad de actuación externa permanente en los campos político y militar, territorial, científico, demográfico, econó-mico y cultural en forma continua y eficaz logran a lo largo del tiempo, reconocimiento y respeto por sus conductas, actitudes, procederes y, por sobre todo, hechos concretos que afirman su identidad y territorialidad.
Factores coyunturales de diversa naturaleza que ocurren en otras regiones como la interminable guerra entre judíos y palestinos, la intervención en Afganistán, la ocupación unilateral en Irak, la dictadura inhumana de Fidel Castro, las matanzas en Uganda y en general, las emergencias complejas que afectan a los Estados fallidos, fracasados y las tantos incompetentes que integran la comunidad internacional.
Sin ir muy lejos y en nuestra propia tierra se discute en los coyuntural si Argentina resulta o no un país confiable. Habría tal vez que desagregar gobierno y Estado-Nación.
El Estado deviene desde 1810. Los gobiernos con su actuación confirman, desvían, avanzan, retroceden, al paso el tiempo, el desarrollo de un pueblo.
Lo más importante es su unidad territorial e identidad como Estado-Nación.
La esperanza del mañana mantiene el espíritu elevado del hoy.
Es natural que en el análisis de la actuación interna y las tendencias de la opinión pública, bastante cambiantes en estos períodos de transición, con frecuencia influyen sobre las conductas permanentes del Estado. En este aspecto, trataremos el análisis de las políticas de Estado sobre el sector antártico argentino
Se debe procurar con visión diplomática de largo plazo los aspectos más permanentes del Estado-Nación, ya por su tiempo histórico geopolíticos, como por su posición periférica respecto de los centros de poder del Norte y a su vez su unidad geográfica y geológica con el sector Antártico, donde desde hace más de cien años se ejercen derechos, soberanías, hoy simplemente adormecidas por el Tratado Antártico.
Al respecto es lamentable que los convencionales que elaboraron la Constitución de 1994, así como colocaron una cláusula sobre los derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, no hayan hecho lo mismo sobre el sector antártico argentino.
Argentina a principios del siglo XX formó parte de los países ricos. Después del año 1926, por causas internas y externas muy complejas devino en decadencia hasta nuestros días. Ello no es óbice para que un recambio de voluntades y mentalidades y con un proyecto convocante regrese al Club de los países líderes de la comunidad internacional en el largo plazo. Difícilmente para el bicentenario.
Un proyecto nacional basado en la identidad cultural del Estado-Nación, respetado y respetable debe ser impulsado por todos los sectores de la sociedad, empresarios, políticos, intelectuales, sindicalistas, etc. como sentimientos autoapreciativos de los valores y capacidades de una Argentina siglo XXI.
El espacio de pertenencia
El espacio de pertenencia debe ser útil y beneficioso para el país.
Argentina pertenece al nuevo mundo. Pertenece al espacio americano.
La historia europea es única. La americana independentista, le es propia y diferente.
En las guerras de la independencia los países americanos cortaron el cordón umbilical de los reinos de España y Portugal y comenzaron su ciclo de libertad, democracia al fin, republicanismo y federalismo copiado del patrón de EEUU de Norteamérica, aunque aún hoy no suficientemente materializado.
Europa es un espacio en transformación después de la caída del Muro. Extenderse hacia el Este es el sueño ratzeliano de Alemania, llegando a las barbas de la Rusia Imperial.
El espacio de pertenencia de Argentina tiene poco o nada que ver con el de los europeos que miran al Este, en busca de una Federación de Estados de hecho. Con América Latina buscan ligarse comercial, económica y en cierto modo políticamente compitiendo con EEUU
Brasil persigue constituir una unión de Estados sudamericanos (E. Duhalde también como presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur. (La Nación, 25 de abril de 2004, sección Enfoques), ligada a la Unión Europea
Pareciera que se quiere desconocer el espacio de pertenencia de la Organización de Estados Americanos y más aún la presencia de la superpotencia de EEUU de Norteamérica.
Argentina perteneció durante casi un siglo al espacio de pertenencia de fuerte influencia del imperio británico, hasta su descenso al final de la IIGM.
La Argentina antiyankee de Perón del 46 eligió la neutralidad, la tercera posición y más tarde otros, un No Alineados tibio entre los mundos de la bipolaridad, alejándose virtualmente del mundo occidental, de donde venimos culturalmente. No somos ni musulmanes, ni confucionistas … ni asiáticos, ni orientales.
Pertenecemos a una nueva identidad que se va forjando día a día con el correr de los tiempos, integrando extranjeros y nativos.
También ingresamos a otras áreas de pertenencia, como el Grupo Cairns, en lucha contra los subsidios agrícolas y las barreras fitosanitarias que oponen a nuestros productos agropecuarios, la UE, EEUU, Japón, Corea del Sur, etc.
También pertenecemos después del capcioso Año Geofísico Internacional como integrantes primarios de los países fundantes del Tratado Antártico, donde hasta los más lejanos se sienten con derechos a sentarse en la mesa del continente he-lado, sin títulos geográficos, sin nada más que el oportunismo.
Valor geopolítico de la Antártida para Argentina
Es el único continente virgen explorado, pero no explotado.
Está alejado de las grandes masas terrestres, excepto del extremo meridional de América del Sur y en particular de Argentina y Chile.
La existencia de recursos renovables convierten al continente en una zona económica de interés para los países más poderosos.
La ubicación no excluye la instalación de bases para el control de las comunicaciones marítimas en el hemisferio sur.
Es un área de interés científico-tecnológico cada día más importante a medida del progreso de las ciencias.
No sólo los Estados, sino las empresas transnacionales comienzan a mostrar interés en el área.
En tanto, las ONG ecológicas defienden la impolutez y la conservación ambiental antártica.
De los países signatarios del Tratado, Argentina es el país más próximo desde Orcadas, 787 kms. (a Cabo Buena Esperanza, 3900 kms., a Australia 3000 kms. y a Nueva Zelanda 2400 kms., etc.).
El único país que realiza un turismo marítimo importante es Argentina, con base de apoyo en Usua-hia; lo que le permite argüir fundamentos de país reclamante, amen de las consideraciones históricas y geológicas.
Por último, el salvamento de expediciones y las acciones en general de búsqueda y rescate, de características históricas y heroicas y de hazañas, como los viajes al Polo Sur, contribuyeron a ese patrimonio intransferible de pertenencia.
La instalación habida hace 100 años en las Islas Orcadas del Sur y sus constantes servicios científicos a la humanidad certifican la acción continua de una política de Estado.
La política de Estado Marítimo
Incluyendo la Antártica y la ZEE, Argentina es un país insular.
Sus políticas de Estado marítimo, independientes de los momentos co-yunturales, deben permanecer invariables respecto al interés nacional y patrimonio de los argentinos.
Ello requiere un ejercicio efectivo de la soberanía sobre el Mar Argentino la Antártida y sus recursos:
- control de los pasajes interoceánicos
- recuperación de las islas en poder del Reino Unido
- participación preferencial en el futuro de la Antártica en general y la defensa de nuestros derechos en el sector definido en 1957 por el Estado Argentino.
Carlos Raimondi 1 al definir los variados intereses marítimos, afirma la jurisdicción de las áreas que le son disputadas como las Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, la Antártida y la zona económica exclusiva buscando reducir el nivel de conflictos”.
Las políticas de Estado no siempre sostenidas, han padecido de cierta fragilidad según los gobiernos de turno al punto que sus críticos anteponen:
“Una Nación es un siendo . Los gobiernos son los instantes de acción de ese largo gerundio 2 ”.
“El Estado en su permanencia fue el Instrumento de esa voluntad de Nación –dice Posse-. Este fue el leit motiv de Rosas y San Martín. Hoy con perplejidad, nos enfrentamos a una clase política que de espaldas a la voluntad mayoritaria se siente desganada de lo argentino, de la pasión nacional”.
La Política y la Nación no siempre van de la mano. El Estado cumple una permanente función fundadora. La política, la instrumenta con sus estrategias y actividades.
Los objetivos permanecen, las políticas y sus estrategias se achican
La decadencia argentina desde el año 1926, último año de inflación negativa, tuvo todo tipo de administradores y gobernantes.
En el tema que abordamos la política tuvo un ciclo expansivo hacia la Antártica con la instalación de numerosos Destacamentos y las Bases Permanentes de Marambio y General Belgrano con población argentina, familias y escuela. Más allá de la recolección de datos científicos para la humanidad.
Hoy vemos que la contracción económica ha reducido las instalaciones temporarias y permanentes, como así también los recursos de funcionamiento básicos.
En el camino de los reclamos del sector, no sólo se han perdido espacios, sino también han aparecido nuevos actores que disputan nuestro propio sector.
Es el caso de Brasil que sin ningún antecedente en el Antártico ha lanzado una teoría con el nombre de Teoría de la Confrontaçao (Teresinha de Castro) que reparte los sectores, asignándole a Brasil la parte más considerable.
49º 50w – 28 m ; o sea, un arco de
21º 50. Argentina frente a esta aparición expansiva de un arco original 25 w a 74 w, Argentina perdería 38º 40' , según Alberto Casellas 3 .
¿Quién conoce del pueblo argentino al península llamada Tierra de San Martín, que se presenta como una prolongación austral del relieve territorial argentino de nuestra Patagonia.
Según Abel Posse el Estado funciona como instrumento de control de algunas actividades decisivas:
“Es el centro natural del desarrollo militara y ejecuta la necesidad de defensa en un mundo que se ve amenazado por los fuertes con renovadas ofertas ‘humanistas' y ordenadoras del mundo. En el actual momento de indefensión militar convendría recordar la famosa frase de Carl Schimitt.
“ Sería una torpeza creer que un pueblo sin defensa no tiene más que amigos. Y un cálculo ya escandaloso suponer que la falta de resistencia va a conmover al enemigo”. En el caso Argentina y ante la opinión internacional en ejecución, la defensa adquiere un carácter dramáticamente disuasivo si se consideran las riquezas y los espacios del Atlántico Sur, la Antártida, el vacío protagónico y nuestro débil crecimiento demográfico” 4 . Continuará …
1 Hacia una Argentina Marítima – Instituto de Publicaciones Navales - 1991
2 Argentina el Gran Viraje – Abel Posse - 2000
3 Antártida, un malabarismo político – Instituto de Publicaciones Navales
4 Argentina, el Gran Viraje, Abel Posse – Emecé 2000
|