100 AÑOS DE ORCADAS Y LA SECRETARÍA DEL TRATADO ANTÁRTICO – parte 2

El regionalismo está vigente y en expansión. La evidencia más completa es la ampliación de la Unión Europea de 15 a 25 países a partir del 1° de mayo del cte. año.

En la OEA son 35 los países, pero aún no han constituido una unión política de aquel calibre y mucho menos económica, de política exterior y seguridad defensiva.

En América se avanza por partes subregionales, Mercosur, Comunidad Andina de Naciones, NAFTA, MCCA y numerosos acuerdos bi y trilaterales.

El Cono Sur no se ha unido siendo que es de interés primordial, tanto para Argentina como para Chile. Son muchos hechos lo que los unen 1 y tienen intereses comunes en la Antártida al punto que comparten en parte el mismo territorio, la misma concepción en la teoría del sector, la contigüidad geográfica, geológica, la posesión continua, aunque diferencia-da en el lapso de permanencia.

Armando Braun Menendez, el historiador de ambas Academias de Historia en su libro “Pequeña Historia de la Antártida” glosa las “conversaciones argentino-chilenas sobre la Antártida” de 1941 y el Acta o Declaración Conjunta suscripta por las “mismas potencias” en Santiago, en marzo de 1948, según el texto, nos dice Bernardo N. Rodriguez en el libro “Soberanía Argentina en la Antártida. Análisis de una eventual intromisión”.

Braun termina su obra diciendo: “Allí se mantienen soberanas (Argentina y Chile) en aquella vasta y frígida soledad del cuadrante antártico sudamericano sobre sus bases permanentes realizando una tarea provechosa de hidrografía, técnica, investigación científica, apoyo logístico y auxilio naval en beneficio de la humanidad y a costa de su patrimonio, convencidas de que esa región polar es suya, como que fundan su derecho en títulos jurídicos e históricos indiscutibles, en la contigüidad geográfica, en la continuidad geológica y la posesión continua y eficaz. Algún día las dos naciones vecinas y hermanas dispondrán tal vez que ha llegado el momento de fijar el límite definitivo en la zona superpuesta de sus casquetes polares. Entre tanto, no reconocen sobre ellos derecho alguno”.

Los títulos de Argentina más antiguos que los de Chile, no invalidan una política común en defensa de la soberanía y de la innovación en esta nueva corriente de los regionalismos.

El Tratado Antártico de 1959 y más recientemente en Madrid es la aprobación del Protocolo al Tratado sobre Protección del Medio Ambiente (Ley 24.216) sancionada en marzo 19 de 1993 y promulgado en junio del mismo año. Dicho Protocolo fue adoptado en la XI Reunión Consultiva Especial del Tratado Antártico del 3 de octubre de 1991 y suscripto por la República Argentina el 4 de octubre de 1991. Consta de 27 artículos, un apéndice y 4 anexos.

Hasta ahora los regionalismos apuntan a la integración económica, eliminación de discriminaciones entre los Estados partes de un sistema que debe ser abierto para crear incentivos para aumentar la interacción económica entre los países miembros del sistema, a expensas del resto del mudo.

Los paradigmas son la confiabilidad y la competencia para el logro de una mayor integración económica.

La tendencia es participar en el regionalismo abierto. La integración funciona bien entre iguales o parecidos; si la asimetría es más grande se frena y la relación se tensa a diario.

 

El regionalismo antártico

El Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Ambiente, es una forma de regionalismo especial (ambiental) ligada a una geografía y clima particular que reúne elementos comunes de interés para la humanidad y sectorialmente para el Cono Sur.

Comparativamente, tal es el caso de la Amazonia, una suerte de pulmón también ambiental, enfatizado en la Conferencia de la Tierra en Río de Janeiro en 1992, cuya praxis se refleja en la Agenda XXI. Sin embargo, en este caso Brasil ha hecho una defensa intensa y profusa de su soberanía, haciéndose cargo de sus cuidados.

No se trata aquí de un regionalismo abierto, sino cerrado y soberano de los países del Pacto Amazónico.

En el Tratado Antártico de 1959, hay países fundadores y países adherentes.

El Tratado de referencia fue firmado en 1959 entre los gobiernos de Argentina, Australia, Chile, Bélgica, la República Francesa, Japón, Nueva Ze-landa, Noruega, la Unión de África del Sur, la URSS, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de Norteamérica, al que adhirieron después Polonia en 1962, Checoslovaquia en 1962, Dinamarca en 1965, Holanda en 1967, Rumania en 1971, etc.

El artículo IV -2 establece “que no se harán nuevas reclamaciones de soberanía territorial en la Antártida, ni se ampliarán las reclamaciones anteriormente hechas valer mientras el Tratado se halla en vigencia; es decir, al tenor del art. XII-2a. Argentina ratificó el Tratado en 1961.

 

Argentina tiene títulos sólidos

Los principios de ocupación de hace más de cien años, de actividades de orden científico y jurisdiccional en la península antártica (tierra de San Martín) y en su isla Laurie de las Orcadas del Sur y mares adyacentes, así como la búsqueda y el rescate de las expediciones de Nordensjold, Charcot y Margaret Olendorf, le conceden sólidos títulos de soberanía a la hora de delimitar territorios.

Un gran competidor sería Chile y quizás el Reino Unido.

En ocasión del septuagésimo aniversario de la iniciación de la actividad nacional chilena en el territorio antártico (6 de noviembre de 1972) el Pte. del Instituto Patagónico con sede en Punta Arenas, señor Mateo Martinic B. en una conferencia, sostiene la delimitación de “zonas de influencia” (de la península): al occidente quedaría la zona de interés antártico chileno y al oriente, la correspondiente a Argentina.

Se trata de una remembranza de los Tratados de límites argentino-chilenos de los años 1881 y 1903.

El lector se preguntaría porque estas citas. En materia de derecho internacional los hechos y las declaraciones valen.

Recientemente el Pte. Ricardo Lagos al frente de una delegación, visitó las bases chilenas en la Antártida en compañía del Rey Juan Carlos de España.

 

Un hito soberano 100 años en las Orcadas

Desde tempranas épocas a nuestros días la historia de la Antártida Argentina está bien jalonada.

En épocas bien tempranas como 1785, cuando las barcas navegaban en la zona de las Shetlands y la Tierra de San Martín, los españoles iban a la ca-za de lobos y ballenas.

Es seguro que lo hicieron en 1818 con el Bergantín Nacional “Director” de Dn. Juan Pedro Aguirre, con autorización de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

En Buenos Aires, 14 de enero de 2004, el Gobierno Nacional consideran que el día 22 de febrero se con-memora el Centenario de la ocupación permanente de la Antártida Argentina y que es “un deber concientizar a la población acerca de la importancia que reviste para el país la soberanía de su territorio y especialmente la soberanía en el Sector Antártico Argentino, teniendo en cuenta su historia como aval de la misma”.

Argumenta el PEN que “ello es así por cuanto durante cuarenta (40) años nuestro país fue el único ocupante permanente del Antártico, ratificando nuestra soberanía sobre la región fundada –entre otros títulos- en la contigüidad geográfica, la continuidad geológica y en los derechos heredados de España y reflejada en las actividades científicas, técnicas y de servicios a terceros países, que se vienen desarrollando en forma ininterrumpida desde el año 2004 en dicho continente”.

Razón por la cual el Presidente de la Nación Argentina, decretó (46/ 2004) el 2004 como el “Año de la Antártida Argentina”.

El acto más significativo se llevó a cabo en la misma Base Naval Orcadas en ceremonia conmemorativa presidida por el Comandante de Operaciones Navales, Clte. Eduardo Aviles, frente a la bahía Uruguay con las dotaciones de dos buques de la Armada, el rompehielos Almirante Irizar y el Oceanográfico Puerto Deseado.

El Dip. Nacional Villaverde manifestó que “vinimos a recordar a los Sobral, a los Irizar, a los Leal, a los Pujalo, a los Tavecchia y quienes des-de el anonimato aportaron a nuestro país llegando a este continente”.

Aquel 22 de febrero de 1904, mientras el “Scotia” arriaba su bandera escocesa, Argentina libertaba la suya, la primer dotación ocupaba las precarias instituciones.

Aviles –dice Gaceta Marinera del 24.02.04- habló acerca de “ la vocación antártica de la Nación y de la disposición de los argentinos para contribuir con la ciencia y la ayuda humanitaria en este inhóspito continente. Todo ello sirve para reforzar la materialización de un país con visión y proyección antártica”.

La Secretaría del Tratado

Finalmente, la ciudad de Buenos Aires fue designada como sede de la Secretaría del Tratado Antártico.

El proyecto estuvo demorado durante tres años a raíz de la oposición del Reino Unido de Gran Bretaña.

En la próxima Reunión del Tratado que tendrá lugar en Sudáfrica, se designará al Secretario que tendrá la tarea inmediata de la habilitación de dicha Secretaría, en un edificio de la Avda. Leandro N. Alem de la Capital Federal.

 

Las cuestiones geopolíticas del Cono Sur y Antártida

En la reciente entrevista al Ministro de Defensa, José Pampurro (La Nación 05.05.04 – pág. 7) hace una referencia al rol de la Armada en la Patagonia y en el mar Austral, que transcribimos ante la pregunta:

“¿Se analiza también un redespliegue de fuerzas?”:

“Es un redespliegue estratégico. Las estamos considerando casi con exclusividad como fuerzas de defensa, por eso su desarrollo está apuntando a la protección del territorio, a la consolidación de algunas áreas que se pueden llamar de espacios vacíos, que es un concepto que se empieza a manejar en la geoestrategia de las grandes potencias, que en nuestro país tiene que ver con la Patagonia. Sobre la base de esos tenemos la Armada con una posición de desarrollo hacia el Sur, intensificando su presencia en el mar Austral, en la protección pesquera, en la construcción de nuevos puertos en la Patagonia, en Santa Cruz y Chubut. Gran parte de los problemas en el futuro pasarán por el desarrollo del mar Austral y la Armada ya se orienta hacia allí. Esta es la dirección que apoyamos políticamente”.

En otro pasaje de la entrevista el Mtro. enfatiza lo siguiente:

“Apostamos fuertemente a la integración con Brasil y Chile en ejercicios, intercambio de información o producción…”.

Tanto la integración como el regionalismo tiende a crear lazos de unión entre los países contiguos en este caso, que facilitan el desarrollo de políticas con costes de sesiones de soberanía de distinta magnitud, en función de los compromisos.

Así como en el comercio, una ZLC tiene mucho menos compromisos que una Unión Aduanera económica o un Mercado Común. La construcción de un área de seguridad subregional, provee una protección válida para emprendimientos de distinta naturaleza.

La protección marítima y la protección del ambiente antártico son parte del problema actual.

 

La depredación en el Mar Austral

Los signos de depredación que detectaron en los mares australes científicos argentinos de la UBA, del Instituto Antártico Argentino, Dirección Nacional del Antártico y del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo pesquero (UNIDEP), advierte sobre la urgencia en la adopción de medidas de protección de los recursos ictícolas.

La sobrepesca y la depredación es una constante en el extenso litoral marítimo y Austral argentino.

Así como la merluza hubsi y el calamar o de cola están fuertemente reducidas, en el mar austral la depredación arrasa con el krill, el pez hielo y la merluza negra (de alto valor comercial).

Desde 1985 la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, monitorea el estado de las poblaciones de los depredadores de pez hielo, tarea que la Ar-gentina realiza en las bases antárticas Jubany, Esperanza y Orcadas.

 

Conclusiones

Las zonas vacías del planeta serán ocupadas cuando se creen las condiciones para ocuparlas y explotarlas.

Muchas áreas donde la prohibición es categórica por disposiciones, convenios, tratados, etc., para evitar la depredación, la explotación, etc., no son respetadas y en algunos casos no hay tribunal internacional que aplique sanciones efectivas.

El Área Austral, la Antártida, la tierra de San Martín, conservan un valor geopolítico trascendente para la Argentina actual y futura.

Las disputas por bienes escasos, tarde o temprano, en ausencia de regulaciones devienen en conflicto.

Normalmente, las grandes potencias imponen sus reglas.

La Antártida ha despertado el interés de los países cuya distancia e importancia haría impensable su inclusión en un tratado y sin embargo están incluidos, como la República checa.

El Tratado establece lazos de cooperación científica para la huma nidad y se mantiene por ahora alejado de conflictos. Pero del mismo modo sus normas imposibilitan el real ejercicio de la soberanía.

En el caso de Argentina tiene suficientes títulos para mostrar: históricos, geológicos, geográficos y la ocupación continua de más de cien años (Orcadas).

La designación de Buenos Aires como sede de la Secretaría del Tratado es una suerte de reconocimiento por lo dicho en el párrafo anterior.

Dos Convenciones y Protocolos establecen regulaciones para la conservación de las focas antárticas(1972) y los recursos vivos antárticos(1982) para la protección del medio ambiente (1991).

Siempre está latente el intento de la comunidad de internacionalizar la Antártida. En 1984, 21 Estados se pronunciaron por el patrimonio común de la humanidad, sobre un total de 54 de las Naciones Unidas.

El Protocolo de Madrid sobre el Medio Ambiente frenó las aspiraciones económicas de los países más desarrollados.

El Tratado Antártico licuó las reivindicaciones territoriales de los países que reclaman soberanía.

La Argentina mantiene 6 Bases permanentes y 7 temporarias. La más antigua es la isla Laurie de las Orcadas del Sur desde el 22 de febrero de 1904.

Argentina es una de las naciones pioneras que encarnan la continuidad del esfuerzo antártico nacional.

La logística antártica diseñada en Argentina con esfuerzo humano encomiable y material especializado, ha contribuido a dicho afianzamiento soberano y al reconocimiento internacional, toda vez que se presentan emergencias de búsqueda y rescate.

La provincia de Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur y particular la ciudad capital de Usuhaia, con su aeropuerto y punto se han constituido en una puerta de entrada a la Antártida.

Las decisiones políticas recientes: 2004, año de la Antártida Argentina y la intensificación de la presencia de la Armada en el mar Austral.

Afianzar derechos soberanos, aunque actualmente no sean reconocidos.

Actos de soberanía argentina documentarias de nivel nacional (incompleta)

•  Decreto Nacional del 19 de mayo de 1909

•  Decreto 35821 del año 1938

•  Decreto 8944 del 2 de setiembre de 1946

•  Creación de la Comisión Nacional del Antártico para atender los intereses nacionales en la Antártida – Sector Antártico Argentino

•  Declaración conjunta de Argentina y Chile sobre la Antártida Sudamericana – del 4 de marzo de 1948, suscripta en Santiago de Chile

•  Decreto Ley 2191 de creación del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

•  Carta Náutica del Servicio de Hidrografía Naval del año 1940 del Atlántico Sur y Antártida Argentina

•  Carta de divulgación. República Argentina. Antártida, SHN – VIII 1966

•  Sector Antártico Argentino - Territorio Nacional de Tierra de Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur - Carta de Divulgación SHN – XII – 1970 – 2da. Edición 1972

•  etc.

1 Tratado de Amistad en 1811 y designación de la misión de Alvarez Jonte a Santiago