GOBERNAR ES POBLAR; DESGOBERNAR ES EMIGRAR

La paradigmática frase del siglo XIX del ilustre visionario Juan Bautista Alberdi, se está empalideciendo hasta llegar a la desaparición más absoluta, pese a que el territorio argentino sigue siendo muy rico y según Lester Thurow, es una de las mejores tierras del mundo, Ello ya no interesa a miles de jóvenes argentinos. Se van, simplemente.
Exportamos pocas mercancías, pero muchos talentos. Algunas eminencias, Borges se fue a Ginebra y no volvió más.
Los argentinos somos uno de los pueblos más cultos de América Latina.
Los bisabuelos y abuelos europeos-españoles e italianos, principalmente llegaron a estas tierras en busca de trabajo y bienestar ganado con el sudor de la frente.
Hoy, 70 o más años después, los nietos y biznietos se van porque sus dirigentes no han sabido o no han podido crearles condiciones de futuro razonables y previsibles.
La dirigencia argentina ha fracasado. Las causas son muchas, aunque quizás la principal es que no enseñaron a amar a su tierra natal.
Los que se van se llevan algo puesto, no sólo el equipaje, sino una cultura, un estilo de vida, un sello del que nunca se van a desprender.
En la iglesia de Niev wekerk, junto a su esposo el Príncipe Guillermo de Holanda, la flamante Princesa Real, Princesa de Orange y señora Van Arnsberg, mientras escuchaba a cargo de una orquesta sinfónica, "Adiós Nonino", del músico argentino Astor Piazzola, el tango que tanto le agrada a su papá, Jorge Zorreguieta, sollozaba por los recuerdos de su juventud en estas pampas argentinas ricas y pobres. Ricas por la prodigalidad de los dones naturales que nos dio el Creador, y pobres por los hombres que condujeron esta Nación a la decadencia.
Entre el aquí y el allá del país de los canales, es muy duro el contraste. Allá había un pueblo "teñido de naranja" que vivaba y amaba a sus reyes en el día de la boda real, en el Ámsterdam de los Países Bajos.
Mientras, aquí en el Buenos Aires, el pueblo en las calles acosa a su clase política, cansada de tanta promesa, de tanta mentira y de haberles privado de disponer de la libre disposición de sus ahorros, algunos de toda la vida. En tanto, otra parte del pueblo -la más pobre- clama por comida y trabajo porque los medianos y pequeños comerciantes fueron "saqueados" por gravosos impuestos, que jamás volvieron en servicios a la sociedad.
Visto este lamentable cuadro de situiación, en estos días de crisis profunda. Mientras se predica paz social, nadie renuncia a insostenibles y costosos privilegios, se pide una limosna al imperio americano, porque la culpa la tuvo el otro (el Gobierno anterior). Siempre buscando chivos emisarios adentro y afuera del país, mientras la Nación se cae a pedazos. Nadie es responsable.
Muchos jóvenes que ya no creen y no están dispuestos a luchar por su Argentina. Otros, resolvemos quedarnos y luchar hasta el fin. Porque si no lo hacemos, vendrán otros de afuera a dividirnos y repartirnos, como frutos en el mercado del poder. Tenemos una utopía. Un sueño de país. Con el mejor capital humano. Con una hermosa bandera que nos envuelve, como el cielo de todos los días. No es ni roja ni verde. Es como el cielo infinito. Argentina no puede ser derrotada. Debemos "echar a los fariseos del Templo".
No permitamos que estos traficantes de poder a raíz de la deuda nos vendan al mejor postor. Tengamos dignidad. Si damos el ejemplo, nuestros muchachos no se van a ir. El futuro está aquí.
Algunos ya se fueron, pero tengo la esperanza que vuelvan ... Como volvió Borges. Hoy está en los Centros Culturales. San Martín también se fue a Boulogne Sur Mer, Francia, y sin embargo está hoy en los pedestales de las plazas de Argentina, montando en su caballo y con su espada marcando el rumbo.
A muchos de los que hoy se van, los esperamos, porque aquí se educaron, aquí nacieron, se alimentaron, jugaron, tuvieron sus primeros amigos, esos que con el correr de la vida están siempre en la mente y el corazón.
Aquí producimos científicos, premios Nobel y hasta una princesa, regente de Reyes de la Casa de Orange en Holanda.
Porqué no podemos producir bienes y amados gobernantes para nuestra amada Argentina?.
Elijamos mejor. Seguramente volverá Juan Bautista Alberdi con su renovado paradigma de: GOBERNAR ES POBLAR.
La Argentina como el cielo, necesita volar, renovar sus utopías, salir de los encierros, de los vuelos bajos de perdiz.
Abramos las alas, y volemos por encima de las pequeñas cosas, de las rencillas comiteriles. Volemos que el futuro no espera.
La globalización empobrece a los pusilánimes, no a los que mantienen su identidad, y saben volar en pos de su utopía.
Estamos seguros que en el crisol de la vida se está formando una nueva generación, que tomará el timón de esta nave al garete.
La esperanza es lo último que se pierde. Sin construimos el futuro, vuelve Alberdi. Borges y San Martín.