ARGENTINA Y LA DEUDA EXTERNA

Para un país con escaso ahorro interno, cuatro años recesivos con baja recaudación, enorme déficit fiscal, destrucción del aparato productivo y alta desocupación, al que se sumaron incapacidad para gobernar y ejercer la autoridad en medio de una situación anárquica, resulta imposible afrontar el pago de los intereses de una deuda externa de U$S 132.000 millones.

Una sucesión de medidas financieras fracasadas dieron por resultado la profundización de una crisis anunciada por todos los mercados internacionales.

El 18 de diciembre el Gobierno de De la Rúa anuncia paquete de ayuda de U$S 40.000 millones, liderado por el FMI. Los mercados repuntan. En tres semanas -marzo de 2001- dos Ministros de Economía renuncian. Asume Domingo F. Cavallo. Un hombre no querido por los partidos de la Alianza (UCR, Frepaso), que había dejado el cargo en 1996, produciendo un cambio de estructura profundo y exitoso en una Argentina dejada en ruinas, tras la gestión del ex presidente (UCR) Raúl Alfonsín (1983 - 1989) que debió abandonar el cargo antes de finalizar su mandato, con una desmadrada hiperinflación que llevó a las turbas a asaltar a los supermercados. Los escenarios de estos días fueron más complejos todavía.

Ante la caída de la Economía, el 10 de julio de 2001 Cavallo lanzó un Plan para equilibrar el maltrecho Presupuesto para evitar el incumplimiento o la devaluación. Se recortan los salarios en un 13%. Caen fuertemente los bonos soberanos argentinos y el riesgo-país se precipita.

Al fracaso de la política económica se suma el 14 de octubre una derrota eleccionaria total de la inexistente coalición política oficialista. La Alianza se fractura, desaparece. El partido de la UCR lo deja solo al Pte. de la Rúa, sin ningún apoyo político dando comienzo a un camino sin retorno. El justicialismo, triunfante en todo el país, se prepara para el default político, siendo los gobernadores los principales decididores de la política frente a partidos políticos argentinos fragmentados por las sucesivas derrotas y el deterioro de los políticos en general, ante una población defraudada por su dirigencia nacional.

La desesperación por la huida de capitales -unos 18.000 millones- lleva al Mtro. Cavallo a limitar las extracciones de las cuentas de los bancos y obligar a depositar los sueldos en los mismos, a los efectos de evitar que éstos quedarán con sus cuentas en rojo y el país sin reservas.
El pueblo, y en especial la clase media, con sus depósitos congelados y sus haberes disponibles por cuenta gotas ($ 1.000 por mes) se rebela.
El 13 de diciembre los sindicatos paran el país. El desempleo se acelera, llega a un 20%. Seis días después, el 19 de diciembre se desatan los peores disturbios y saqueos de la última década, en protesta por la pobreza y los recortes de todo tipo. El pueblo exaltado exige una renuncia de los responsables. Se va Cavallo y el Pte., impresionado por los disturbios, abandona el poder y envía su renuncia al Congreso. Veintisiete muertos quedan en las calles de la República. Se declara el Estado de Sitio.

Asume por 48 horas el Pte. Provisional del Senado, Ramón Puerta, que convoca la Asamblea Legislativa y ésta por mayoría designa Pte. por 90 días al Gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saa.
La Asamblea llama a elección para el 3 de marzo de 2002 para designar Pte. y Vicepte. y completar período hasta el 10 de diciembre de 2003.
En su mensaje a la Nación el Pte. Rodríguez Saa anuncia la suspensión del pago de intereses de la deuda. Cambian las prioridades y asigna fondos para paliar la grave situación social distribuyendo alimentos y otros recursos para evitar nuevos saqueos y restablecer la paz social.
Argentina es la tercera economía latinoamericana después de Brasil y México. Esta moratoria es la mayor de la historia, "pone a Argentina, a sus acreedores y a sus vecinos sudamericanos en un rumbo incierto", según el Wall Street Journal Americas.

Una lista de importantes instituciones financieras de Estados Unidos, incluyendo grandes fondos de cobertura y aseguradoras, enfrenta grandes pérdidas potenciales sobre la deuda argentina.
Probablemente, por efecto dominó los inversores potenciales reduzcan sus inversiones en Sudamérica, frente a las inestabilidad política (caso Venezuela, Paraguay, Colombia) o la caída de sus economías (Brasil, Chile, Perú, Uruguay, etc.).

También resulta evidente el desentendimiento de los EEUU respecto de la situación argentina, a la espera del desenlace final con la salida de De la Rúa y la renegociación con el partido más fuerte y pragmático: el Justicialismo.

El mensaje de Rodríguez Saa deja incógnitas, no ofrece pistas de donde obtendrá las divisas necesarias para respaldar la controvertida convertibilidad mantenida primariamente para evitar otros graves disturbios si la gente se encuentra que de la noche a la mañana ve sus pesos devaluados fuertemente, como en la época del Pte. Alfonsín (hiperinflación 5.000% anual).

Argentina tiene una deuda externa que equivale al 46% del PBI gran parte en bonos que se transan en el mercado internacional (al 30 de junio de 2001 debe U$S 132.140 millones). El PBI estimado (2000) es de U$S 284.500 millones.
Los préstamos alcanzan a U$S 33.700 millones. La deuda transable es de U$S 94.640 millones. Las Letras del Tesoro domésticas alcanzan a U$S 3.760 millones.

Al cierre de los mercados el día 19 de diciembre la mayoría de los bonos argentinos ya se estaban negociando a 36 centavos por dólar. Los operadores se preparaban para lo peor.
El Gerente de un fondo MFS Investment Management dijo: "cuando tengo visibilidad política y económica, entonces miró el precio y veo si tiene o no sentido comprar" ... "No se espera la debacle de ningún inversionista extranjero por el incumplimiento de pagos. Los bonos están repartidos entre fondos de cobertura, fondos de inversión, aseguradoras, fondos de pensiones e inversionistas individuales. Este dato facilita la negociación. Los inversionistas extranjeros y el Gobierno argentino peronistas se preparan para la pelea.

Adolfo Rodríguez Saa, el nuevo Pte., además de político, es un empresario y hombre de negocios con vínculos en el exterior. Tres veces Gobernador de su provincia. Con larga militancia en la política. Tiene 54 años. Representa una nueva generación de políticos.
Con los organismo multilaterales de crédito, Argentina les debe U$S 33.740 millones (FMI, BM, BID, etc.). Y hay unos U$S 45.000 millones en EEUU, Japón y Europa que tendrá que negociar duramente.
La situación pasa para los acreedores por aceptar una reducción en el va-lor de sus acreencias, menores tasas y plazos más largos. Lo de siempre.

E internamente ajustarse el cinturón porque seguimos cayendo. Una ce-sación de pagos es siempre dolorosa.
El Pte. Rodríguez Saa, arremangado, sin saco, listo para trabajar, dijo al final: "soy el único que me banqué suspender el pago de la deuda externa ..." Es una decisión fuerte y estoy convencido ... ¿qué nos van a hacer?", se pre-guntó.


Señor lector: si desea una ampliación sobre la situación de Argentina, sírvase enviar mail a: polcenter@geo-strategy.com