FLORIANÓPOLIS Y LOS CAMINOS DEL ALCA
Buenos Aires, 20 de diciembre de 2000 N° 860 Año 17 Tomo 101

A medida que caen las disputas por posiciones ideológicas aumentan los enfrentamientos comerciales por la conquista de mercados.
Esta tendencia acelerada después de la caída del Muro de Berlín, se observa en las confrontaciones entre grandes bloques o países continentes como Brasil, que pese a que su economía es aún emergente procura hacer pesar, tanto el tamaño de su superficie como su numerosa población.
Es muy claro que Brasil aspira a ser la potencia sudamericana y liderar las negociaciones en pos de dicha unidad, tanto política como económica.
En el primer caso, política, Itamaraty ideó y llevó a cabo a la práctica la Cumbre Sudamericana de Brasilia el 31 de agosto pasado, con la finalidad de mostrar y efectivizar su liderazgo con los 12 países de la subregión. Sin embargo, el lanzamiento del Plan Colombia del Pte. Clinton desde Bogotá, prácticamente introdujo la presencia de la superpotencia en los asuntos internos de cada país, debilitando en consecuencia, la eficacia del intento hegemónico brasileño.

El segundo caso se da con la XIX Cumbre semestral del Mercosur de Jefes de Estado en la ciudad de Florianópolis celebrada los días 14 y 15 del cte. mes de diciembre. En estas circunstancias el Pte. Clinton en la víspera anuncia tanto a los Gobiernos de Brasil como de Argentina, que da comienzo a una negociación bilateral con Chile, con vistas al ALCA.
La irritación de Ytamaraty es tan mayúscula que el Canciller Luis Felipe Lampreia reacciona tan violentamente que juzga la jugada chilena como "una puñalada por la espalda".
Tanto la Canciller Soledad Alvear como el Mtro. de Hacienda chileno, Nicolás Eyzaguirre, además de manifestarse interesados en alcanzar la categoría de socios plenos, aclararon una vez más y desde el principio que mientras no estuviera completo el proceso de convergencia arancelaria plena (lo que más cuesta resolver a los miembros del Mercosur), Chile se reserva el derecho de negociar con terceros.
La respuesta es categórica: "No ha ocurrido nada que no hubiera sido conversado antes", dijo el Mtro. Eyzaguirre.
En materia de AEC, la intención de bajar puntos a partir de enero de 2001 quedó reducida a una baja simbólica de medio punto y segundo con la política de "patear para adelante las diferencias" quedaron en revisar toda la estructura arancelaria.
Tampoco se ha mejorado la calidad institucional. La creación de un Tribunal Arbitral para la solución de controversias ha quedado en manos de un grupo de alto nivel a constituirse. En el NAFTA hay más garantías para zanjar las controversias a través de un tribunal; en el Mercosur está por verse.
En las deliberaciones el Pte. Lagos fue preciso al preguntarle a sus colegas: "¿quieren saber cuándo nos vamos a integrar a la unión aduanera? y sin dar tiempo a las respuestas, contestó:
"No nos corresponde a nosotros decirlo, le corresponde al Mercosur decir cuando van a bajar los aranceles".
El Mercosur no tiene respuesta ni para el AEC ni para institucionalizarse.
EEUU evidentemente aprovechó la fragilidad del Mercosur y a Chile para meter la cuña de la disidencia en Florianópolis y para que cada uno de los países manifestará su interés y su estrategia de mediano plazo.
Las diferencias entre las economías de América Latina y la de EEUU son abismales, tanto como el PBI.
Todos los países en mayor y/o en menor medida defienden su producción, porque en el fondo promueven el trabajo de la gente, más aún cuando son medianamente pobres y no ricos.
EEUU es un gran predicador, al igual que la Unión Europea de la libertad de comercio, pero la practican a medias, ya que a la hora de comerciar aplican procesos antidumping, barreras arancelarias, paraarancelarias y cu-pos de importación contra gran cantidad de productos que explotan los países latinoamericanos.
Chile no puede esperar al Mercosur para integrarse como socio pleno, pues la Unión Aduanera proyectada no tiene plazos como hizo la Unión Europea para llegar a la actual unidad económica y monetaria.
La caída del precio de los minerales (cobre) y ciertos commodities, papel, madera, hizo que Chile debiera devaluar su moneda un 15% el año pasado.
Y mientras Argentina mira con simpatía esta política exportadora en el afán de que crezca la torta del PBI, ya que la recesión argentina impera por doquier, en Brasilia, Lampreia plantea que "la decisión de Chile de ingresar al NAFTA es incompatible con el Mercosur".
La intención de los EEUU de acelerar los tiempos del ALCA, visto el inicio de negociación con Chile, conlleva necesariamente al tratamiento de la cuestión agrícola.
El proteccionismo de los países centrales en materia agrícola es muy inequitativo e inconmovible.
En 1990 EEUU otorgó subsidios por U$S 97.000 millones, la Unión Europea por U$S 150.000 millones y con el agregado de otros montos otorgados por Japón, Corea del Sur y varios otros países, se alcanzó la suma de U$S 360.000 millones. De este modo, no sólo es difícil competir, sino también acercar las partes seriamente, a la mesa de negociaciones.
Esta política de los teros de gritar en un lado y poner los huevos en otro, no condice con el objetivo común del crecimiento y el desarrollo sustentable de los pueblos y a la creación de un clima de convivencia civilizada.
Bajar los aranceles, como lo propicia el Mtro. Machinea en forma de lograr mayor competitividad y de que los productores se modernicen, y se lancen al mercado, es un cambio cultural.
Los tironeos entre el ALCA y el Mercosur liderado por Brasil recién comienzan. Creemos que las posiciones están bastante definidas.
EEUU quiere comenzar a discutir servicios, patentes y finanzas.
El Mercosur busca bajar las restricciones que pesan en la que las desventajas comparativas son marcadas y se corresponden a productos primarios, donde la mano de obra es barata y la seguridad social es débil.
Por otra parte, en la Cumbre del Mercosur quedó resuelto en Florianópolis que la negociación en el ALCA será como bloque, en tanto EEUU quiere negociar país por país (así piensa también la Comisión de Comercio de la Cámara de Representantes).
El pensamiento de la Cancillería es más contemporizador frente al ALCA, pues vislumbra un adelantamiento hacia el 2004.
Por los indicios que brindan las escasas declaraciones de los futuros nuevos inquilinos de la Casa Blanca, Colin Powell, el futuro Secretario de Estado, sin experiencia en las relaciones con América Latina, al ser presentado, recibió la primer directiva de George Bush (h): "Vamos a promover
un continente americano totalmente democrático unido por el libre comercio".


Bob Zoellik, uno de los principales asesores de política exterior, conocedor de la región quedaría a cargo de la representación comercial de EEUU. En los próximos días y quizás no conoceremos las decisiones en detalle, pero no hay duda por las señales que emanan de la tradición Bush, la Iniciativa de las Américas será realidad antes de lo que Brasil y sus socios prevén.
En cuanto a las decisiones tomadas en Florianópolis, los logros de la XIX Cumbre del Mercosur, son
Ø Fijación de metas comunes, conjuntas de inflación, deuda pública/PBI y déficit fiscal
Ø Firma de un nuevo régimen automotor común entre todos sus socios
Ø Reducción del 0,5% en el AEC
Ø Eliminación casi total de los conflictos agrícolas
Ø Carta intención para establecer en el futuro el libre comercio entre el Mercosur y Sudáfrica

En síntesis, en la Cumbre XIX semestral del Mercosur en Florianópolis, siempre se avanza políticamente y en algunos pocos aspectos económicos. En cambio sigue pendiente la institucionalización del Mercosur y en especial la creación de un órgano de solución de controversias. Hubo buen clima, pero no basta. La negociación Mercosur-ALCA (EEUU) se presenta ardua y sembrada de conflictos. Ahora se terminaron las fantasías. Los jugadores están en la cancha. Por ahora la meta para Brasil es el 2005 y para Argentina, el 2004. Para EEUU, cuanto antes, mejor.