LOS DESAFÍOS DEL GOBIERNO DE LULA DA SILVA

Las economías de Estados Unidos, Europa y Japón han de dejado de brillar y muestran signos preocupantes, que más tarde o más temprano se proyectan sobre las economías de los países emergentes.
EEUU ha pasado a un presupuesto fuertemente deficitario, colocará bonos del Tesoro en el mundo para financiarlo. Consecuencia: habrá menos dólares para el resto del mundo.
Japón sigue en la encrucijada, no crece y la economías europeas se muestran dispares. La locomotora de Europa, Alemania, está en recesión y la OCDE baja del 2,4% al 2% el aumento de las economías en la zona del Euro –para el 2004-; la tasa de desempleo se ubicará en un 8,5%, (la de USA 6,5%) y la inflación será baja 1,5%, para de mantener el Pacto de Estabilidad de la UE, ya que las políticas fiscales no tendrán ningún efecto estimulante.

La economía de América Latina

Según estimación de la CEPAL, este año el crecimiento de América Latina será próximo a 1,5%. El promedio obtenido tiene un abanico de amplia disparidad. Argentina crecería un 5% después de una gran caída. En tanto, Venezuela se coloca en el otro extremo, con una caída del 14%. Chile bajó su previsión de crecimiento del 4 al 3,5%.
La economía latinoamericana se frenó debido a diversos factores:
- la lenta recuperación de las economías industrializadas
- ídem del comercio internacional
- el efecto rezagado de los incrementos de los niveles de riesgo-país
En general, en el mundo se puede afirmar, como dice Paul Samuelson, “las recuperaciones cíclicas son de crecimiento débil y frustrante”. Aunque “también es posible que la situación empeore. Ningún experto puede decirlo a ciencia cierta”.
Para los empresarios españoles con fuertes inversiones en América Latina, México y Brasil y en menor medida Argentina son las grandes esperanzas.

La economía de Brasil

El marco exterior para la economía de Brasil no es promisorio. Por el contrario, mucho depende de lo que ocurra en su interior, tanto en el campo de la política como de las finanzas y la economía.
Los desafíos del Pte. Lula Da Silva son enormes, como las magnitudes de su extenso país de 8 millones de kms.² y una población de 170 millones de habitantes, muchos de ellos en elevado estado de pobreza y con bajas perspectivas de mejorar sustantivamente.
La Administración Lula enfrenta situaciones muy difíciles de superar.
En materia política ha perdido apoyos.
Con las designaciones de su Gabinete, agradaba más a las izquierdas que a las derechas, pero Enrique Mirelles, Pte. del Banco Central dio una señal contraria que luego se agudizó, en el alineamiento con las consignas del FMI, al punto que ahora la izquierda lo considera un traidor a sus viejas consignas progresistas, aunque asista a los foros londinenses de la Tercera Vía y los Gobiernos “progre”.
A su vez las agrupaciones políticas de derecha se quejan de la falta de gobernabilidad del Pte. al no poder controlar las crecientes manifestaciones callejeras y del movimiento de los Sin Tierra (MST) y Sin Techo que últimamente han radicalizado sus reivindicaciones y multiplican las tomas de haciendas en el interior y de edificios abandonados en las ciudades.
Joâo Pedro Stédile, uno de los líderes de los MST afirmó que “La lucha campesina abarca hoy a 23 millones de personas y del otro lado hay 27.000 terratenientes … No vamos a dormir hasta terminar con ellos”. Esta arenga para iniciar acciones violentas despertó fuertes preocupaciones en el Gobierno, que a veces amenaza con emplear el Ejército.
No sólo hubo invasiones de propiedades rurales, sino que fueron incorporadas acciones poco comunes antes como tomas de puestos de peaje o saqueos de camiones con alimentos.
Este cambio de estrategia del MST repercutió negativamente en la sociedad brasileña, que alguna vez apoyó masivamente las acciones de los ST, y que fueron los antiguos aliados del Pte. Lula en los tiempos que lideraba el partido de los trabajadores el PT, que los llevaron al poder.

El rechazo a la Reforma previsional de los servidores públicos

El Gobierno de Lula al mantener las políticas acordadas con el FMI, ha reducido su espacio de maniobra política y hasta sus participaciones en medio de la masa popular.
La decisión tomada de embestir contra el actual sistema provisional de los funcionarios y empleados del Estado, le ha creado un frente de negativas perspectivas.
Alargar el período para jubilarse de hombres y mujeres que trabajan el Estado, que está fijada en 48 años para las mujeres y 53 para los hombres no es tarea fácil.
En la reforma los empleados públicos no podrán ganar lo mismo que los activos una vez que pasen a la pasividad.
Los jueces se jubilaban con el 100% ahora si se aprueba la reforma sólo tendrán más del 75%. En tanto, éstos exigen no menos del 90,25%.
Un juez del Tribunal Supremo gana el doble que el Pte. de la República.
Difícilmente equiparan los beneficios jubilatorios estatales a los jubilados del sector privado, que son muy bajos.
Hay 40 millones de trabajadores urbanos que no tienen derecho a la seguridad social ni a una jubilación en el futuro.
Podrían conseguirlo con sólo aportar a partir de ahora el 8% del salario base, que es de 80 euros.
El proyecto también contempla elevar las jubilaciones más bajas.
Cabe recordar que esta reforma data de la Administración Cardoso (1999) pero no pudo llevarse a cabo por oposición de los líderes de los partidos de la coalición del Gobierno de aquel entonces y por supuesto, del PT de Lula.
Hoy el Pte. Lula colocado en un pedestal de Planalto enfrenta los mismos problemas.
El proyecto además de mejorar las debilitadas finanzas del Estado que toma buena parte del presupuesto. Si cede a las presiones corporativas de los sindicatos, funcionarios públicos y jueces, sin duda van a recibir la reprobación de los economistas y sobre todo, de los mercados financieros.
Corren horas decisivas en la carrera por mantener la gobernabilidad del sistema y el equilibrio fiscal.
El déficit fiscal será de 23 millones de reales y es equivalente a 13 veces los fondos destinados al programa de Hambre Cero.
El acto de la aprobación del proyecto por parte del Congreso, es que marca el inicio de la corrección y normatización de una tendencia calificada en otros tiempos por Lula como “neoliberal”.
Pese al enfrentamiento con las corporaciones -sindicatos, gremios estatales, empresarios, campesinos- la popularidad del Pte. Lula se mantiene alta, ya que no se ha trasladado a la opinión pública.
El Pte. del PT, José Genuino pide calma porque el movimiento social no puede hacer en seis meses lo que no hizo en 60 años.

Las finanzas públicas y la imagen externa

El Pte. Lula desde comienzo de su gestión dio muestras de mantener una política económica ortodoxa.
Al asumir elevó la tasa de interés al 26,5%. Ahora la bajó al 24,5%, lo que define una política para mantener baja la tasa de inflación y que el tipo de cambio no se dispare.
Obviamente que con dicha tasa para el empresariado es una causa de menor producción y falta de consumo.
Uno de los indicadores de solvencia fiscal derivado ha sido el récord de superávit primario en el mes de junio, que alcanzó al 5,41% del PIB.
Con ello supera la meta de 4,25% acordada con el Fondo Monetario Internacional para todo el año.
El llamado superávit primario expresa la diferencia entre egresos e ingresos, sin tomar en cuenta los montos destinados al pago de los intereses de la deuda pública.
El superávit fiscal primario es vigilado de cerca por los inversores nacionales, y especialmente extranjeros.
El superávit alcanzó a 40.000 millones y es superior a los 28.900 millones de reales (U$S 9.000 millones) obtenidos en el primer semestre del 2002 (que fue de 4,66% del PIB).
En este orden de ideas, de persistir la tendencia, el Bco. Central de Brasil podría bajar la tasa de interés.
De seguir esta tendencia, el Gobierno estará en condiciones de cumplir con la meta acordada con el FMI.
Estos datos facilitan las relaciones con el FMI en momentos que el organismo internacional debe continuar adelantando créditos, según el acuerdo firmado por el Pte. Cardoso y acordado por el candidato electo Lula Da Silva.
Faltan pasos obligados además de la ley provisional, la reforma tributaria, la nueva Ley de Quiebras. Estos aspectos faltantes ante un desmesurado proyecto de obras afectan el riesgo-país que en los últimos días ha crecido a 900 puntos básicos.
El ruido político citado más el estancamiento de la economía brasileña ha motivado que un informe de Merryl Lynch recomendará reducir la exposición en países emergentes, incluidos Brasil y Argentina (05.08.03).
Esta situación lleva a que inversores institucionales de Europa y EEUU presenten dudas por el nuevo escenario de incertidumbre que se cierne sobre Brasil.

El FMI y las reformas

Si las reformas se dilatan, el FMI podrá demorar los créditos escalonados de una ayuda total de U$S 31.000 millones, concedida en 2002.
Probablemente en este mes el Fondo adelante un crédito aprobado de U$S 4.000 millones. A ello se sumará otro de U$S 7.000 millones en noviembre, siempre que la auditoria muestre señales de cumplimiento de lo acordado.
El Pte. Lula ha despotricado indirectamente contra el Fondo por las limitaciones que tiene para desarrollar el plan de obras, el plan social habitacional y de combatir el hambre, sobre todo si la economía no crece.
Es por ello que el año 2004 se ofrece como muy incierto para Brasil, tanto en lo político como en lo económico.
El mundo financiero y las autoridades del FMI estaban encantados con la ortodoxia del Pte. Lula.
Pero nada es poco y menos en esta economía compleja global, de fuerte interdependencia para los países emergentes como Brasil.
El crecimiento de Brasil de este año se estima en un pobre 1,5% y para el 2004 en 3,5%.
Se quiere activar la economía con obra pública y el empleo que cayó en los últimos 6 meses en 600.000 desempleados.
El plan del gasto público 2004, prevé U$S 130.000 millones, con aplicación de más de U$S 100 millones en infraestructuras, que incluyen: diques hidroeléctricos, extensión de los FFCC y nuevos albergues públicos.
Conseguir financiamiento para un país con una deuda pública de U$S 300.000 millones no será nada fácil.
La economía de Brasil sigue siendo frágil y por ende, afecta la gobernabilidad ante las promesas incumplidas.

 

Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi