REINSERCIÓN DE ARGENTINA EN EL MERCOSUR

A partir de la presidencia del Dr. Menem, la política exterior argentina apunta a la reinserción internacional en el Primer Mundo y en particular con la adopción de la convertibilidad, se estableció una estrecha relación con los Estados Unidos. Tras la guerra del Golfo Pérsico, Argentina epilogó su relación como una Nación aliada extra NATO y amiga de los Estados Unidos, después de más de 100 años de tensiones y enfrentamientos.
Argentina no supo, no quiso o no pudo introducir las reformas estructurales necesarias para convertirse en un país moderno. La globalización requería de una clase dirigente y especialmente una política que tuviera una visión macro de transformaciones no sólo económicas, sino estructurales.
Las sucesivas conferencias de las Américas, iniciadas en Miami en 1994, bajo la presidencia de Clinton apuntaban a la construcción de una zona de libre comercio de Alaska a Tierra del Fuego, liderada por los Estados Unidos que, entre otras materias económicas apuntaba a constituir el área monetaria del dólar.
Con ello se establecía un paralelo con la Unión Europea que a partir de este 1° de enero, culminó su destino común con la Unión Monetaria de 12 países.
Restaría en esta concepción regionalista monetaria que el Asia Oriental y los países del Sudeste Asiático se pusieran de acuerdo en crear una tercera moneda, lo que dada la geopolítica del poder, compatibilizar China, Japón y la India aparecen como una gran utopía. Aunque en algunos círculos se habla de la creación del Fondo Monetario Asiático.
En el Mercosur, después de la caída de F. de la Rúa en la Argentina y el ascenso sorpresivo del peronismo nacionalista y populista encabezado durante 7 días por el caudillo Gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saa y seguido por el bonaerense ex Vicepte. de la Nación y dos veces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Eduardo Alberto Duhalde, quien en su mensaje dio un vuelco 180° definitivo a la política expansiva pronorteamericana de su ex compañero de fórmula, Carlos Menem en 1989.
Regresaríamos a la Argentina endógena y a lo sumo “mercosureña”.
En su primer mensaje a la Asamblea Legislativa, el Pte. E. Duhalde definió una política más que monetaria (el fin de la convertibilidad) sino fundamentalmente geopolíticamente localista.
Al pasar de la geopolítica de la América a la del Mercosur. La Cancillería brasileña hoy está de fiesta. Ha logrado que el Pte. Cardoso, su Gobierno, la industria, el pensamiento económico y el mercado financiero, el más resonante triunfo geopolítico subregional de los últimos diez años.
La sistemática oposición de Brasil a los progresos del ALCA, ha dado sus frutos. De ahora en más todas las negociaciones se llevarán a cabo entre los Estados Unidos y los cuatro países socios del Mercosur (4 + 1).
En el fondo, Brasil con su espíritu nacionalista e imperial rechaza el dólar y brega por su moneda, el real. Tanto que si no fuera un exceso hegemónico, extendería como moneda el Real a sus vecinos. Aquí en Argentina ya se habla de una canasta de monedas (dólar, euro y real) que “fije” el tipo de cambio, lo que parece bastante inviable en las actuales circunstancias.
Pedro Malan, Secretario de Hacienda de Brasil ha sido más que claro:”con una dolarización en la Argentina sería más difícil avanzar en la integración del Mercosur”; o sea que Brasil apostó siempre a una devaluación, mal que le pese al pueblo argentino, y en especial a la clase media que sufrirá gravemente esta medida. Si en el último año pasaron a pobres 730.000 personas de la clase media, en el 2002 pasarán mucho más.
La deuda argentina no la paga la desmesurada estructura política argentina con Intendentes de pueblos que ganan más de 10.000 dólares-pesos y miles y miles de Concejales que antes eran simples consejeros de barrios sin sueldo, y hoy son encumbrados personajes con haberes de miles de pesos-dólar en pueblos de obreros con 200 a 300 pesos, o menos de salarios.
El Pte. de la Asociación de Empresas Brasileras para la Integración de Mercados afirmó lo que Malán insinuó:

“si la Argentina completa la dolarización de su economía, los Estados Unidos prácticamente van a absorber a la Argentina y en ese caso Brasil se va a quedar aislado”.

No debe olvidarse que el objetivo de Itamaraty es crear una Zona de Libre Comercio de Sudamérica (ALSA).
Esta idea fue expresada claramente el 31.08.2000 en Brasil en la reunión de Cancilleres de todos los países de América del Sur, incluyendo Surinam.
Brasil como país de gran extensión: 8 millones de kms.², 170 millones de habitantes de origen imperial portugues, pretende ocupar una posición hegemónica en América del Sur y liderar la política de esta región, obviamente enfrentada a la también expansiva política regional y mundial de los Estados Unidos.
Obviamente, la geopolítica mundial está muy activa. La lucha por el poder es de todos los tiempos. Lo que hay que entender es que Estados Unidos emergió como única potencia hegemónica mundial.
También hay que entender que “la quiebra de la Argentina y la actual dirigencia instalada en la Casa Rosada, el partido justicialista y la UCR, conducen a un reforzamiento regional del Mercosur y a una mayor dependencia de Brasil.
Fernando Enrique Cardoso telefonea a cada Pte. (Argentina lleva 5 Ptes. en 10 días, entre provisionales y transitorios) “para manifestarle (a la Argentina) el apoyo y la solidaridad de Brasil en este momento de su historia”, prometiendo ayuda brasileña en caso de que el país “adopte un plan con coherencia para su recuperación”.
La ayuda brasileña será más simbólica que real. Principalmente política. La ayuda real depende de la superpotencia: los Estados Unidos y promete vía FMI unos 16.000 millones.
El Pte. E. Duhalde propondría a las autoridades brasileñas avanzar, en un año hacia una moneda común del bloque. Antes debieran armonizarse las políticas macroeconómicas, aspecto que no se logró en los últimos 11 años.
Tienen estos 4 países el suficiente potencial para crear una moneda fuerte vigorosa tipo euro, en momentos que la dependencia es mucho mayor y que América Latina toda en promedio dejará de crecer, que cerrará su comercio intrazona para ayudar a la reactivación de la industria local y que una mayor apertura al comercio exterior quedará sujeta a una mayor devaluación, con consecuencias depredatorias para las clases sociales medias y bajas, principalmente.
La negociación 4 + 1 con Estados Unidos se dilatará, en tanto como contrapartida se acelerarán las negociaciones con la Unión Europea, China y el Asia Oriental en general.

· En síntesis, la quiebra de la Argentina coloca al país en una mayor dependencia externa y una manifiesta tendencia recidiva endógena, que la lleva a acercarse a Brasil, que con fines hegemónicos aplaude la devaluación e implícitamente la aleja de los Estados Unidos.