| EL
TURNO DEL PT Y LA INVERSIÓN EN BRASIL
Para muchos políticos brasileños, poner como
mal ejemplo de Gobierno y administración la situación
de Argentina, es un buen argumento para cooptar el electorado
brasileño, si votan al adversario.
Luis Inacio "Lula" Da Silva, José Serra,
el mismo F. H. Cardoso utilizan a Argentina como antítesis
de sus promesas electorales.
Más allá de las lágrimas de Jorge Battle
y el pedido de perdón (concedido por el Pte. Duhalde)
por tratar de "ladrones" a todos los argentinos,
siempre tiene efectos políticos ulteriores que vuelan
por encima de las propias cabezas de sus protagonistas.
La mala imagen de Argentina significa en el mundo de los negocios,
alejamiento, enfriamiento, esperar y ver y luego actuar en
consecuencia.
En el caso de Argentina, en materia de inversiones, nadie
pone un dólar hasta tanto no se termine la negociación
con el FMI se diga o acuerde como comenzar a crecer y pagar
la enorme deuda externa acumulada.
Los capitales de Brasil se entusiasmaron con la devaluación
y las crisis empresarias, pues pensaron en comprar empresas
argentinas, devaluadas como en el caso de la cervecera Brahma,
que adquirió el 37% de las acciones de la Quilmes (U$S
336 millones). Pero la mayoría -incluso Petrobras-
han decidido esperar si se reactiva el mercado, o continúa
la depresión económica.
En Brasil, el tradicional adversario del Gobierno y candidato
a la presidencia, "Lula" da Silva, lidera las encuestas
desde hace varios meses con un 40% de voto favorable, frente
al oficialista J. Serra (con un inalterable 16/20%) está
provocando un frenaje en las inversiones en ese país,
generando comentarios adversos respecto del futuro.
Los "brockers", los "dealers", los grupos
de inversión, los bancos y las calificadoras de riesgo
husmean y anticipan precautoriamente el futuro de los mercados
para no correr riesgos con sus clientes inversores presentes
y/o futuros.
Así es como a los informes adversos del Banco JP Morgan,
de reducir sus inversiones en Brasil, se sumó la calificadora
de riesgos Moody's, al advertir que "Brasil enfrenta
desafíos para mantener el superávit primario
después de las elección presidencial".
El pensamiento distribucionista del populismo electoral de
"Lula" le ha hecho decir que reducirá el
superávit primario después de la elección
e invertirá ese dinero en planes sociales y de infraestructura.
De llevarse a cabo tal iniciativa sería en el período
que aumentarán en el 2003 las necesidades de amortización
de la deuda, en momentos que tasas de interés y tipo
de cambio podrían elevarse.
La situación hoy día comienza a ser desfavorable.
La tendencia aparece por ahora negativa.
El valor de dólar cerró R 2,59 con un aumento
de 2,59% el C. bonds (título de referen-cia) cayó
2% y el riesgo país pasó la barrera de los 1.000,
subiendo a 1.062 (+ 6,3%).
Arminio Fraga, Pte. del Banco Central de Brasil, con mucho
tino observa preocupado esta tendencia, y comenta que
"El mercado teme que no haya en el futuro continuidad
en la política fiscal, cambiaria y monetaria",
y agrega que: "se está viviendo un momento de
extremo pesimismo sobre el futuro, lo que se refleja, en buena
parte en los precios y en las tasas".
Mientras los asesores de imagen pintan una Serra más
"humano" y a un "Lula" más señor,
con mejores ropas y los dientes arreglados, éste último
gana espacios en el electorado gay, tal como el "Sexto
Desfile del Orgullo Gay" que congregó a 400.000
personas, la mayoría "petistas" bajo la protección
"petista" de la alcaldesa de San Pablo, Marta Suplicy.
Esta parada es la 2da. en número en nivel mundial,
después de la de Nueva York (500.000) y arriba de la
de San Francisco (300.000).
En medio del fervor electoralista en busca de votos, el político
y el "puntero", no reparan de quien viene, sino
cuantos son; un voto, una persona, sin importar su moral ni
su ética de vida ciudadana.
La cuestión deviene después del triunfo, cuando
el ganador de la contienda electoral comienza a devolver "los
favores recibidos", en términos de nombramiento
en cargos públicos o leyes y decretos muy particularistas
que a veces terminan en autorizar y recono-cer "matrimonios",
y más grave aún, permitir la adopción
de niños, como ocurre en algunos países de la
UE.
La pregunta es después de Cardoso deviene el turno
del PT, luego de cuatro intentos electorales?.
En Brasil comienza una verdadera batalla campal en los próximos
meses (hasta octubre), donde como ordinariamente ocurre, no
se repara en los recursos y los cursos de acción para
degradar y/o devaluar al adversario.
El perfil popular de "Lula" le permitió tener
un porcentaje muy alto: 42% y lidera las encuestas frente
a un buen profesional médico de perfil bajo.
En 1993 se dieron los mismos guarismos siendo candidato Cardoso.
Sin embargo, pocos meses después, el ganador fue el
actual Pte.
La campaña recién empieza, creemos que la situación
de deterioro de la economía brasileña, el repliegue
de capitales y el efecto tango, contribuirá a romper
el maleficio y un "Lula" distinto, más realista,
más globalizado será Pte. con fuerte apoyo popular
inicial.
No debe descartarse la aparición de una "Lula"
que pactando con el gran capital paulista industrial, corazón
del crecimiento de Brasil, cambie su enfoque una vez ubicado
en Planalto.
No debe extrañarse que el poder y los lobbies que lo
rodeen internos y externos, redi-reccionen su estrategia hacia
el capitalismo mundial; por supuesto, sin defraudar dema-siado
a su capital electoral.
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