| BRASIL:
ETAPA ERRÁTICA Y TRAUMÁTICA
Con los resultados de las elecciones del 7 de octubre se
descuenta que el próximo Pte. será Luiz Inacio
“Lula” Da Silva.
Con un porcentaje del 46%, bien distanciado de su seguidor
oficialista José Serra, que sólo cosechó
un 23% de los 115 millones de electores, la segunda vuelta
se considera útil a los fines de establecer nuevas
alianzas que servirán a la postre para que el hoy candidato,
llegue a Plan Alto, mu-cho más condicionado que si
hu-biera ganado en la primera vuelta.
Efectivamente, con toda la lógica de un electorado
ya volcado al centro izquierda, la estrategia “petista”
apuntó primero al Partido Socialista de Anthony Garrotinho
a integrar el comando de campaña durante el segun-do
turno.
Garrotinho obtuvo 5.122.906 votos y un 17,87% que podrían
sumarse (en parte) a los casi 40 millones de votos a favor
de “Lula”.
“Lula” volvió a repetir que los tres candidatos
de oposición, fuese él o Garrotinho, o Ciro
Gomes estaba prevista y juntos vencerían.
Efectivamente, si sumamos los votos del centro izquierdista
Frente Tra-balhista (FT) de Ciro Gomes que consiguió
10 millones que representa 11,98%.
Si bien las dirigencias disponen apoyos al candidato ganador
en busca de ventajas futuras en términos de cupos de
empleo oficial y cargos en la conducción política,
ello no significa que los partidarios obedezcan ciega-mente
las disposiciones de sus dirigentes.
Se aprecia que por lo menos un 50% del PSB y algo menos del
FT, darán suficiente votos para consagrar a “Lula”
Presidente.
El PT con los votos legislativos se ha colocado como la segunda
fuerza política en el Congreso.
Al igual que “Lula”, 17 de los 27 Gobernadores
deberán ir a una segun-da vuelta el 27 de octubre.
Tal el caso del mayor distrito de Sao Pablo le disputarán
el oficialista Geraldo Alckim y el “petista” Jose
Genuino.
El objetivo de campaña de “Lula” será
“captar el voto del 76% de los brasileños que
votaron en con-tra del actual modelo económico”.
El candidato oficialista José Serra (PDDB), ahora con
el apoyo abierto del Pte. F. H. Cardoso, ha definido bien
la lucha electoral: escoger entre dos caminos diferentes.
Serra se concentrará en los logros de Cardoso, en ganar
en Sao Pablo, el mayor colegio electoral de Brasil y en buscar
el apoyo de los partidos que quedaron fuera de la carrera
electoral.
El médico Serra además de buscar el debate televisivo
donde supera al metalúrgico “Lula”, alertó
al electorado del riesgo que corre Brasil de trans-formarse
en una Venezuela o Argentina en el caso que gane el candidato
del PT.
Los especuladores de mercado (“buitres”)
hacen su negocio
Ante la indefinición política y los esfuerzos
infructuosos del Pte. del Bco. Central, Armiño Fraga
de mantener estable el tipo de cambio sin perder divisas,
los especuladores de adentro y de afuera en los medios financieros
consideran que puede haber una estampida del mercado (dólar
= 5 reales).
Algunos banqueros piensan que es mejor una renuncia de Serra
ante lo inevitable.
El multimillonario inversor George Soros advirtió que
Brasil marcha a una reestructuración de la deuda pública
y privada (o sea, a una moratoria).
Otras opiniones descartan una crisis, ya que ambos conductores
se comprometieron respetar los compromisos firmados por Cardoso
ante el FMI.
En Nueva York, los grandes bancos internacionales preparan
un plan para que Brasil pueda enfrentar compromisos de la
deuda pública y priva-da entre U$S 24.000 y U$S 26.000
millones.
En pocos días la incertidumbre y algo de pánico
aceleró la caída del Bovespa, al alza del tipo
de cambio y del riesgo-país en 2.294 puntos básicos.
Los analistas no sólo observan los problemas actuales
de los mercados, sino los 13 millones de los Sin Tierra, la
extrema pobreza, el congelamiento de haberes (por años)
de los estatales, las presiones para sostener la solvencia
fiscal, sino también la historia política del
Partido Trabalishta que no firmó la actual Constitución,
rechazó las privatizaciones, el ajuste fiscal y los
acuerdos con el ALCA.
“Lula” siempre estuvo en contra del modelo capitalista,
las políticas de mercado y el Consenso de Washington,
expresando una vocación reformadora.
Se trata de un socialismo de los ’70, que nada tiene
que ver con el europeo.
Con estos antecedentes, llegará a Plan Alto en Brasilia.
Sin embargo, como casi siempre ocurre a la expectativa nacionalista
y populista de la primera hora para poner contento a los fervorosos
seguido-res, le sigue un período de negociación
con los grupos de presión internos e internacionales.
La Etapa Errática y Traumática
Se iniciará el 1° de enero de 2003 con el Gobierno
de “Lula” da Silva.
El contexto internacional no favorece la respuesta prometida
frente a las demandadas mejoras sociales.
“Lula” intenta ser el líder de la conciliación
y contención.
“Lula” aparece como el mayor líder social
de la historia de Brasil, con el consiguiente derrame de tender
puentes con socialistas y socialdemócratas afines de
países vecinos (caso A. Ibarra del Frepaso).
El futuro Pte. de los brasileños tendrá que
gobernar con el Congreso (carece de mayoría propia,
sólo lograble en coalición con otros partidos)
y con los Gobernadores de los más diversos partidos.
Será la hora de las coaliciones, recordando que no
existen en Brasil par-tidos nacionales de la antigüedad
y tradición que tiene Argentina.
La pregunta es: ¿podrá gobernar con todos los
sectores?.
La política exterior de “Lula”
Una ruptura con el FMI y aún con los EEUU, no se ha
puesto en boca de “Lula”; sin embargo, flotan
a su alrededor políticas anti capitalistas, anti norteamericanas
y anti globalizadoras.
Consciente de los riesgos de un rechazo a las políticas
de la hiper potencia, se aprecia que el nuevo Gobierno tendrá
una dura negociación, pero negociación al fin.
Una actitud de esa índole favorecerá la política
de nucleamiento hegemónico del área de influencia
de la América del Sur.
El candidato triunfante ha expresado un claro objetivo de
institucionalizar el Mercosur y apoyar fuertemente a Argentina.
Ayudándola en su cri-sis.
Esta dirección y sentido del esfuerzo geopolítico
y geoeconómico apunta a ganar poder de negociación
frente al coloso del Norte, pero al mismo tiempo expresa la
debilidad de no estar en condiciones de afrontar mayores riesgos.
Por ahora, una política externa de vuelo corto, sin
que por ello abandone su sueño hegemónico de
9na. Potencia mundial, equiparable a Rusia, India o China.
Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi
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