| LA
“CUMBRECITA” DEL MERCOSUR EN MONTEVIDEO
Los países integrantes del Mercosur –nacido
en Asunción en 1991- han desarrollado políticas
económicas muy ligadas al Consenso de Washington.
Sin embargo, durante estos 11 años de vigencia no pudieron
o no quisieron armonizar sus variables macroeconómicas
de acuerdo al preámbulo paradigmático del Tratado,
que se inscribe en esta condición necesaria y suficiente
como para empezar a hablar de una política económica
más o menos funcional para el conjunto.
Esto nunca fue posible. Cada socio cuanto tuvo que devaluar,
lo hizo en forma unilateral e inconsulta.
Hubo muchos intentos, pero todos fracasaron.
Ello se comprueba con las sucesivas promesas de revitalización
del Mercosur, sin que poco o nada ocurriera en ese sentido.
Las políticas de Lula sobre el Mercosur
Ya hemos comentado acabadamente que el Pte. Da Silva apoya
el diseño del un Mercosur basado en una nueva la alianza
estratégica entre Argentina y Brasil co-mo factor decisivo
de crecimiento y consolidación.
Brasil entre sus objetivos superiores se ha fijado el de liderar
la región sudamericana, constituyendo un pro-yecto
político que conjugue la política, lo económico,
lo social, lo científico, lo tecnológico y lo
cultural.
Estamos frente a un planteo teórico de constituir una
zona de libre comercio de Sudamérica, en principio.
No hay plazos aún, pero hay urgencias y situaciones
coyunturales donde se afirman, frente a las emergencias, nuevos
lazos más pasionales y motivacionales que ejecutivos
y pragmáticos.
En el Mercosur se enuncia la creación de un parlamento
con representantes en cada país. También corren
ideas de montar estructuras similares a la Unión Europea.
La visita de Amorin a Buenos Aires
Lula dejó bien claro primero acordar con Argentina
y luego con los otros socios del Mercosur.
Así fue que el 04.02. estuvo en Buenos Aires, el Canciller
Celso Amorin entrevistándose con el Pte. Duhalde y
Carlos Ruckauf, el Mtro. del ramo.
El objetivo era constituir una voz común frente al
mundo.
Los compromisos con la UE y con el ALCA apremian en función
de un crono-grama anteriormente aprobado.
Era más que obvio que Celso Amorin se quería
llevar bajo el brazo la aprobación total de actuar
juntos frente al ALCA con una política común,
siendo que has-ta entonces y según lo verificado, la
polìtica de Washington es negociar país por
país.
Amorin lo expresó claramente:
“Como dijo Lula tenemos mucho interés en negociar
el ALCA junto con Argentina y los otros miembros del Mercosur.
Debemos esforzarnos a definir una propuesta común para
cuando tengamos que sentarnos a la mesa de negociación”.
Otra de las aspiraciones es que dicho objetivo, se constituya
en una política de Estado de ambos países, más
allá de los avatares de la política, de los
Gobiernos, de partidos políticos y de las grandes corrientes
del pensamiento político internacional y de las políticas
comerciales derivadas.
¿Puede afirmarse que el Mercosur sea una política
de Estado, en un mundo en acelerada transición globalizadora
y a partir de países vulnerables, débiles financieramente,
con deudas impagables y políticas fiscales desajustadas,
desequilibrados presupuestos y dirigencias políticas
fragmentadas, que aún no han madurado en sus propios
países, con sólidas políticas aceptadas
por la mayoría?.
Bien lo ha señalado es experimentado Celso Amorin:
“Para tener una personalidad (del Mercosur), y un proyecto
de real integración, tenemos que tener disciplina en
las negociaciones externas, y también, tener dis-ciplina
de cumplir los acuerdos intra Mercosur”.
Brasil ha percibido que su poder, pese a ser la economía
más grande de América del Sur necesita de la
compañía de los otros países y sobre
todo del Mercosur; o sea, principalmente Argentina en un mundo
multipolar, con fuerzas más o menos equilibradas como
aspiración lógica y deseable. Sin embargo, la
geopolítica del poder dice otra cosa, ya que después
del fin de la Guerra Fría, asistimos a un mundo monopolar.
“Para ver la verdadera multipolaridad hay que tener
un mínimo de equilibrios de fuerzas”, sostuvo
Amorin en Buenos Aires.
Por ello, Brasilia necesita de Argentina y de todos sus vecinos
del Pacífico y del Caribe; una vieja y actualizada
aspiración geopolítica de Itamaraty.
Este planteo geoeconómico y geopolítico lo tienen
los miembros de la UE, la CEI y la ASEAN respecto de las políticas
comerciales de EEUU.
Amorin le dijo a los 200 empresarios, políticos y economistas
que se reunieron en Buenos Aires:
“Únicamente avanzando juntos vamos a vencer las
barreras proteccionistas que no nos permiten crecer adecuadamente
en nuestra participación en el comercio mundial”,
en clara alusión a las próximas negociaciones
que el bloque del Sur deberá enfrentar próximamente
en el marco del ALCA.
Saldo del encuentro Argentina-Brasil en Buenos Aires: se resolvió
presentar listas comunes de productos en la negociación
con el ALCA, ahora también extensiva a la UE.
Las listas de bienes, incluyendo los agrícolas, sería
común en el Mercosur. No así las listas de servicios
que son propias de cada país. Compras e inversiones
es un capítulo más complejo. En Panamá
del 17 al 21 de febrero se tratará el acceso a mercados
y servicios del ALCA.
Relanzamiento del Mercado Común
En Montevideo los cuatro Cancilleres del Mercosur ratificaron
su voluntad politica de negociar en bloque frente al ALCA
y la UE.
Otros temas acordados fueron:
• Negociar acuerdos con India, China y Rusia
• Rechazo a un eventual ataque unilateral de los EEUU
a Irak
• Reunión de técnicos del área
social. Lograr la instauración de un instituto
de políticas sociales para la región
• Creación de un Parlamento Común del
Mercosur, como forma de participación de la sociedad
en el proceso de integración.
Las diferencias persisten
Pese a la luna de miel entre Lula y Duhalde, las diferencias
persisten en muchos aspectos entre Argentina y Brasil, tanto
a nivel de productos como de políticas, servicios,
compras, protección de inversiones con aranceles menores.
No menos importantes para los productores son las disputas
por los pollos, cuero, azúcar, textiles, automotrices
y madera.
Veremos si la “Lulamanía” del Mercosur
con su relanzamiento permite superar todos estos conflictos
comerciales, que tanto afectan a nuestros productores, o si
los intereses de un país predominan sobre el interés
comunitario.
Ello requiere una compatibilización de los grandes
intereses nacionales.
Europa y EEUU lideran y cuidan sus mercados
Europa tiene una dura lucha interna con los subsidios Europa
gasta en subsidios agrícolas, U$S 1.000 millones por
día; o sea, unos U$S 350.000 millones por año.
La crítica de OCDE es que los subsidios no llegan a
los productores. Una parte importante de los subsidios no
va a los granjeros y en el peor de los casos sólo el
25% de los subsidios termina en el bolsillo de las familias.
El argumento esgrimido por los Gobiernos en defensa de los
subsidios es el que les permite mejorar el ingreso de los
campesinos.
Por otra parte, los subsidios aumentan la renta venal de la
tierra, generando un efecto perverso.
Esta apreciación es coincidente con la de Agro Fax
de los EEUU que informa que los subsidios agrícolas,
van a parar a las grandes corporaciones y a los gran-des “farmers”.
Muchos de esos fondos los usan para comprarle la parte correspondiente
al pequeño productor.
Concluye los estudios que el 80% de los subsidios van al bolsillo
del 20% de los productores y las reformas han cambiado poco
o nada. En la Unión Europea, al considerar los países,
el paquete de fondos se lo lleva Francia, en tanto que el
Reino Unido, contribuye y anhela cortar los subsidios.
En la Conferencia sobre desarrollo sustentable en Johannesburgo,
la Agencia Oxfan afirma que “los consu-midores europeos
están pagando por destruir la sub-sistencia en algunos
de los países más pobres del mundo”.
Y también en los no tan pobres. Seguramente, ello contribuiría
con el libre mercado que tanto proclaman a introducir una
enorme cuota de justicia comercial y reducción de la
desigualdad entre países ricos y pobres.
Si el Mercosur, Grupo Cairns, CAN, América del Sur
y Central desarrollarán una campaña de “Tolerancia
Cero a los subsidios”, Lula y el programa de Hambre
Cero, le permitirían dar a comer a muchos pueblos.
La globalización funciona bien para algunos casos (finanzas,
tecnológicas, comunicaciones, internet) pero no para
otras que hacen a la subsistencia de millones de seres humanos.
Por todo ello, si para algo sirve el Mercosur es para no negociar
con la UE si no se incluye el tema agrícola.
El bloque ha ofrecido a la UE abrir el comercio en un 85%,
pero el Comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, gran defensor
de la multifuncionalidad del campo francés, adelantó
en Brasil, que la EU presentará a fin de mes la misma
oferta que en el 2001 y que no mostrará una alternativa
mejor hasta que el bloque del Cono Sur no amplíe sustancialmente
la suya.
Para países como los del Mercosur, tan endeudados y
en crisis, esta negociación por los subsidios agrícolas,
tanto con la UE, como con EEUU, es una pieza clave. Si no
caen los subsidios, vía esta negociación bilateral
o global a través de la OMC, no vale la pena, como
dice el paisano “gastar pólvora en chimango”.
Otro capítulo, que merece incorporarse es el “Grupo
de Amigos por el antidumping” (Chile y Brasil forman
parte). En la actualidad existen 1.100 medidas imple-mentadas
en el mundo, siendo China la que cuenta con mayor número
de acusaciones.
El comercio debe ser de doble vía. Si no no es comercio.
Es otra cosa: una terrible injusticia que inyecta fondos a
los productores poderosos y en la otra punta, siembra el hambre
de los menesterosos.
Esta guerra comercial es mucho más importante que la
de Irak, Medio Oriente, Corea del Norte o cualquier otra para
los países del Sur por su carácter humano y
permanente.
Si los poderosos fueran más inteligentes y perspicaces,
una forma estratégicamente sana de conseguir buenos
aliados y alianzas seguras y permanentes, sería la
eliminación lisa y llana de los subsidos, pues conta-rían
con el respaldo de los pueblos y no sólo de las elites
de oportunidad, muchas veces corrompidas por el trueque entre
créditos y aliados para la guerra de los poderosos,
a los que les encanta sumar adeptos para después cambiar
y dejarlos en el pozo de la inanición.
A último momento, ante la Reunión de Panamá,
EEUU propone bajar aranceles para relanzar el alicaído
ALCA, pero la iniciativa ignora la importancia de los sub-sidios
agrícolas.
Un breve análisis sobre la potencialidad de
los países del Mercosur
Brasil, saborea las mieles de la victoria del PT, un poco
de Porto Alegre, un poco de Davos y mucho del apoyo del FMI
y de los EEUU que en estas circunstancias no quiere abrir
nuevos frentes, De ahí que Itamaraty aprovecha de esta
coyuntura para hacer un poco de expansionismo ratzeliano en
el área de influencia sudamericana.
Sin embargo, a medida que mejora la trenza con el FMI y aprieta
la “cincha” del ajuste para obtener un superávit
primario mayor (4,25) se debilita la sustentabili-dad “petista”
y surgen rebeliones y traiciones a los sectores más
radicalizados que creyeron en Lula.
Lula prometió reformas a las pensiones, impuestos y
leyes de empleo. Necesita de un Congreso donde está
en minoría. La guerra y el aumento del petróleo
está arruinando la economía, y si esta se agrieta
la luna de miel de Lula, se acabará.
Argentina, está en default financiero externo, y político
interno.
El Gobierno carece de legitimidad de origen y en buena parte
de ejercicio. Está a dos meses de terminar su mandato.
Un mal manejo en el PJ ha generado la fragmentación
del único gran partido nacional, por lo que promete
un Gobierno débil futuro que surja de las urnas de
fines de mayo.
La administración duhaldista a medida que avanza en
estos foros deja compromisos que no tendrían casi ningún
respaldo futuro. Ya que todo ello debe ser ratificado por
un nuevo Ejecutivo y un Congreso cuya composición recién
se cono-cerá en diciembre del 2003.
Paraguay cuenta con el Pte. Gonzalez Macchi que representa
una fracción del Partido Colorado y que días
atrás, salvó su investidura en un juicio político
en el Senado por el escaso margen de 30 a 26 votos.
Lo cual unido a los 6 meses que le faltan para cumplir su
mandato, resulta que las resoluciones y acuerdos que aprueben,
corren una suerte parecida a la de Ar-gentina.
Uruguay, al borde del default, tendrá que renegociar
urgentemente su deuda con el FMI.
Esperan que si Brasil y Argentina salvaron el bache financiero,
transitoriamente, ellos pueden lograrlo. Mientras tanto, tras
el retiro de depósitos, aumento del riesgo-país
cercano a los 2.000 puntos.
En el terreno político en medio del desastre financiero,
el Pte. Jorge Battle en el año 2000 perdió el
apoyo y el replieguel de uno de los dos grandes partidos tradi-cionales
uruguayos (colorado), dejando un gran espacio político
para que lo ocupara el Frente Amplio y a la vez debilitará
significativamente la labor legislativa.
En suma, el Mercosur cuenta con 4 países fuertemente
endeudados dependientes de la auditoría del FMI y de
las decisiones políticas del G-7; o sea, de los EEUU,
la UE y Japón. Tres de ellos están debilitados
políticamente, con estructuras fragmentadas y en transición
hacia cambios en el poder y futuro incierto.
Sólo Brasil, con el novísimo Pte. Lula Da Silva
ostenta un empuje propio de todo comienzo y que en parte compensa
la debilidad del resto.
Reforzar, rehabilitar, revitalizar el Mercosur es el scudetto
único, como herramienta diseñada por Itamaraty
para estar presente en los foros locales, regionales e internacionales
y lograr así alguna ventaja comercial y política
de poder.
CONCLUSIÓN
• El Mercosur sigue siendo un hibrido, anémico
que acaba de recibir una inyección de entusiasmo del
flamante Gobierno de Brasil.
• La Cancillería brasileña ha desplegado
todas sus fuerzas poniendo los mejores hombres al frente de
esta operación revitalizadora.
• La gran vitamina que puede mejorar el Mercosur es
“el fin de los subsidios a la producción agrícola”
con carácter urgente (Objetivo de DOHA).
• Lo demás tanto con el ALCA como con la UE,
será objeto de duras y prolongadas negociaciones.
• Brasil logró en Montevideo, previo acuerdo
con Argentina, unificar el bloque en materia de negociación
frente al ALCA, la UE, Rusia, China y la India.
• Si no se incluye al agro las negociaciones con la
UE no avanzarían.
• La cuestión agrícola es un acuerdo entre
los grandes UE, EEUU, Japón y Corea del Sur. Ello se
debatirá en la OMC.
• La ruptura en la UE, en la NATO por la guerra de Irak,
demorará estas transacciones comerciales.
• La incertidumbre, la caída de la economía,
la desinversión, la desconfianza, no son buenas herramientas
con países fuertemente debilitados y con luchas internas
de difícil pronóstico.
• Debe terminar el doble discurso de proclamar el libre
mercado y por otro, aumentar las barreras y aranceles al comercio.
• Sin ahorro, sin inversión, con baja calidad
en la educación, sin conocimientos, sin tecnologías
modernas no habrá una salidad rápida de los
países del Mercosur y por ende, de la región.
• El Mercosur requiere mucha macroeconomía armonizada
y políticas de largo plazo bien diseñadas, por
ahora con un ausente respaldo político de gobiernos
estables y economías sustentables.
• Para analizar: ¿se diluye la NACIÓN
y se amplía la REGIÓN?.
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