“LULA” Y LA GOBERNABILIDAD

El electorado con la presencia del candidato del PT, Luiz Inacio “Lula” Da Silva ya decidió que será presidente a partir del 1° de enero de 2003.
Con un respaldo superior al 60% del electorado, ya tiene garantizada la primer magistratura.
Por sus ideas e interesantes propuestas de antaño (socialismos de la dé-cada del ’70) ganará fácilmente por su promesa populista que dista de la realidad mundial y local.
Será un presidente con legitimidad de origen ampliamente constatada, salvo emergencia (falla) electoral, que entre en el campo de lo imprevisi-ble.
La cuestión se plantea con la legitimidad de ejercicio.

El electorado como votó
El campo electoral de Brasil consta de 115.253.816 ciudadanos, de los cuales se abstuvieron 20.473.568 (17,76%) cifra bastante alta (equivalente a to-do el electorado de la República Argentina, aproximadamente).
En cuanto a los votos en blanco, fueron solo el 3,3%, no así el voto nulo, que alcanzó la cifra de 6.075.128, debido, quizás al desconocimiento del sistema de votación electrónica moderna, puesto en vigor para un país de grandes distancias y espacios no habitados.

Los votos en los Estados
“Lula” Da Silva ganó en todos los Estdos (excepto Ceará al NE) como candidato a Pte., pero en la región sub atlántica, Mina Gerais, Río de Janeiro, Sao Pablo, Santa Catarina, Paraná y Río Grande Do Sul, no ganó ninguna Gobernación con su partido. Se trata de los Estados más numerosos de votantes.
Los candidatos a Gobernador del PT salieron 2°, 3° o 4°. Con lo cual se debilita su posición.
Esto tiene su explicación. Dado el tamaño de los Estados, los partidos políticos brasileños son muy fuertes a nivel estadual, no así a nivel nacional, contrario sensu de lo que ocurre en Argentina.

Qué pasó en el Congreso
En la Cámara de Diputados, que cuenta con 513 bancas, la primera minoría correspondió con 91 bancas al PT (muy baja, por cierto).
La segunda y tercera minoría corresponde a partidos de derecha (PFL) con 84 representantes, de Centro (PMDB) con 74 Diputados.
El desgranamiento partidario es de tal magnitud que sólo podrá obtenerse aprobación legislativa por medio de la búsqueda del consenso o con coaliciones objetivas, previamente acordadas.
Esta situación le genera al Pte. una seria debilidad, desde el punto de vista de la gobernabilidad de Brasil y en particular, la búsqueda de aprobación de leyes fundantes.
En el Senado la situación es más compleja todavía, reflejo de la fortaleza y diversidad de partidos estaduales.
Sobre un total de 81 bancas, el candidato a Pte. Da Silva sólo tiene 14 y constituye la 3ra. minoría. La primera corresponde a PFL (19 bancas) un partido de derecha y en la 2da. minoría el Partido Democrático de Centro, también con 19 bancas.
El resto se desgrana en muchos partidos, con muy escasa representación.
Contrariamente al fuerte apoyo del electorado “petista” y no “petista” (izquierda y centro izquierda), el candidato a Pte. encontrará obstáculos para la gestión legislativa, en razón que no cuente con mayoría propia en el Congreso.
Si, apoyo ideológico un tanto aluvional, pero no específico, ya que toda vez que se aleje de sus bases y se muestre siquiera moderado (como lo exigen las circunstancias mundiales y continentales FMI, EEUU, etc.) tendrá problemas de apoyo de los elementos militantes radicalizados, que duran-te lustros estuvieron esperando esta oportunidad.
Valga el ejemplo de este momento. 26 Diputados de los 91 elegidos ya han advertido al candidato que si continúa con políticas moderadas (p.e. negociación de la derecha, el capitalismo, un Ban-co Central indepen-diente, como el Bco. de Inglaterra) habrá problemas con el apoyo.
Cabe acotar que las relaciones a nivel obrero son menos “light” que en los altos niveles políticos de la Cancillería y con el stablisment financiero e industrial.
La dura vida obrera obliga a ser menos contemplativo en la defensa de los intereses sindicales.
Celso Lafer, Canciller, en un texto en español de reciente aparición titulado “La identidad internacional de Brasil” en su capítulo final, recuerda según Fabio Wanderley Reis que “los problemas articulados que se plantean para el desarrollo político de un Estado-Nación moderno son lo de:
La identidad, la gobernabilidad y la igualdad”.
Las identidades locales están bien instaladas, salvo de vez en cuando hacen alguna mención de separatismo local,( a diferencia del abierto desarraigo de los argentinos) en Brasil, según el nacionalismo de Pablo W. Reis permite construir una fuerte identidad diferenciada del resto.
En segundo orden, la gobernabilidad se aprecia que estará sujeta a:
• las relaciones con el Congreso y los Gobernadores
• al ala interna del partido donde ya aparecen algunos deslizamientos
• relación con el FMI
• con la UE
• con sus países pares: Rusia, China, India y con la superpotencia, EEUU

“Lula”, el mundo globalizado y Brasil
El PT formó parte activa de las actividades del movimiento de antiglobalización, con sede en Porto Alegre, durante la celebración de la Cumbre de Davos en N. York.
Seguramente “Lula” Da Silva va a coincidir con la definición de estar en presencia de una globalización asimétrica en un contexto de juego de las alianzas de geometría variable, creadas por un mundo de “polaridades indefinidas” en cuyo tablero el país Brasil ejercita su competencia en la defensa de los intereses nacionales.
Resulta notable la existencia de un velado desconocimiento de la presencia de la superpotencia americana de inimaginable peso político, económico, financiero, tecnológico y militar.
A propósito del juego de poderes, F H Cardoso siempre intentó instalar a Brasil en los foros internacionales y lo logró.
Sin embargo, Robert Zoellick, representante comercial de EEUU y negociador del ALCA ha advertido al próximo gobernante que Brasil que tiene dos opciones comerciales: el ALCA o la Antártida.
“Lula” le respondió en duros términos.
“Hay mucha gente que habla bobadas con relación a Brasil, pero si Dios quiere van a pasar a respetar a nuestro país”.
Celso Lafer, el Canciller, en el citado texto con la lógica de la globalización, dice que “Brasil es un global trader”. Efectivamente. Puede y debe serlo al igual que la Argentina.
Ello no impide las alianzas locales en función del interés nacional y de los vecinos cercanos o lejanos.
Tarde o temprano los mercados se acercarán asintóticamente, regulados por la Organización Mundial de Comercio.
La esperanza está en que la fuerza de los imperios respete la libertad de los mercados.

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