EL ESTADO EN EL SIGLO XXI

Ideas de Estado y de Nación

Max Weber ofreció una definición del Estado moderno como “una asociación de dominio de tipo institucional, que en el interior de un territorio ha tratado con éxito de monopolizar la coacción física legítima como instrumento de dominio, y reúne a dicho objeto los medios materiales de explotación en manos de sus directores, pero habiendo expropiado a todos los funcionarios de clase autónomas, que anteriormente disponían de aquellos por derecho propio, y colocándose a sí mismo, en lugar de ellos en la cima suprema”.
En el Estado moderno coexisten territorios en los cuales se hace sentir de muy diversa forma la pretensión de concentraciones de poder, donde convivirán las viejas instituciones con las instituciones de nueva planta a través de las cuales avanza el poder del Estado.

Del Estado moderno al Estado liberal

La aparición del Estado moderno con su raíces en los reinos medievales, religiosos, mercantilistas, el expansionismo como cobertura de la fuerte inestabilidad para conservar lo que se tiene, son parte de los elementos y factores decisivos en la emergencia de los nuevos Estados.
Otra cuestión similar no fácil de seguir es el tránsito del Estado moderno a la génesis del Estado liberal.
Al papel económico, social y cultural que corresponde a la burguesía emergente en el Estado moderno, se suman el influjo de la Reforma, el impacto de las ciencias y los efectos de una tradición iusnaturalista.
El desarrollo del conocimiento científico y sus consecuencias prácticas tecnológicas son factores que presionan y dan por resultado la generación de un pensamiento más racional y a la vez utilitario.
Las libertades religiosas sintonizan las ideas del liberalismo. Van configurando un nuevo orden político donde la suma de los intereses individuales delinean por un lado el bien común, y por otro, la aparición del hombre como sujeto merecedor de derechos y libertades.
Aparece el individuo en el centro de la organización política, producto donde se funden
= el ideal de la democracia clásica
= elementos de la teocracia judía
= convicciones fundamentales del cristianismo
= idem de la filosofía estoica
= iusnaturalismo racionalista
En una macro visión vemos en la historia de los países que las diversas formas de Estado responden a las diferentes necesidades sociales.
Desde la fundación y reducción de un Estado sumido en la corrupción, (impensable sin el recurso de un poder concentrado en manos de un líder carismático o gran caudillo salvador); hasta el Estado republicano que se acomoda a la situación de una sociedad virtuosa hecha a la medida de hombres libres y de auténticos ciudadanos.
En el régimen político liberal el papel concedido al Estado pronto entra en contradicción con las necesidades de una sociedad en expansión, con un conflicto social en ciernes que divide a la Nación y que sólo encuentra cauce en la nueva lectura de pasaje al Estado democrático y más tarde también al Estado de Bienestar que encuentra su plenitud en algunas naciones de Europa a fines del siglo XX.
Como todos los excesos, en esos mismos países, hoy los recortes presupuestarios pactados para equilibrio de las economías, van recortando las facilidades sociales y transfiriendo responsabilidades y roles a la sociedad civil y a los sistemas privatizados de seguridad social.
Por otra parte, a lo largo de esta corta historia de 300 años del Estado wesfaliano, hemos visto los ataques anarquistas y marxistas que en busca de otro tipo de poder consideran al Estado como el gran enemigo.

El futuro del Estado
En un mundo tan dinámicamente cambiante, en plena revolución científica y tecnológica, acompañada con la proliferación de nuevas formas de poder a través de nuevos actores de la política internacional como las grandes federaciones cuasi supranacionales de Estados (tipo UE, CEI, etc.), las multinacionales, las grandes ONG y otros tipos de organizaciones internacionales gubernamentales que se crean como la Corte Penal Internacional, elementos todos que de un modo u otro intentan recortar los roles del Estado democrático y republicano.
Hete aquí que es muy difícil augurar el futuro del Estado y más aún en aquellas comunidades que por su juventud autónoma no han podido consolidar aún el ejercicio de las potestades ideales del Estado, la administración del bien común en armonía con las libertades y obligaciones de los ciudadanos.
Hablar hoy del Estado soberano absoluto es utópico, ya que hasta los más poderosos se ven fuertemente influenciados por los factores internacionales de política exterior.
En el mundo bipolar observamos la influencia de los poderes en las decisiones de los Estados, la pérdida de soberanía en las decisiones, así como hoy después de la caída del Muro de Berlín, surge la emergencia de la única potencia militar los EEUU, y sus eventuales aliados que marcan nuevas formas de relación y su dependencia por vía de las presiones económicas, financieras y políticas.
La tendencia hacia la integración supra estatal en el orden político comercial y económico es una nueva forma de acumulación de poder para aumentar la capacidad de realización individual y la de negociación colectiva.

La globalización y la interdependencia

Los desafíos y oportunidades que impone la globalización generan reacciones positivas y negativas según la etapa de desarrollo y consolidación de la democracia, que atraviesan los países.
La integración regional y el diálogo internacional parecen intentar equilibrar el peso de las potencias rectoras y de los principales actores de la política internacional (caso Cancún de la OMC).
Resulta así que la eliminación de los espacios, las distancias y del tiempo para recorrerlas por la vía de la mediática y la informática, generan de hecho una fuerte interdependencia imposible de ignorar, en los pasos agigantados hacia la Aldea Global, donde la pérdida de soberanismo es una de las características dominantes, a la vez que en el desarrollo de los pueblos se observa cada vez las asimetrías que impone la globalización en acelerado desarrollo.
Hete aquí entonces la aparición de estados en decadencia que alcanzan las categorías de fracasados, fallidos y aquellos otros que por su inmadurez resultan incompetentes en los más diversos grados, según su certificados de nacimiento complejos.

La sociedad pos industrial
La sociedad pos industrial dista estar lejos de una sociedad homogénea y socialmente integrada.
La asociación Estado-mercado-sociedad con predominio del mercado y con degradación de las políticas en términos de representatividad de los partidos políticos y de los gremios sindicales, así como con la aparición de multiplicidad de organizaciones no gubernamentales, voluntariados y movimientos sociales que conforma la llamada sociedad civil o tercer sector.
Entre las características del nivel y rol del Estado en la sociedad pos industrial j, podemos citar:

Nivel -Disminución de la autoridad y roles del Estado Central, avance del mercado
-Revalorización de lo subnacional
-Construcción de la región

Organización- Gerencial, profesional, técnica
Descentralizada
Horizontal – territorial

Tipo de Conflicto- crisis de representación, exclusión y calidad de vida
Identidad y sentido

Articulación de la sociedad - diferenciación Estado sociedad-mercado
Heterogeneidad diferenciación social y fun-
cional

Gobernabilidad - vulnerabilidad y complejidad

La búsqueda del equilibrio entre Estado-mercado y sociedad civil constituye uno de los mayores desafíos al inicio del siglo XXI, donde en el nuevo contrato social habrá que reequilibrar lo solidario con lo estratégico y con la regulación que respete la libertad y los derechos del individuo.
Cobran importancia las instituciones de control nuevas y viejas, la calidad de la gestión administrativa y la transparencia de los actos de gobierno y administración del bien común. La voluntad política de la dirigencia de insertar a los países en la región y en el mundo para hacerlo más armónico, equilibrado y en paz, es un objetivo necesario e impostergable.

Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi