DESPUÉS DE MONTERREY

La Cumbre que tuvo por lugar la ciudad de Monterrey, México, reunió a más de 50 Jefes de Estado y registró un saldo positivo:
»  el abordaje por primera vez del financiamiento del desarrollo
» ayuda económica a los países más pobres, respondiendo a la     existencia de los 1.200 millones de personas en estado de pobreza     extrema
»  mayor conciencia y presión internacional sobre la protección de los     derechos humanos, el medio ambiente y el desarrollo social
» duplicación de la asistencia anual de U$S 50.000 a 100.000 millones     para los próximos tres años
»  asunción por el reticente EEUU del compromiso con la agenda
    para el desarrollo, superando resistencias anteriores
»  la promoción del desarrollo social ha conducido a que en un mismo     foro se reunieran no sólo los mandatarios de los países, sino también     representantes de la sociedad civil y del sector privado junto con las     "cabezas" del FMI, BM y el BID
»  Por último, estos grandes eventos llamados cumbres, muestran una     nueva etapa civilizatoria de gran comunicación e interdependencia     entre los pueblos y las naciones del mundo
El aislamiento y la independencia absoluta tienden no sólo a desaparecer, sino que sirven para mostrar una vez más como aquellos que lo intentan, quedan atrasados y marginados del orden mundial de las ventajas del progreso, mientras sumen a los pueblos de privaciones y a frenar en el conocimiento y desarrollo humano.
La velocidad de evolución de la tecnología, su management y su aplicación profundizan la brecha, acentúan las diferencias y provocan reacciones cada vez más fuertes e incontrolables por los Gobiernos.
Las grandes potencias priorizan su desarrollo nacional y en la marea de consumismo moderno sin límites ético morales se encuentran con decisiones dicotómicas que les impide por ahora dar respuestas válidas, que con las estructuras actuales no alcanzan para promover un desarrollo sustentable tanto en lo económico como en lo social.
La presencia argentina en Monterrey a través del Pte. E. Duhalde creó excesivas expectativas en el ámbito local.
Fue una actitud cholulista e infantil, pensar que en medio de 50 Jefes de Estado el propio podría resolver los grandes problemas que aquejan a la Argentina.
Por otra parte, tampoco se podría pretender que en un país rico en su naturaleza como Argentina y mal administrado pudiera despertar un interés particular por más aguda que sean sus crisis.
Argentina deberá alguna vez a aprender a crecer desde adentro, sin dar lástima, como a veces se pinta su lamentable situación y ciertos funcionarios, por el contrario, van a Washington para pasar la gorra.
El mundo no pivotea sobre Buenos Aires.