UNA AMÉRICA DEL SUR MÁS CERCA DEL ESTATISMO Y DEL “ROJO”

A medida que las gentes de América Latina se han ido empobreciendo por distintas causas, mayor es el número de críticas a la globalización.
La globalización como el poder no es ni buena ni mala. Es neutra. Todo depende como se la utilice y cuál será el sentido o la dirección en que se la aplique y fundamentalmente con qué fines.
Una PC o un medio de comunicación cualquiera es un elemento inerme, que sólo es puesto en marcha con la ayuda del hombre para hacer el bien o el mal.
En Internet pueden proyectar educación o pornografía infantil.
En América Latina, todos los males los tendría el libre comercio, las privatizaciones de compañías de servicios públicos y los derechos huma-nos que dicta Washington.
La democracia se tambalea en Venezuela con un Chavez a imagen y semejanza de su amigo Fidel Castro y su emparentamiento (ahora apa-ciguado) con las FARC colombiana y la vista gorda al ELN, también co-lombiano de origen castrista.
• En Argentina, un partido centenario está cuasi desaparecido (6%) porque su dirigencia no supo o no quiso actualizarse en el mundo pos moderno. Prefiere cerrarse antes que desafiar y salir a buscar un espa-cio en el mundo.
En tanto, al justicialismo, un partido casi hegemónico con quórum propio luce empobrecido y cercenado por las luchas internas de los caudillos y la falta de liderasgo prospectivo que lo recoloque en la senda de los proyectos convocantes y viables de un mundo con más incertidumbres que certezas.
• En Perú, un caudillo popular, con piel color de pueblo indígena no le alcanza un doctorado en economía en Estados Unidos ni su mujer nor-teamericana, alta funcionaria de la banca extranjera para liderar a sus compatriotas.
• En Chile, la férrea disciplina económica no alcanza a sellar la brecha entre los izquierdas socialistas-allendistas-comunistas y las derechas alineadas con el militarismo nacionalista.
• En Brasil, los afanes hegemónicos de F H Cardoso, su Cancillería y sus líderes Lampreia, Lafer, Botafogo, sedientos de hegemonismo sudameri-cano fracasaron en épocas de bonanza para consolidar un Mercosur modesto, eficaz y proyectable como marca mundial.
No supieron ni quisieron armar un mercado común. Ni siquiera una compatible zona de libre comercio, donde pudiera entrar Chile y Perú.
Tampoco crecieron desde adentro, sino desde afuera, con los dólares del mundo y el crédito estatal que ahora no pueden afrontar.
Ya no son 10 millones los “sin tierra”, sino 12.
Los habitantes de la Amazonia y los bosques tropicales canjean rolli-zos por comida, dejando tras sí una brecha de desertificación y de de-solación, facilitadota de pró-ximos aluviones que arrasarían con pueblos y bienes, aguas abajo, haciendo más difícil el crecimiento y la sustentabilidad del desarrollo.
El expansionismo sin gestión eficiente y eficaz y sin control lleva a di-visión y a la ruina. Los ejércitos no alcanzan para someter a los pueblos.
La aparición de un “Lula” no es un accidente, sino una realidad ante la falta de respuestas eficaces de la estructura burocrática de Brasilia, en-frascada en realismo mágico.
La llegada de “Lula” al poder el 1° de enero del 2003 es irreversible.
“Lula” está instalado en el Sur de Brasil en San Pablo y en Porto Ale-gre (la cuna de la antiglobalización y del Foro de San Pablo) .
Desde allí millones de brasileños (el 64% de los votos netos) lo elegi-rán el próximo 27 de octubre con la esperanza que les provean lo que no le supo dar Cardoso.
Luis Elías en un artículo de La Nación del 13 de octubre, sostiene que “sobre Brasil pende una disyuntiva: liderar América del Sur, como ha pretendido Cardoso o asumirse como un continente dentro del continente”.
Brasil es un Estado continente, como India, Rusia, China y el mismo EEUU. Es la 9ª. potencia económica del mundo. Tiene un enorme potencial. Pero eso no basta para crecer.
La alternativa hegemónica de Brasil apoyada en Argentina (alimentos) y en Venezuela ( petróleo) es una idea geopolítica estructurada por Itamaraty.
Itamaraty se olvida o no se quiere ver que hay otros poderes en el mundo.
Ni Washington, ni Londres, cunas de capitalismo financiero lo aceptan.
Podrá “Lula” superar la barrera de Wall Street de la deuda externa de 219.000 millones.?
Eligirá como Argentina el aislamiento y el ensayo de default a la manera de los irresponsables congresistas argentinos liderados por el populista Rodríguez Saa. De ninguna manera.
“Lula” Da Silva negociará con el capital internacional para que el sta-blisment brasileño industrial de San Pablo sobreviva a la crisis en desa-rrollo.
Instalado en el poder defraudará un poco a todos, será benevolente con el poder financiero internacional, como lo que le pasa a E. Duhalde (otro “anti modelo capitalista”) y confrontará con los militantes radicali-zados “petistas” y los pueblos hambrientos de las favelas y de la selva tropical.
Quizás lo que puede introducir es una fuerte dosis de ética y poner a los tramposos del poder en la cárcel. Eso el pueblo lo aprecia: la certeza de la justicia.
En cuanto al hegemonismo no prosperará en la idea de un socialismo del ’70,( sin salida) sino se entiende cómo funciona el modelo globaliza-do y aprovecha sus valiosos nichos.
Por ahora tendremos a Brasil dentro de un continente continentaliza-do por los poderes de Washington y del mundo financiero (G-7) de por medio.
Los espacios de maniobras son muy reducidos para toda América La-tina y para Brasil.

América Latina está enferma de corrupción
Una herencia que no es nueva, sino que proviene de la colonia y del colonialismo del despojo.
Primero del colonizador y después con la lección aprendida, del colo-nizado, con mente egoísta, pervertida y nepótica.
Cada gobernante llega desde “el comité” con la Corte de lacayos con-sumidores de poder y de las energías del pueblo trabajador, sin dar res-puesta cabal al bien común demandado.

Los nuevos colonizadores
Desde afuera también otros colonizadores con guante blanco, ya no con la armadura y la espada (mientras los frailes se dedican a la pobreza) sino con las garras del buitre especulador y prestamista salvaje, desprovisto de toda humanidad, que sólo vive comprando y vendiendo la mercancía material del trabajo: el dinero.
Ni los gobiernos y su corte de servidores, ni la dirigencia, ni los presi-dentes del Banco Central, cuidan el trabajo de la gente con una moneda sana.
Sin disciplina fiscal y “accountability” no hay moneda que refleje el trabajo de la gente.
Se habla mal del capitalismo, de Washington, de Bush, del G.7, etc., de todo lo que está fuera, son los chivos emisarios.
¿Y por casa cómo estamos?.
Aquí y en América Latina no habrá desarrollo sin ética. De nada valen los mejores planes elaborados por los mejores estrategias del Estado, si los que los ponen en marcha no poseen una base ética: el desarrollo es necesario, pero no suficiente sin ética y sostenibilidad.
Los partidos y sus elites se han adueñado del poder.
Sólo unos pocos manejan el país, el resto parecen lacayos de una cor-te.
Los pueblos no son tontos, tal vez no tengan la viveza del dirigente, pero perciben como se los engaña todos los días, envileciéndole la mo-neda en gastos indebidos y/o mal orientados al bien común.
La sociedad civil se siente despojada y está reaccionando.
Las Organizaciones No Gubernamentales –ONG- son las nuevas formas de equipamiento ciudadano que está arrinconando junto con los núcleos de comunicación social, a los políticos desprovistos de prepara-ción de buenos fines públicos, y a los partidos que han perdido el diálo-go con el pueblo.
* En síntesis, mientras la dirigencia no se provea de una buena base éti-ca y lo demuestre en el accionar público, tarde o temprano desaparece-rá víctima de los pueblos hambrientos. Muerto el rey, viva el rey.

Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi