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LA CUMBRE DE DOHA
OMC: UNA NUEVA RONDA COMERCIAL
La economía mundial después de un largo ciclo
de crecimiento de dos décadas se adentra casi súbitamente
en una crisis bastante profunda, principalmente por el frenaje
de las dos locomotoras del mundo, los Estados Unidos y la
Unión Europea.
Después del fracaso de la Cumbre de Seattle (EEUU)
la reunión de Doha (Qatar) donde los antiglobalistas
no pudieron llegar, Mike Moore, Director General de la Organización
Mundial de Comercio (OMC), llevó una Agenda consolidada,
quizás facilitada por la crisis económica en
ciernes y también porque el comercio deberá
achicar la brecha creciente entre países ricos y pobres.
La Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Corea
del Sur, etc., no pueden seguir con sus políticas agrarias
proteccionistas, con sólo un 7% de sus poblaciones
campesinas, cuando dos tercios de los países del mundo
luchan por colocar sus producciones primarias y de ese modo,
empezar a dar una respuesta social antes de que ese sector
en lugar de democratizarse, piense que la política
y las libertades no se anteponen al hambre, la miseria, la
exclusión y la muerte.
Los logros de la OMC
Mike Moore soportó dos años de críticas
por el fracaso anterior, pero ya ni la guerra contra el terrorismo,
la caída de las Torres Gemelas, ni la lucha en Afganistán
podrán frenar el impulso de los pueblos menos desarrollados
de buscar una salida a través de una puesta en marcha
de una nueva ronda de negociaciones.
Logrado el consenso, habemus Agenda, para un período
de tres años.
La liberalización del comercio frena el proteccionismo,
la formación de cotos monopólicos, obliga a
bajar barreras y que la transparencia ilumine los oscuros
rincones del acomodo con los gobernantes de turno y achique
la corrupción política, económica y financiera.
Ello obliga a gobernar, a luchar con-tra la impunidad, que
la justicia funcione y que los órganos de solución
de controversias arbitren y se respeten sus decisiones.
La OMC ha dado buenas pruebas en los casos sometidos a su
consideración. En cambio, en el Mercosur mucho falta
por recorrer, ya que tampoco es solución el encuentro
de Presidentes y la
foto sonrientes, para decir que está todo solucionado,
cuando nada está solucionado.
En toda negociación antes de sentarse a la mesa, uno
debe llevar en el bolsillo algo para ceder, a cambio de algo
para ganar.
El mundo poco desarrollado cedió con el acceso a las
patentes farmacéuticas y ha logrado a cambio que las
negociaciones se orienten a eliminar los subsidios a la exportación
agrícola.
Los proteccionistas agrícolas
La Unión Europea principalmente deberá derribar
el monstruo de la Política Agraria Común con
su burocracia y enorme presupuesto. Europa no se puede quejar
porque consiguió que se dé un tratamiento transparente
en las compras del sector público y que la regulación
del derecho de competencia y de los inversores extranjeros,
entre la negociación a partir del año 2003.
También Estados Unidos tendrá que ceder no sólo
en sus políticas agrícolas, sino también
poner coto al abuso que hace del antidumping, sin las constataciones
debidas y que tanto afectan a Argentina y a otros países.
Que todos estos países potencia hayan aprobado la Agenda,
no quiere decir que todo se resolverá. Con una economía
en crisis mundial, con países que tienden naturalmente
al proteccionismo en nombre del interés nacional, cuando
la desocupación empieza a morder el basamento social
y la paz interna resulta amenazada.
Ingreso de China y otros
En el interregno, el inminente ingreso de China y Taiwán
a la OMC, tiene una especial relevancia no sólo comercial,
sino también política y de seguridad global
El ingreso de China mejorará las relaciones internacionales.
El comercio es un gran moderador y dialogador en casi todos
los niveles y sectores; hace que la política se democratice
y resuelva los problemas en primera instancia de la gente,
adonde debe llegar el trabajo.
El próximo ingreso posiblemente sea Rusia, una vez
que resuelva su profunda crisis económica, financiera,
de la cual está emergiendo con una moderada tasa de
crecimiento del 3%.
El escenario mundial del Asia Central y el medio ambiente
requiere de un acuerdo entre el Occidente (EEUU, UE), Rusia
y China frente a las amenazas de desestabilización
en ciernes.
Este acuerdo político internacional se proyecta al
área de los negocios, entre ellos el comercial.
Ello no será óbice para que las regiones o áreas
integradas con acuerdos del tipo mercado común, unión
aduanera o zonas de libre comercio busquen protegerse frente
al fuerte cambio negativo de la economía mundial.
Subsidios agrícolas
Un serio problema como hemos dicho es el capítulo de
los subsidios agrícolas.
En la OCDE los países que apoyan al agro son: la Unión
Europea, EEUU, Japón, etc., con el mayor nivel de subsidio,
que en el cte. año alcanzan a U$S 360.000 millones
en diversos rubros. Baste saber que de esa cifra total el
37% son subsidios directos al productor. Otras medidas incluyen
el precio sostén del mercado, el pago por utilización
de insumos, o el número de hectáreas sembradas
o de animales.
Los productos que reciben mayores montos, el arroz, el trigo
son todos productos clásicos de la pampa argentina,
y cuyas ventas representan cerca del 30% de las exportaciones
locales.
Europa crecerá menos. Este año -se estima- un
crecimiento de 1,6% y de 1,5% para 2002.
Estos datos son provisorios, si EEUU sigue cayendo, la caída
de la actividad será mayor y se produce una reducción
de las inversiones.
Los peligros
La Unión Europea a instancias de Francia, acérrimo
opositor a la reducción de subsidios logró introducir
una cierta ambigüedad, con la inclusión de las
llamadas "preocupaciones no comerciales", al establecer
que el país puede adoptar restricciones en el comercio
de productos vegetales y animales por razones de seguridad
interna (esto es un nuevo invento como la multifuncionalidaad
del campo).
También la cuestión medio ambiental irá
a interferir con las medidas de defensa cuando "no se
haga un uso indebido del principio precautorio".
El comienzo de la negociación y dificultades
El inicio de la Ronda está previsto para enero de
2002 y la conclusión para el 31 de diciembre de 2004.
La implementación deberá comenzar el 1°
de enero de 2003.
Las negociaciones de la OMC se realizarán en forma
paralela con las del Mercosur, Unión Europea y el Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Los escasos recursos humanos y económicos que hay en
el Estado Argentino no parecen ser suficientes para trabajar
en Agendas tan densas y con varios frentes.
Nuestro representante ante la OMC y la UE, Roberto Lavagna
destaca que estas negociaciones tienden a mostrar resultados
en el mediano plazo y definen la actividad económica
de los próximos diez a quince años.
° En conclusión, la Cumbre de
Doha sirvió para fijar una Agenda de trabajo
cuyo consenso responde a oportunidades favorables para nuestro
país, pero también advierte de nuevos y viejos
peligros.
° La política de liberalizar el comercio
es positiva en tanto y en cuanto los países
potencia respeten las reglas de juego. Para el campo argentino
que no está subsidiado es una promesa
° Podrá significar un factor de crecimiento
económico y un aporte para reducir
la brecha entre países ricos y pobres
° Ofrece la posibilidad del intercambio bajo
reglas más equitativas y abiertas
sometidas a una opinión pública mundial que
se siente cada vez más desplazada
° El ingreso de China y Taiwán y quizás
más adelante Rusia, son aportes positivos
° Varios párrafos de no fácil
comprensión pueden dar lugar a barreras adicionales
invocando causa medio ambientales o de seguridad interna
o preocupaciones no comerciales.
° Finalmente, resulta indispensable la formación
de equipos argentinos muy sólidos,
porque las negociaciones serán muy duras.
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