OCCIDENTALISMO vs. ISLAMISMO


La guerra en Irak debilitó las organizaciones internacionales y dividió a la opinión pública mundial.
En el primer caso, tipificado en el Consejo de Seguridad de la ONU, le restó autoridad suficiente para definir la legitimidad o ilegitimidad de la guerra contra el régimen de S. Hussein. En el caso de la Unión Europea, con las posiciones adoptadas por un lado de Francia, Alemania y Bélgica en pro de las Naciones Uni-das, y por otro, las de España, Italia, Gran Bretaña, Dinamarca, Holanda y Polo-nia a favor de sancionar al régimen de Irak, dejó la disputa a la Organización frag-mentada.
Romano Prodi, Pte. de la Comisión Europea definió a la Unión como “débil porque está dividida” y al referirse a la ONU, dado que “la dictadura se ha ter-minado y eso el algo beneficioso para todos”, ahora y en beneficio del orden in-ternacional, es prioritario retablecer la autoridad de Naciones Unidas.
Para Prodi, la otra prioridad en Irak es la reconstrucción de las instituciones con la presencia de la ONU.
Sin embargo, en la resolución del Gobierno de EEUU, la administración Bush se dispone a dividir a Irak en tres zonas, que quedarán en principio, bajo control norteamericano, bri-tánico y polaco, con un doble órgano central administrativo y político.
Tal resolución -por ahora- apartó a la ONU de cualquier tarea de seguridad y el restablecimiento de la paz, relegándola a tareas estrictamente humanitarias, que ha reiniciado en cumplimiento de la Resolución 1442 de la ONU.
Existe en general una intención de recomposición de las estructuras interna-cionales, tanto en la ONU como en Europa, dada la observancia de su intrínseca debilidad (pérdida de autoridad).
Chirac condenó la resolución de las Azores de ir a la guerra, pero no pidió la expulsión de la Unión Europea de Gran Bretaña y España por integrar la coalición.
Para remediar esta clara división de la UE en la reunión informal de los Mtros. de Relaciones Exteriores, en la isla de Kastelorizo (Grecia) se diseñó una estrate-gia de seguridad europea, que procura llegar a una doctrina de defensa conjunta “con una sola voz”. Quizás la de Javier Solana, el señor PEXC u otro?.
Las líneas de acción de la Comunidad Europea pasan por:
• La no proliferación de armas de destrucción masiva
• La aplicación de un nuevo plan de paz palestino-israelí (la “Hoja de Ruta”)
• Irak y su reconstrucción
• La futura Fuerza de Reacción Rápida Europea
La “Hoja de Ruta” es el programa de pacificación de la región, que patrocinan Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y Naciones Unidas.
El mismo Papa Juan Pablo II en su política vaticana de raíz europeísta ha sos-tenido en España (02.05.03):
“Una Europa fiel a sus raíces cristianas”.
“Una Europa consciente de estar llamada a ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo”.
Colin Powell admitió en público que los Estados Unidos no pueden librar solos los desafiós de las nuevas y viejas amenazas. La Doctrina de Seguridad de EEUU prioriza el liderazgo, pero toda vez que sea posible acompañados por aliados y países amigos.
Con el apartamiento de las reglas de juego de la ONU, EEUU ha perdido mu-chos amigos y se han agudizado enfrentamientos como los de Corea del Norte y los países árabes, tanto “amigos” como Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Jordania, Qatar, como “enemigos” integrantes de “ejes del mal” como Irán, Li-bia, a los que podrían agregarse Siria y Líbano, vecinos de Irak.
La Europa “potencia” de los separatistas Francia y Alemania, también procu-ran acercar distancias en la fracturada alianza atlántica.
Francia ha ofrecido colaborar en Irak a través de la ONU, buscando una tardía legitimación, algo similar a lo que ocurrió en Kosovo donde la OTAN actuó de mo-tu propio y luego la ONU asumió la administración plena del área con sus cascos azules.
Alemania ha enviado a su Mtro. de Defensa a Washington a tomar contacto con las autoridades.

El acercamiento de EEUU al mundo árabe

Después de la acción bélica en Irak y las amonestaciones a países árabes que prestaron algún tipo de asistencia como Irán, Siria, Turquía, etc., direc-ta o indi-recta, el Secretario de Estado Colin Powell ha iniciado una recorrida en el área para restablecer el diálogo y la “confianza” con la irrupción de EEUU en Oriente Cercano.
La visita al Pte. sirio Bachar de Asad revela una nueva situación estratégica y una nueva política. Con la ocupación de Irak todo el vecindario árabe está muy preocupado.
Valga un ejemplo, el de las imposiciones de EEUU a Siria.
Condiciones que ha exigido al Gobierno sirio
• Retirar su apoyo a los grupos radicales palestinos refugiados en Siria
• Poner fin a las actividades de guerrilla libanesa Hezbolah
• Replegar sus tropas del Líbano
• Colaborar en la puesta en marcha de la “Hoja de Ruta” (el nuevo plan de paz para el conflicto árabe-israelí)
La invasión de la Coalición le cortó el oleoducto a Siria, que transportaba de contrabando 200.000 barriles diarios a precios de ganga, lo que le servía para apuntalar su frágil economía.
El periplo continuará el 04.05 con la visita de Colin Powell a Jerusalen y Rama-la donde se entrevistará con el 1er. Mtro. A. Sharon y el nuevo Jefe de Gobierno, Abu Mazen.
Estados Unidos está preocupado, tanto como solucionar una salida democráti-ca en el dividido Irak (kurdos, suníes y shíies) como mantener un equilibrio para que la hipótesis del choque civilizacional Occidente vs. Mundo árabe no se pro-fundice y no se cumplan así los designios de Samuel Huntington en el “Choque de civilizaciones” (Paidos).

El Islam y la estructura de la identidad

La identidad y la unidad musulmanas se ha visto fortalecidos por diversos facto-res desde la época del sesenta estimulada por la descolonización
• El crecimiento demográfico
• La industrialización
• La urbanización
• El cambiante orden económico internacional
• La continua evolución del petróleo (estratégico)
• Las modernas comunicaciones para estrechar los vínculos entre pueblos musulmanes
• El avance de la cultura norteamericana

La frecuencia de los contactos personales de los líderes políticos y religiosos han superado las fronteras nacionales.
A diferencia del Occidente Moderno con estructuras estaduales bien definidos y funcionando, en el mundo árabe, tanto como el musulmán en general las colec-tividades lingüísticas y religiosas, o civilizaciones han impuesto compromisos no tan intensos desde el punto de vista político.
El tribalismo y la religión desempeñan todavía un importante rol.
El Islam, el grupo pequeño y la gran fe, la tribu y la ummah han sido los prin-cipales centros de lealtad, y el Estado Nacional ha sido menos importante.
Convocan mucho más multitudes la MECA y ahora Karbala para los shíies.
Históricamente en Asia Central no existieron identidades nacionales.
Un Estado central islámico de existir al estilo UE tiene que poseer los recursos económicos, el poder militar, la capacidad organizativa, la identidad y la volun-tad política para proporcionar un espacio de poder y pesar en las decisiones de carácter internacional.
El informe sobre el mundo árabe del Programa sobre el Desarrollo de Naciones Unidas publicado en julio de 2002, traza un panorama desolador de la región árabe desde Marruecos hasta Irak, estancada, en la pobreza, con elevado creci-miento demográfico (casi explosivo) y en la que la mitad de los jóvenes desea emigrar porque la sociedad en que viven no les proporciona oportunidades.
En el mundo árabe del siglo XX hubo corrientes modernizadoras montadas so-bre el nacionalismo árabe, como en el caso de Nasser, que fue un genuino repre-sentante. En 1967 la derrota de Egipto y los países árabes en la guerra de los Sie-te Días, termina con esa promesa muy extendida en toda la región.
Todos estos países con una lengua común, continuidad geográfica, creencia re-ligiosa islámica, historias compartidas (algo similar a América Latina) han careci-do de la suficiente voluntad política para constituir una gran Nación al estilo de EEUU, Rusia o China.

El fundamentalismo religioso Islámico

La Nación Saudí-árabe ha dedicado muchos recursos a la propagación de la fe religiosa, conduciendo la práctica del Islam por los criterios más estrictos y reli-giosos propios del “Whassismo” dice el ensayista y poeta Abdel Wahab Meddeb (nació en Túnez y es profesor en París). Y agrega que “frente al consevadorismo saudí y su estrategia de Alianza con Occidente, en 1979, Jomeini desde Irán lanzó una verdadera revolución antioccidental y antinorteamericana que prosigue hasta nuestros días.
Algunos teólogos –según Meddeb- empiezan a pensar que lo único que le inter-esa a Occidente es la tecnología, en tanto la fascinación por la ilustración y el parlamentarismo se desvanece.
El wahabismo y la tecnología occidental ha dado lugar a una forma moderna de integrismo que se expande defensivamente entre los musulmanes de todo el mundo y que alimentan grupos como Al-Qaeda.
Para Meddeb, los terroristas del 11-S (15 eran saudí árabes) son “a la vez un producto de una evolución interna del Islam e hijos de una época en un mundo metamorfoseado por la americanización”.
La alianza de Wahabismo (saudí árabe) con la tecnología moderna le asegura los recursos necesarios para conseguir los petrodólares sin necesidad de plantear un proyecto modernizador j.
El integrismo tiene causas o desencadenamientos exteriores. Occidente no ha reconocido al Islam como un componente más de su proceso de civilización.
Weddeb sostiene que “el judaísmo y el cristianismo han coincidido siempre en el desprecio, por lo que era considerada una religión de parias. Y este desprecio ha dejado huella profunda en la conciencia islámica”.
Según Weddeb “el peligro del Islam no es el integrismo establecido, organiza-do, identificado, sino el integrismo difuso en el seno de las masas árabes”.
“El Islam vernáculo, muy específico y distinto de un país a otro, que trae con-sigo valores tradicionales y reminiscencias paganas es combatido por el wahabis-mo guiado por la voluntad de reencontrar la pureza integral del monoteísmo.
Esto explica el porque de Arabia Saudita apoyando a los talibanes y a los miembros de Al-Qaeda con base de operaciones en Afganistán.
Con el dinero saudí árabe y la tecnología norteamericana se derrotó al imperio soviético en Afganistán (el Vietnam ruso).
Ben Laden mostró que así pudo derribar el imperio soviético, después del 11-S piensa que puede abatir otro imperio, el estadounidense.

El intervencionismo norteamericano y el terrorismo islámico

A bordo del portaaviones Lincoln y con atuendo militar, el Pte. Bush declaró fina-lizadas las operaciones en Irak en la fase de los grandes combates; reafirmó que la guerra contra el terrorismo continuará en todos los rincones de la Tierra, ya como individuos, ya como Estados que le den protección o apoyo (concepto de guerra preventiva).
Además en la comunidad árabe, fundamentalmente teocrática trata de impo-ner la democracia como un valor de esta civilización.
Nader Fergany, coordinador del informe sobre el mundo árabe, evalúa que
“Francamente no cree que Irak vaya a evolucionar como los derrotados de la IIGM. Está más bien maduro para una larga etapa colonial”.
En los círculos políticos árabes se piensa que la irrupción de los Estados Unidos en el Oriente próximo en nombre de esta guerra en las sombras contra el terro-rismo y las armas de destrucción masiva, además de sumarle la liberación de los pueblos sometidos a las dictaduras sangrientas como la de Sadam Hussein, pesa también
o Reforzar la hegemonía local del aliado y protegido Israel
o La militarización de las áreas petrolíferas de Irak
o La doctrina de las soberanías limitadas en los Estados ocupados
o La creación de nuevos protectorados
Estos conceptos generan un sentimiento de rechazo contra las fuerzas de la coalición por un lado, y por otro, una incentivación del terrorismo islamista fren-te al intervencionismo norteamericano en la región.

Restablecer la confianza

Entre el Islam y Occidente es lo necesario. No basta perseguir a los terroristas ni invadir Irak porque lo maneja un tirano fabricante de armas químicas y biológi-cas.
Si se resuelve el conflicto secular árabe israelí en breve plazo y se retiran las fuerzas extranjeras de la región, Occidente será creible si ello se cumple.
En nombre de la mundialización restablecer el equilibrio, la paz y la seguridad internacional, lograr un equilibrio de poderes en la alianza atlántica, mostrar que la libertad y la democracia no están sujetas a los intereses de la Exxon, la Shell, ni de las industrias de armamentos, ni que el intervencionismo del grupo dirigen-te belicista que rodea al Pte. Bush obstruya el retorno de las Naciones Unidas reformadas para hacerlas más eficientes, con mayor autoridad moral y de aplica-ción para aquellos violadores de la Carta.
Mientras Israel y EEUU ocupen territorios árabes no habrá paz en el mundo.

La frase: Una fuente más peligrosa de guerra a escala planetaria entre civilizacio-nes es el cambiante equilibrio del poder entre las civilizaciones y los Estados Cen-trales.
Samuel Huntington

Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi