| EL RIESGO
FUTURO DE AMÉRICA LATINA
América Latina se caracteriza por un panorama de tensiones
crecientes e irresueltas, brechas sociales agudas, políticas
facciosas que atentan contra la gobernabilidad, y un no tan lejano
pasado de terror que de vez en cuando nos recuerda el pasado setentista,
donde primaba la teoría de la dependencia, el foquismo, gobiernos
radicalizados, principalmente militarizados y nacionalistas (Pinochet,
Velazco Alvarado, Lanusse, J. D. Peron, etc.). Pero no era nuevo.
En 1829, según el admirado Jorge Luis Borges, recuerda las
palabras de Francisco Narciso Laprida: al fin me encuentro con mi
destino sudamericano”, momento cuando es acuchillado por las
tropas federales de Félix Aldao.
La globalización y la democracia vienen después, con
el libre mercado, las corrientes privatizadoras, los acuerdos regionales
de uniones aduaneras, asociaciones de libre comercio y mercados
comunes como panaceas para acelerar el crecimiento, en tanto los
bienes tecnológicos se multiplican y los intercambios culturales
“americanizan” a los jóvenes y pueblos en general
a través de una mediática arrolladora que pondera
el “efecto demostración” sobre los bienes espirituales,
la ética, la moral austera y las tradicionales.
La gobernabilidad
América Latina no ha crecido lo necesario para iniciar un
despegue sustentable en el tiempo.
Las democracias son de poca calidad, después de la conflictiva
década del ’80 que contó con las últimas
derivaciones de la Guerra Fría en este subcontinente.
Los partidos de izquierda extrema que pasaron primero por la máquina
moderadora de variada presión se fueron más al centro
en busca de ampliación de las bases electorales para llegar
al poder en medio de conflictos propios, de alianzas de oportunidad
para alcanzar el poder y después dividirse.
El presidencialismo de la literatura política a medida que
aumenta las fragmentaciones de los partidos políticos ha
ido creando bases de poder muy débiles como para introducir
reformas fundamentales y permanentes debido a la dificultad de formar
mayorías de un solo partido.
La contraparte al escaso respaldo proveniente de la escasa legitimidad
de origen (salvo excepción) se basa en el lanzamiento de
estrategias para acrecentar el poder sobre la base de la búsqueda
de consensos para procurar siquiera una legitimidad de ejercicio
que provea políticas sustentables en un tiempo mayor.
Las enormes deudas externas e internas acumuladas, la destrucción
del signo monetario, las caídas de la inversión, la
corrupción de todos los niveles, los déficits fiscales,
la inflación, la burocracia mediocrizadora y retardataria,
el clientelismo político-social, el desempleo, la marginación
y la exclusión, con bajos niveles de educación y salud
se ha vuelto un círculo vicioso de difícil solución,
que por su complejidad obliga a los gobiernos a tomar decisiones
de gran complejidad no aceptadas por todos.
El Grupo de Río
El Grupo de Río se origina cuando los países del
Grupo Contadora (México, Colombia, Venezuela y Panamá)
ser reunieron en 1983 para promover la paz en América.
Un año después se le suma el Grupo de Apoyo a Contadora
o Grupo Lima (Argentina, Brasil, Uruguay y Perú)
Sobre la base de estos Grupos en 1986 se constituyó en Río
de Janeiro el prenombrado Grupo, hoy constituido por 11 países
que representan unos 414 millones de habitantes de América
Latina.
El consenso alcanzado por los gobernantes que integraron el Grupo
de Río se basó en
· ampliar y sistematizar la cooperación política
· examinar las cuestiones internacionales de interés
de sus gobiernos y concertar posiciones comunes en los foros internacionales
· promover el mejor funcionamiento y la coordinación
de los organismos latinoamericanos de cooperación e integración
· impulsar iniciativas para mejorar, por el diálogo
y la cooperación, los vínculos interamericanos
· estimular los procesos de cooperación e integración
· explorar los campos de cooperación para el desarrollo,
representa una plataforma de acción multilateral latinoamericana
indispensable para sacar a la subregión del enclave dependentista
en que está incrustado
Integración y concertación regional parecen ser las
dos estrategias para enfrentar los desafíos de un mundo cada
vez más pequeño, complejo y competitivo.
Felizmente se observa una cada vez mayor comunicación entre
los gobernantes del Norte y del Sur (asistencia del Pte. Fox y Lula
Da Silva) a la reunión del G-8, foro del más alto
nivel mundial.
Los diecinueve países que hoy integran el grupo, heterogéneos
en dimensión geográfica y desarrollo coincidieron
en la Cumbre de Cuzco (Perú) recientemente celebrada en el
mes de mayo enfatizaron en su declaración conjunta las condiciones
y condicionamientos existentes para fortalecer las instituciones
y la democracia en general en el continente.
Las preocupaciones de los gobernantes pasaron por:
· La renegociación de la deuda externa
· Los conflictos armados y la violencia interna que amenaza
la paz
· Las libertades ciudadanas y la estabilidad institucional
En las últimas décadas fueron más los logros
en la pacificación y democratización que en el campo
de la economía y las finanzas, cuyos resultados insuficientes
trajeron retraso y más pobreza.
La Asamblea de la OEA en Santiago
Los Cancilleres de los tres países democráticos del
continente se reunieron en Santiago para analizar la gobernabilidad
y la democracia en el hemisferio y otros temas de singular importancia.
Los gobiernos democráticos, des-de 1994 en la Cumbre de las
Américas en Miami, vienen diseñando políticas
continentales para tomar acción en los campos políticos,
económicas y sociales principalmente.
Se ha buscado así un Foro para hacer llegar las preocupaciones
y demandas de más de 800 millones de habitantes de las Américas.
La Cuarta Cumbre de las Américas será en Argentina
en el año 2005.
Un año clave donde convergerán los acuerdos de libre
comercio del ALCA, la UE y el Mercosur y al más alto nivel
comercial los resultados de la Ronda de Doha (Qatar) de la Organización
Mundial del Comercio.
El itinerario 1994-2003 se fue jalonando de diferentes instrumentos,
tales como:
La Carta Democrática Interamericana que con sus 28 artículos,
constituye una guía para la acción colectiva cuando
la democracia está en peligro. Esta fue aplicada por el Secretario
General César Gaviria en el caso Venezuela.
El apoyo político al trabajo de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos han realizado un rol importante para mantener el sistema
independiente y hacerlo más accesible a los grupos y ciudadanos
que requieren protección a sus derechos.
Otros hitos caben agregar: la Comisión Interamericana para
el Control del Abuso de Drogas y la acción colectiva frente
al flagelo; el Plan de Acción contra el HIV/Sida y los esfuerzos
para renovar el concepto de Seguridad Hemisférica que integran
el Plan de Acción de Québec.
Los desafíos próximos
La debilidad de las democracias y sus instituciones;
la fragilidad política,
el debilitamiento de los partidos políticos y sus líderes;
el lento crecimiento, la impagable deuda externa, la falta de suficiente
inversión, la elevada desocupación y las exigencias
sociales derivadas, serán las tareas pró-ximas de
abordaje impostergable y de gran responsabilidad de los grupos dirigentes
del continente y América Latina, condiciones todas para mejorar
el bienestar de los pueblos del nuevo mundo.
La integración política y comercial
Tanto a nivel Mercosur como sudamericano, los mandatarios de América
Latina, han venido realizando individual o colectivamente proyectos
políticos como motor principal, de actualización del
marco institucional, con el fin de obtener mayor fortaleza política.
En el comercio las pautas han sido dadas, pero una verdadera unión
comercial, no existirá hasta que se instale una comunidad
de negocios con voluntad real de consolidar el bloque que busque
la apertura comercial y no el proteccionismo común.
Los mandatarios están entusiasmados con los grandes planes
de obras públicas; en tanto están ausentes los programas
económicos y financieros que movilicen la economía,
aumente el PIB, mejoren los salarios, el ahorro y la inversión.
Se concluye que la integración política no genera
comercio espontáneamente, aunque proporciona el marco adecuado
en la medida que toma conciencia la dirigencia de abrir las economías
a la competencia abierta y leal bajo reglas de juego claras.
Una buena señal será la toma de decisión de
evitar el tradicional proteccionismo que a la postre enriquece a
unos pocos y empobrece a los más.
Erradicar la pobreza y empezar a crecer
Para bajar las tasas de pobreza y desempleo se necesita inversión
genuina y no la cobertura disfrazada del empleo público.
La única fórmula, no mágica para combatir la
pobreza, es el aumento de la PIB, mejorar la productividad, reducir
los costos del capital y de la presión tributaria en el marco
interno nacional.
Para facilitar la inversión deberá crearse confianza
en el marco externo.
Ello requiere una construcción solo llevada por artífices
conductores de pueblos fuertemente respaldados por congresos constructores
de futuro.
La confianza se gana a consta de un esfuerzo permanente de buenas
conductas y se pierde en un instante ante graves equivocaciones
como decretar una default largamente aplaudido por el Congreso Nacional.
Tanto en el Mercosur como el ALSA en América del Sur o Latina,
es necesario avanzar en la coordinación macroeconómica,
establecer un marco de garantía para las inversiones, evitar
el efecto distorsivo de los subsidios internos y diversas formas
de protección abierta y encubierta, eliminar las perforaciones
que se hacen al Arancel Externo Común, aplanar las diferencias
que frenan el comercio bilateral y en las negociaciones, tanto en
el ALCA como con otros grandes mercados como el de EEUU, Unión
Europea, Japón, Rusia, China, etc., estar dispuesto a negociar
en el marco de las regulaciones de la OMC.
Habrá sí que cuidarse que los vaivenes de la política
no afecten los negocios establecidos, en que discriminen, porque
de ser así, no son los gobernantes sino el pueblo que en
cada giro de timón se queda sin trabajo.
América Latina crece despareja
Su desarrollo muestra datos macrosociales contrapuestos, las debilidades
han aumentado, así como los niveles de violencia, producto
de la falta de empleo, marginación y exclusión.
El aumento de las desigualdades es atribuible a la larga historia
de errores, omisiones, caudillismos mágicos propios de su
juventud histórica y también debido a la larga, tardía
maduración y conocimiento de la aún hoy, dirigencia
nacional.
Tal es así que la población no se halla identificada
con ningún modelo económico específico, ni
con los políticos a los cuales se le ha perdido confianza,
por dedicarse más a sus asuntos de riqueza personal, que
a la gente, agudizado en muchos casos por sendas crisis económicas
y sociales.
América Latina después de Irak
Durante la campaña electoral y cuando asumió el Pte.
Bush le asignó un espacio político muy importante
a los países vecinos del Sur, adquiriendo un compromiso moral
y material, que lamentablemente después del 11-S desarticularon
todos los preparativos enunciados previos para priorizar la represión
al terrorismo internacionalizado por Ben Laden y otras ramas o células.
Las relaciones exteriores de los países latinos tuvieron
distintas conductas después del brutal ataque.
Así es como se manifestaron 49 países aliados en apoyo
de Estados Unidos y sólo 7 de América Latina, principalmente
de América Central y el Caribe.
Dos países, México y Chile pese a las vinculaciones
estrechas (acuerdos bilaterales) no acompañaron la decisión
norteamericana en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Brasil, la potencia sudamericana, en esta cuestión, estuvo
cerca de Francia y lejos de EEUU.
Argentina, con su grave crisis a cuesta asumió un rol neutral,
con algunos gestos hacia EEUU al no adherir a los pronunciamientos
regionales.
Las actitudes se continúan con el voto de abstención
del Pte. Duhalde en el Comité de DDHH de la ONU en Ginebra
que ratificaron en parte las actitudes ambiguas que han caracterizado
la política exterior argentina.
Tanto los Ptes. Lula Da Silva como Néstor Kirchner trazaron
claramente ejes que apuntaron a la cooptación de los países
latinoamericanos y sudamericanos, respectivamente, sobre la base
del eje Buenos Aires-Brasilia-Caracas con apoyatura en un Mercosur
revitalizado política y físicamente, en capacidad
para negociar en bloque los cuatro países con EEUU (4+1).
El conflicto colombiano no ha encontrado todo el apoyo necesario
de los países sudamericanos y solo de EEUU; más aún
no se ha internacionalizado lo suficiente por cuanto el Secretario
General de la ONU, Kofee Annan no ha canalizado lo suficiente el
requerimiento de mediación del Pte. Alvaro Uribe.
Por otro lado, parece insinuarse que los países de la Cuenca
del Pacífico están más contentos en negociar
un acuerdo de libre comercio a partir del test de Chile, que los
de la Cuenca Atlántica. Chile firmó el deseado acuerdo,
prometido por el Pte. Clinton hace varios años, el 6 de junio
del cte.
En síntesis
América Latina está mostrando conductas exteriores
que en general la alejan globalmente de Europa y en particular de
EEUU. Queda España como un puente iberoamericano que la puede
reconectar.
Algunos países como Brasil y Venezuela intentan liderar Sudamérica,
buscando la cooptación de otros como Argentina y Perú.
En tanto Chile y Colombia se vuelcan hacia los EEUU.
México está en el área de seguridad de los
EEUU y ligado al NAFTA como miembro pleno. Colombia solo cuenta
con el apoyo material de los EEUU.
Los países de Centro América y del Caribe constituyen
un área estratégica para los EEUU.
La heterogeneidad de intereses de los países latinoamericanos
hace muy difícil conjugar la unidad de los mismos.
Se aprecia que los intentos serán subregionales, de suerte
y resultados variables en función de factores muy complejos
y cambiantes.
Director Propietario: Lic. Julio Juan Bardi
|